Bodega Fredi Torres | Spanish Wine Lover

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Pasión por el vino español

BODEGAS

Fredi Torres nació en Galicia, pero con solo cinco años se mudó con su madre a Suiza aunque pasó temporadas con sus abuelos que le han dejado recuerdos de la granja familiar, sus animales, el minifundismo gallego y, aunque no tenían viñas, el par de pipas de vino que compraba para casa su bisabuelo y meriendas de pan, vino y azúcar.

Su primera pasión, sin embargo, fue la música y desde muy joven se ganó muy bien la vida trabajando como DJ en Suiza. Uno de las primeras etiquetas que compró fue el Mas La Plana de Torres porque le hizo gracia encontrar un vino con su apellido. A partir de ahí inicia una exploración intensa del mundo del vino que le lleva a cambiar radicalmente de vida y a comenzar de cero trabajando como viticultor para formarse después en enología y viticultura. De hecho, pasó de ganar 1.000 € la hora a 1.000 € al mes y dejó de ser el rey de la discotecas para “apestar a azufre y compost”, recuerda.

En 2002 probó un Clos Mogador y descubrió “una España que iba más allá de Rioja, Vega Sicilia y la sangría”, además de un tipo de elaborador hippy frente a la solemnidad de los châteaux bordeleses y la sencillez de los paisanos borgoñones. Se acabó instalando en Priorat, primero trabajando en Mogador, luego lanzando junto a otros socios el proyecto Saó del Coster y, finalmente, con su propio proyecto Fredi Torres Viticultor en 2013.

Ese mismo año comienza también su colaboración con los hermanos Carlos y Juan Rodríguez en Sílice Viticultores en Ribeira Sacra. En Montsant tiene otro proyecto con el francés Antoine Touton y en Conca de Barberà está trabajando la trepat junto con Marc Lecha. En todos los casos la filosofía es similar: alcanzar un volumen anual entre las 20.000 y 25.000 botellas con un vino base de precio asequible y varios vinos de fincas o parcelas concretas.

En Priorat Classic, la etiqueta básica de su proyecto personal en Priorat, propone un tinto de placer a buen precio (unos 15 €) y del que elabora unas 12.000 botellas pero espera poder alcanzar las 20.000-30.000 en el futuro. La base (en torno al 75%) es garnacha con acompañamiento de cariñena, syrah y algo de uva blanca. La filosofía es muy diferente a un priorat al uso ya que busca viñas en suelos sedimentarios y de granito en los fondos de ríos de Porrera y Falset, vendimia pronto, extrae poco y trabaja con rendimientos algo más altos para tener índices más bajos de alcohol.

Hay un tinto más seleccionado, La Leçon de Labourage (unos 35 €), una garnacha elaborada con uvas de La Figuera de suelos de arcilla roja y piedra de guix y granito de Falset que se comercializa como vino de mesa. Aquí también se vendimia temprano y se trabaja con parte de raspón para conseguir “una expresión de garnacha previa a la madurez solar” en clave de ligereza y con un perfil más frío.

En la bodega de Xurxo Alba (Rías Baixas) elabora el albariño Finca Maruxa (unos 32 €) a partir de un viñedo muy viejo con un clon muy particular de la variedad que fermenta en acero inoxidable y cría en tinaja de cerámica para conseguir una porosidad similar a la de una barrica o un foudre viejos.

Junto con Marc Lecha, su socio en Conca de Barberà, Fredi Torres también ha sido impulsor del salón Off the Record que concentra a pequeños productores de distintas zonas españolas coincidiendo con la feria Alimentaria en Barcelona y del que en 2017 se celebró una primera edición en Madrid.

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