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Pasión por el vino español

DIRECCIONES

Situada entre la Paseo de la Castellana y el barrio de Chueca, Reserva y Cata es un buen lugar para aficionarse al vino en Madrid. Con una oferta que oscila entre las 600 y las 700 referencias en un 90% españolas, consigue combinar vinos asequibles de diario con marcas clásicas y un buen número de originales etiquetas de pequeños productores, que son fruto de la curiosidad permanente de su propietario Ezequiel Sánchez Mateos.

El negocio empezó con tres socios en 1997. Fue una apuesta pionera por la venta online apoyada en tiendas físicas que querían seguir el modelo de la entonces exitosa cadena británica Oddbins y de las que llegó a haber hasta siete establecimientos. En 2005 Ezequiel inició una nueva etapa en solitario conservando la tienda actual y apostando por la creación de marcas propias orientadas a exportación (y que, por supuesto, se pueden encontrar también en la tienda). Son etiquetas de relación calidad-precio, imagen atractiva y uvas autóctonas como Red Horn, un tempranillo de La Mancha a la venta por 4 €; un coupage de 50% Tempranillo y 50% Garnacha de Rioja Baja (Cubista, 6,5 €) o la garnacha de Calatayud Místicas (7,5 €).

No hay que extrañarse de que los vinos estén pragmáticamente organizados por precio. En la gran pared del fondo las referencias hasta 20 € y los vinos más caros en una vitrina expositora. Hay un rincón jerezano fruto de la pasión por esta región y, de hecho, Ezequiel forma parte de la asociación Los Generosos que celebran muchas de sus catas y eventos en la tienda. Eso también explica que se haya hecho con unas pocas ediciones de la serie Pitijopos de Ramiro Ibáñez, el elaborador más iconoclasta del Marco de Jerez, y esté a la última de lo que se cuece en la región.

Los aficionados más locos estarán encantados de descubrir muchos vinos de los chicos de Envínate, un Les Tosses de Terroir al Limit (Priorat) o la exótica mezcla de variedades austriacas de la bodega Kieninger de Ronda. Y sí, también hay vinos naturales: desde los que elabora Frank Cornelissen en las laderas del Etna (Sicilia) a las etiquetas que firma Fabio Bartolomei en la sierra de Gredos.

Probablemente, el tener un poco de todo sea el elemento diferencial de Reserva y Cata; una filosofía que refleja el pensamiento tranquilo de su propietario: “No me gusta ser extremista en nada. Creo que hay que fijarse en las cosas buenas y que te gusten”.

Por último, además de cursos y catas también ofrecen dos actividades bastante atípicas: las noches Maridarte de flamenco y vino, y la posibilidad de ser “enólogo por un día” haciendo un coupage a partir de varios vinos base y con premio para la mezcla ganadora. A.C.

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