Bodega Contador | Spanish Wine Lover

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Pasión por el vino español

BODEGAS

Benjamín Romeo es uno de los grandes personajes del vino español y uno de los actores destacados de la modernidad en Rioja. Hombre de viña y de vino, directo y muy poco dado a las formalidades, es fácil reconocerle por su afición a enfundarse la cabeza con una gorra. También le distingue su obsesión por controlar directamente todas las fases del proceso de producción desde la viña a la imagen de sus vinos.

Director técnico de Artadi hasta el año 2000, inició su propia trayectoria con la cosecha 1996 de La Cueva del Contador; un concepto de vino de garaje elaborado en una cueva centenaria situada en el antiguo barrio de bodegas de San Vicente de la Sonsierra (Rioja Alta), a los pies de la torre del reloj del castillo donde antiguamente se almacenaba, contaba y vendía el vino, y de donde el proyecto y algunos de sus vinos toman el nombre.

Tres años después, en la cosecha 1999 aparece el que sigue siendo su vino top, Contador, y el que le lanzó al estrellato tras conseguir 100 puntos Parker de forma consecutiva en las cosechas 2004 y 2005.

Las nuevas instalaciones, diseñadas por el arquitecto Héctor Herrera, se inauguraron en junio de 2008 coincidiendo con el solsticio de verano. Rodeadas de viñedo y situadas a los pies de San Vicente, es un concepto de bodega vertical que reproduce los taludes del terreno mediante tres terrazas cubiertas de plantas que aseguran su integración en el paisaje.

En la actualidad Benjamín Romeo cultiva 50 hectáreas divididas en 60 parcelas, la mayoría de ellas en vaso. La filosofía de viticultura incluye el uso de abono orgánico y la incorporación de sarmientos al suelo. La selección en viña y bodega es fundamental en todos los vinos de la casa. En elaboración se trabaja con tinos de madera de 10.000 litros, malolácticas en barrica y entre 16 y 18 meses de crianza para los tintos respetando los ciclos lunares en el movimiento de los vinos.

La gama se ha modificado recientemente con la aparición en 2016 de la “Colección”, un concepto de marketing de lujo tipo club que engloba cuatro vinos de pago con 500 colecciones de 24 botellas (seis botellas por cada uno de los vinos seleccionados) que se comercializan a 3.000 € cada una. El diseño del packaging y las etiquetas se ha inspirado en las cajas de puros y las vitolas de alguna de las marcas más conocidas. El conjunto se sirve en un arcón-cofre de madera.

El primer vino de la colección es La Liende, un monovarietal de tempranillo de un viñedo plantado por el padre de Benjamín en 1985 y que se corresponde con el antiguo La Viña de Andrés Romeo, que ha desaparecido del porfolio de la bodega para integrarse en la colección. Lo mismo ocurre con el gran reserva Carmen (procedente de una parcela de 50 años de edad media plantada con las cuatro uvas tintas clásicas de Rioja), que ahora se convierte en el número dos de la colección bajo el nombre La Canoca. El tercer vino es El Bombón, un interesante tempranillo de altura (viñedo a 580 metros en suelo de arcilla) que combina aromas golosos con sensaciones de acidez cítrica; y el cuarto una fascinante garnacha plantada en pie franco en suelo de arenisca a 750 metros de altitud hacia el 1900 y bautizada como La Dehesa.

La gama de la bodega arranca con el tinto joven A Mi Manera (unos 14 € en España, 10.000 botellas). Le sigue Predicador en versión blanca (19,50 €, 11.000 botellas, fermentación en barrica) y tinta (19,50 €, 130.000 botellas), el elegante blanco fermentado en barrica Qué Bonito Cacareaba (en torno a 7.000 botellas, unos 40 €), de largo recorrido en botella que mezcla garnacha blanca (50%) junto con viura y malvasía, más los tintos iniciales de la bodega. La Cueva del Contador (unos 60 € en España, 11.000 botellas) es un coupage con base de tempranillo procedente de más de diez viñedos, mientras que el top Contador (unas 6.000 botellas, en torno a 260 €) es un compendio de las mejores uvas de la añada con participación habitual de otras variedades junto a la tempranillo.

La bodega está abierta a visitas y permite hacer desde un breve recorrido por las instalaciones con cata de dos vinos a un día de inmersión en viña y bodega, catando toda la gama de vinos y realizando actividades extra que incluyen un paseo en globo, visitar lagares rupestres o almuerzo en el campo. Otra opción es acercarse a La III Estación, el bar de vinos propiedad de Benjamín Romeo en pleno centro de San Vicente de la Sonsierra donde se sirve un rosado hecho ex-profeso para disfrutar aquí y donde no es raro ver al propio Benjamín en la barra.

VINOS CATADOS DE ESTA BODEGA

Qué Bonito Cacareaba 2016 Blanco

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