Bodega Verónica Ortega | Spanish Wine Lover

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Pasión por el vino español

BODEGAS

Es una de las figuras más interesantes entre la nueva generación de productores que trabajan en el Bierzo. Esta gaditana acostumbrada a la luz del sur se maneja sin problemas en el paisaje verde de esta denominación leonesa, aunque confiesa que no se acaba de acostumbrar a las nieblas y las lluvias del otoño y el invierno.

“Me vine por la mencía, unida al clima y la cultura vitícola arraigada de la zona. Me gustaban los vinos y creo que la mencía es una variedad transparente que refleja muy bien las diferencias en los suelos de forma similar a como lo hace la pinot noir”, explica. Verónica da mucha importancia a la fecha de vendimia “porque solo tienes una ventana de tres o cuatro días para poder elaborar vinos equilibrados. Aquí no tenemos mucha acidez ni estructura. Si vendimias pronto, puedes tener vinos rústicos; si vendimias tarde, obtienes fruta cansada”.

Su formación es envidiable. Tiene experiencia en la Romanée Conti y Domaine du Compte Armand en Borgoña, ha hecho vendimias con Daphne Glorian y Álvaro Palacios en Priorat y trabajado como enóloga en Domaine Laurent Combier en Crozes-Hermitage (Ródano).

Como muchos jóvenes productores llegados a Bierzo, empezó a elaborar en la bodega de Raúl Pérez. Su primera añada, la 2010, la hizo cuando aún estaba en Francia, pero en 2012 se instaló definitivamente en Bierzo para luego independizarse a una modesta bodeguita en Valtuille de Abajo en la que conviven tinos, ánforas y barricas, y en la que da a probar sus vinos en copas Zalto.

Elabora unas 40.000 botellas al año. Aproximadamente la mitad se corresponden con su tinto de entrada de gama Quite (20.000 botellas, 12 €), una mencía que elabora con uva comprada a terceros y vinifica en una bodega de Ponferrada de forma bastante estándar: con racimos despalillados en depósitos de acero inoxidable.

El vino que le dio a conocer y el primero que elaboró es Roc (en torno a 5.000 botellas, unos 26 €). Procede de dos parcelas con viñas de entre 80 y 90 años, El Couso y La Rata, cultivadas en Valtuille y que se caracterizan por sus suelos de arenas claras con bastante piedra. Dice Verónica Ortega que las mencías que más le gustan son de arena por la precisión que aportan en el paladar. El propietario, con el que tiene un acuerdo de cesión, las sigue cultivando pese a haber cumplido ya los 70. Para el resto de etiquetas, trabaja casi siempre con viñedos arrendados.

En Valtuille elabora también V.O. (poco más de 1.000 botellas, 23 €) que cría en ánforas y que solo se comercializa en España. Lo solía elaborar con las partes bajas y más arenosas de los viñedos de Roc, pero desde la cosecha 2018 se elaborará con una finca nueva conocida como Barredos.

Un segundo foco de trabajo es Cobrana, una pequeña localidad en el Bierzo Alto que se caracteriza por la mayor altitud y suelos de pizarras azuladas y muy degradadas con bastante arcilla que permiten retener la acidez, aunque diferentes según Ortega a las de la zona de Corullón. Aquí se vendimia hasta dos semanas después que en Valtuille. La mayoría de las ocho parcelas que trabaja en esta zona cuentan con uvas blancas que vinifica conjuntamente con racimos enteros, pero sin apenas extracción; la pasta se mantiene húmeda pero no se toca; todo lo que aporta el hollejo es por el mero efecto de quedar el racimo sumergido en el mosto.

“La mencía es una variedad redonda y voluptuosa y el raspón actúa como una columna vertebral que aporta frescor y tensión. Al principio aparecen verdores y una astringencia que hay que pulir, pero a largo plazo son vinos mucho más finos”, explica Ortega.

De la mezcla de esas uvas nace Cobrana (unos 24 €), un tinto de perfil más floral y elegante, pero con un paladar muy bien definido. Hay también un nuevo vino de parcela de esta zona, Kinki (22 €) de estilo liviano y graduación muy moderada.

Uno de los vinos más fascinantes de Ortega es Cal (4.000 botellas, 22 €), un godello que se elabora desde la añada 2015. Las uvas proceden de una única parcela de 30 años ubicada en San Juan de la Mata, con un suelo calcáreo atípico en la región. Se cría mitad en barrica, mitad en ánforas revestidas de pez y tiene un perfil mineral y afilado tremendamente atractivo.

Desde 2017, la bodega sigue la trazabilidad de la nueva clasificación de la DO Bierzo con el objetivo de que Cobrana y Roc obtengan la calificación de vinos de pueblo y Cal y VO, la de viña clasificada.

VINOS CATADOS DE ESTA BODEGA

Cal 2017 Blanco

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