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1. Carme y Pili (Bàrbara Forés). 2. Juanjo (Vins Piñol). 3. Joan Angel (Edètaria). 4. Ramón Roqueta y Joan Vaqué (Lafou). 5. Xavier Clua. 6. Francesc Frisach. 7. Joan Arrufi (Altavins). Joan Ramón (Vins del Tros). Fotos: Amaya Cervera y Vins Piñol.

Personajes

Quién es quién en Terra Alta

Amaya Cervera | Martes 27 de Septiembre del 2016

Tras el artículo que publicamos hace unos días sobre este imprescindible destino para los garnachistas, os presentamos ahora a algunos de los elaboradores más interesantes de la región. Nuestro particular “quién es quién” de Terra Alta.

Bàrbara Forés 

Familia de antigua tradición vitivinícola y pionera en recuperar el espíritu de la zona desde 1994. Elaboran unas 70.000 botellas en la antigua bodega de la casa pairal en pleno centro de Gandesa. Si su garnacha blanca es una gran referencia en la zona, su apuesta por la morenillo también resulta muy interesante. La incorporación de la nueva generación en la figura de Pili ha traído un renovado interés por los vinos brisados de antaño, el trabajo con tinajas y a partir de la cosecha 2015 fermentaciones naturales (sin adición de levaduras comerciales) en todos sus blancos. 

Mi trío de favoritos incluye el jugoso y delicado El Templari (6.000 botellas, 12, 5 €) que combina morenillo y garnacha, su blanco con paso de barrica El Quintà (15 €), una garnacha seria, mineral y con capacidad de desarrollo en botella y el top tinto Coma d’en Pou (20 €) que ha dejado de lado las uvas foráneas para ganar en expresividad, reducir estructura y ofrecer un carácter más evocador del paisaje.

Celler Piñol

Una de las bodegas privadas más importantes y de las históricas de la zona comandada por Juanjo Galcerà Piñol, miembro de la cuarta generación, quien empezó a embotellar con su madre Josefina en la cosecha 1995. La primera marca fue L’Avi Arrufi (avi es abuelo en catalán). La familia cuenta con cerca de 70 hectáreas en los alrededores de Batea y compra en torno al 30% a viticultores locales para elaborar unas 400.000 botellas. Hace unos 10 años, con la entrada de Toni Coca como asesor, se empezó a reducir el aporte de variedades foráneas que ahora representan porcentajes no superiores al 20% y se van moderando a medida que se escalan posiciones en la gama. 

Las cariñenas más viejas se destinan a los tintos Mather Theresina (25 €) y L’Avi Arrufi (18 €), el primero algo más opulento por el mayor peso de la garnacha mientras que en el segundo está más presente la delineada acidez de la cariñena. En general los tintos son estructurados, con taninos firmes pero buen equilibrio con el Finca Morenillo (40 €) como top de la casa en una versión de esta variedad más estructurada que la que propone Bàrbara Forés. Si la garnacha blanca L’Avi Arrufi (17 €) es un modelo de opulencia en la zona, los vinos de licor Josefina Piñol (unos 18 € la botella de 50 cl.) que se elaboran con garnachas sobremaduras en versión blanca y tinta merecen la atención de los amantes de esta categoría injustamente olvidada. 

Edètaria

Después de trabajar como ejecutivo en varias multinacionales, Joan Angel Lliberia decidió volver a su Gandesa natal para trabajar las viñas familiares y crear un proyecto vitivinícola de cierta entidad. La bodega, situada en la carretera que va de Gandesa a Vilalba dels Arcs, está concebida como un gran balcón al viñedo y las sierras que lo enmarcan. Con 35 hectáreas propias y 15 más arrendadas, todas ellas en la zona baja de La Plana, están empezando a trabajar en ecológico y esperan poder tener la certificación en tres años

Su nueva gama alta va más allá de la garnacha blanca y prueba el gran potencial de los tintos en la zona. Lástima que las producciones sean tan reducidas (poco más de 1.000 botellas) y los precios elevados (unos 35 €), pero no hay duda de que el trío formado por La Pedrissa (cariñena), La Personal (garnacha peluda) y La Genuïna  (garnacha tinta a la que aquí llaman “fina”) establece nueva cotas de calidad para los tintos en la zona. El blanco Edètaria Selecció (19-21 €) refleja el carácter de la garnacha blanca cultivada en los clásicos suelos de “panal” (arena procedente de dunas fósiles) de la región.

Lafou Celler

La entrada en Terra Alta de un grupo de cierto peso como Roqueta con ganas de dar el do de pecho y hacerlo bien constituye un excelente altavoz para la denominación. Proyecto personal del joven y entusiasta Ramón Roqueta, la familia ha renunciado a la comodidad de una bodega nueva y tecnológica y se ha instalado en la plaza mayor de Batea remodelando la antigua casa Figueras y recuperando elementos antiguos de elaboración de vino y aceite. Cuentan con 12,5 hectáreas en la zona conocida como Val Majó, cuya geografía muestra a la perfección los flujos de agua que conformaron el valle. De hecho, su viñedo consta de 32 terrazas que van descendiendo hasta el cauce principal y “fou” es el nombre local para definir un “barranco o paso estrecho por donde se abre un curso fluvial o una riera”

Hay mucho trabajo y experimentación detrás de los vinos en cuanto a fechas de vendimia, recipientes de crianza o fermentación y definición de estilos gracias al asesoramiento de Joan Soler, antiguo enólogo de la bodega del grupo Abadal y actual presidente de la DO Plà de Bages. Destaca la progresiva y positiva evolución hacia variedades locales en tintos (con participación de la variedad morenillo) y la creciente precisión en la garnacha blanca Lafou Els Amelers (unos 13 €) con buena capacidad de desarrollo en botella y excelente relación calidad-precio.  

Xavier Clua 

Tercera generación de una familia de viticultores, comenzó a embotellar en 1995 y cuenta con 24 hectáreas repartidas entre Vilalba dels Arcs, Batea y, en menor medida, Corbera d’Ebre. La garnacha, blanca o tinta, representa al menos el 50% en todos sus vinos, aunque mantiene buenos aportes de syrah, merlot y cabernet, variedad  esta última que la considera como un elemento clave en la crianza. Es, probablemente, el elaborador que mejor trabaja las variedades internacionales (las cultiva sin riego) y que mejor sabe dotarlas del carácter de la Terra Alta. El proyecto está pensado para unas 80-90.000 botellas y no se quiere crecer más. 

Aunque elabora en instalaciones modernas en las afueras de Vilalba desde 2006, mantiene la antigua bodega urbana llena de encanto en el centro del municipio donde catamos sus vinos repartidos en tres escalones de calidad, desde los Mas d’en Pol que incorporan uvas foráneas pasando por la garnacha blanca sin barrica Il.lusió (10 €) que combina volumen y acidez a partes iguales, hasta el top tinto Mil.lennium, un ensamblaje de garnacha vieja (65%) con cabernet, syrah y merlot. Mas den Pol Barrica 2009, en el entorno de los 10 €, es un tinto sabroso y jugoso de gran relación calidad precio e Il.lusió 2015 Tinto, de próxima aparición, es aún más fino y preciso. 

Celler Frisach

Francesc Ferré Frisach sólo tiene 28 años, pero su compromiso con el paisaje y las viñas es total. Harto de ver cómo se diluía la calidad de las uvas familiares en la cooperativa local, hace suya la frase “detrás de un vino barato hay un pagès explotado” y se lanza a elaborar en la cosecha 2011. Su talante explorador en ocasiones le hace correr riesgos, pero sus garnachas blancas son profundas, minerales y llenas de expresividad empezando por L’Abrunet, su blanco de entrada de gama en el que mezcla una vendimia “en fresco” y otra más madura (unos 7,5 €, 20.000 botellas). Abrunet es el término local (en terraltí) para designar a las golondrinas y la etiqueta es una metáfora de libertad gracias a la ilustración de un viticultor al que le salen alas de golondrina. 

Trabaja con bajos índices de sulfuroso, protege sus vinos con gas inerte y juega con los brisados. Si en la sápida, cítrica y mineral Vernatxa (16 €, 2.500 botellas) fermenta dos días con hollejos para extraer la levadura de la viña, en La Foradara (12,5 €), de carácter más salvaje, herbáceo y con leve tanicidad, la fermentación se prolonga durante 12 días y no añade nada de sulfuroso. Su producción de 40.000 botellas incluye un L’Abrunet rosado (8 €) de garnacha gris, blanca y tinta delineado por una afilada acidez y fruta roja vibrante y los tintos de variedades locales L’Abrunet (7 €) y Sang de Corb (18 €). 

Catamos los vinos en la llamada Cota 402, el antiguo puesto de mando republicano en la cruenta Batalla del Ebro con vistas de todo el valle, Gandesa, la sierras de Pandols y Cavalls y también de algunos viñedos en terrazas de Francesc.

Herencia Altés

Ambicioso proyecto que arranca con la cosecha 2013 de la unión profesional y sentimental de Nuria Altés, antigua comercial de la cooperativa de Batea e hija de viticultor y el inglés Rafael de Haan, creador de Exportiberia y con gran experiencia en distribución y exportación. Han ido adquiriendo fincas de viñas viejas y realizando nuevas plantaciones hasta contar con 30 hectáreas en propiedad. Sus nuevas y modernas instalaciones en la zona de Coll del Moro en Gandesa están preparadas para un millón de kilos y combinan tinos de madera, cemento y depósitos de acero inoxidable. El 90% de la producción se vende fuera de España. 

La gama incluye nueve etiquetas, la mayoría centradas en variedades locales con excepción de los tintos L’Estel y Cupatge que incluyen algo de syrah. Vinos muy correctos y con cuidada presentación entre los que destaca, por el mayor carácter de terruño, La Serra en sus dos versiones blanca (garnacha blanca) y tinta (garnacha tinta y cariñena).

Altavins

Nace en 2001 de la mano de tres socios de los que en la actualidad solo queda Joan Arrufi que es también el actual presidente del Consejo Regulador. Con algo más de 220.000 botellas de producción, la gama y el nombre de los vinos, que dan lugar a etiquetas bastante rompedoras, están inspirados en los distintos pueblos y culturas que pasaron por la región a lo largo de la historia. Si la garnacha blanca Ilercavònia (9 €) rinde homenaje a los íberos, la garnacha peluda Almodí (8 €) lo hace a los árabes y la cosecha 2015 ofrece una puerta de entrada de excelente relación calidad-precio para conocer mejor el perfil más ácido y salvaje de esta variedad que se distingue por el envés velloso de la hoja. 

Los tintos Tempus (12 €) y Domus Pensi (16 €) incorporan variedades foráneas en el ensamblaje aportando mayor estructura. En preparación está una trilogía de monovarietales top integrada por una garnacha blanca, una garnacha peluda y una cariñena.

Vins del Tros 

El antiguo enólogo de la cooperativa de Vilalba dels Arcs, Joan Ramón Bada y el viticultor Josep Arrufat junto a un tercer socio de Barcelona pusieron en marcha en 2009 este proyecto centrado mayoritariamente en variedades autóctonas cultivadas en un radio de tres kilómetros a la redonda y apoyado en la actualidad en 14 hectáreas de viñedo. Su coqueta bodega urbana que produce unas 25.000 botellas tiene en las ánforas su elemento diferencial. Se usan para fermentar Lo Morenillo (23 €) y la garnacha blanca brisada y afinar otros vinos de la casa. Después de probar distintos tipos, ahora trabajan con un ceramista de Cáceres que las reviste de pez de forma que consiguen una lenta microoxigenación en sus vinos. 

La garnacha tinta fermenta en tino y el resto en inoxidable. También juegan con barricas de distinta capacidad y todo el trabajo se hace con levaduras autóctonas. Su garnacha blanca con algo de crianza con lías en acero inoxidable y paso por ánfora Cent X Cent (11 €) refleja muy bien la capacidad de la zona para combinar volumen y frescura. Los tintos se mostraron algo esquivos y cerrados el día de mi visita con excepción de la garnacha de suelo de panal Señora Carmen 2014 (21 €) que mostró delicadas notas florales y buen carácter mediterráneo. Casi todas las etiquetas, por cierto, hacen gala de diseños atractivos y rompedores.

Cooperativa de Gandesa

Cuenta con 128 socios viticultores con 800 hectáreas de viñedo adscritas y actualmente embotella el equivalente a unos 300.000 litros. Desde que hace unos cinco años entrara como asesor Toni Coca se ha reestructurado la gama de vinos con etiquetas modernas y directas, especialmente destacables las que recuperan la tradición de las mistelas y vinos de licor de la zona y una futura gama alta que incluirá un interesante monovarietal de cariñena. El impresionante edificio diseñado por Cèsar Martinell a principios del siglo XIX y que hoy se ha transformado en museo es el gancho perfecto para atraer aficionados a la zona y a sus instalaciones en concreto. 

Pagos de Híbera

Detrás de este proyecto está el restaurante con una estrella Michelin Xerta, regentado por los hermanos Joaquim y Fran López que también gestionan el restaurante ubicado en la cooperativa modernista de Pinell de Brai, la otra joya arquitectónica de la Terra Alta. Tanto su L’Indià de garnacha blanca como el tinto que mezcla garnacha tinta y cariñena (ambos ligeramente por debajo de los 10 € en España) son vinos equilibrados y bien elaborados que ofrecen una muy buena introducción a la zona. Los vinos se elaboran en Cellers Josep Viçens en Gandesa.

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