Bodega Hidalgo La Gitana | Spanish Wine Lover

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Pasión por el vino español

BODEGAS

El origen de Hidalgo La Gitana se remonta a 1792, cuando José Pantaleón Hidalgo le compró a su suegro Roque Vejarano una pequeña bodega de almacenado de vinos en el Barrio Bajo de Sanlúcar de Barrameda. Sin embargo, el despegue y éxito de esta casa llegó a mediados del siglo XIX gracias a su hijo.

Eduardo Hidalgo, hombre emprendedor y con visión comercial, construyó la línea ferroviaria entre la ciudad y Jerez (hoy cerrada) pero el rey Alfonso XII concedió la explotación a un amigo suyo lo que le llevó a hacerse republicano y liberal y a rechazar un título nobiliario. Por fortuna para él, su desafección con la monarquía no le impidió transformar la bodega —por entonces llamada Eduardo Hidalgo y Cía— en una de las principales productoras de manzanilla de calidad de Sanlúcar.

La bodega sigue en manos de la familia Hidalgo —la octava generación ya participa en la gestión— pero el nombre ha cambiado varias veces a lo largo de sus más de dos siglos de existencia. El actual, Hidalgo-La Gitana, junta el apellido familiar con el vino más conocido de la bodega, que a su vez proviene de Málaga. A finales del siglo XIX había en esa ciudad una gitana anónima que regentaba un bar en el que se vendía el vino de Hidalgo, localmente conocido como “el vino de la gitana”. Cuando la bodega comenzó a embotellar sus vinos a principios del siglo XX no sólo mantuvo el nombre sino que utilizó la imagen de una gitana basada en un cuadro que todavía se conserva en las oficinas de Hidalgo. La gitana actual es ligeramente diferente de la original, tras un retoque de la imagen en 1920.

El conjunto de naves que conforman Hidalgo en el centro de Sanlúcar, incluida la majestuosa bodega de San Luis, a un metro bajo el nivel del mar, alberga unas 4.000 botas de manzanilla La Gitana (5,50 € en la tienda de la bodega) distribuidas en ocho criaderas. De estas botas también sale desde 2011 —a instancias de la tienda de subastas británica Bid for Wine— una pequeña producción de manzanilla en rama (9,50 € en bodega, £14,50), más compleja y concentrada que la fina, con dos sacas anuales. Con 12 años de vejez media está la manzanilla Pastrana (12 € en bodega), proveniente de un viñedo en propiedad del mismo nombre dentro del pago sanluqueño de Miraflores, que junto con Balbaína conforman las dos zonas de las que se surte Hidalgo para elaborar sus vinos.

Aunque la manzanilla es, sin duda, el buque insignia de Bodegas Hidalgo y supone la mayor parte de su producción, se elaboran pequeñas cantidades de otros cuatro vinos generosos, envejecidos entre 6 y 20 años en criaderas y soleras: Amontillado Napoleón (10,45 €), Oloroso Faraón (9,50 €), Cream Alameda (6,80 €) y Pedro Ximénez Triana (9,20 €).

Su gama de vinos viejos, algunos provenientes de soleras antiquísimas, se vende en envases de medio litro y aunque comparten nombres con los de la gama inferior, la calidad y edad en este caso es muy superior. Todos ellos tienen más de 30 años, y por tanto están calificados como VORS, excepto el Palo Cortado Wellington VOS (31,75 €) con más de 20 años de edad media. De esta gama destacan el Amontillado Viejo Napoleón VORS (39,70 €), elegante y complejo a sus 40 años de edad media y el persistente y delicado Palo Cortado Viejo Wellington VORS (39,70 €) que la casa, en un alarde de visión comercial, nombró para vender tanto en Francia como en Inglaterra.

La bodega, que durante los fines de semana de verano abre un bar de estilo chill-out en sus instalaciones, también recibe visitantes todos los días de la semana y existe la posibilidad de reservar almuerzo. Asimismo, y como es habitual en la mayoría de bodegas del Marco de Jerez, cuenta con un despacho de vinos en el que se puede adquirir la manzanilla a granel así como todos sus demás vinos embotellados.

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