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Imágenes de viñedos afectados por la helada en Valladolid (1) y Páganos – Laguardia en Rioja (2). 3. Quemadores de propano de Rafael Palacios. 4. Torres antihelada en Abadía Retuerta. Fotos cedidas por las bodegas, Y.O.A. y vía Diego Magaña.

Cosechas

Las recientes heladas marcarán la cosecha 2017 en el norte de España

Amaya Cervera | Martes 09 de Mayo del 2017

Este año las heladas no se han quedado en Francia. Tras Champagne, Borgoña, Alsacia y –mucho más raro– Burdeos, llegaron también a la Península Ibérica para cebarse en todas las regiones vinícolas de Castilla y León con especial incidencia en Bierzo, Galicia (con excepción de Rías Baixas) y Rioja (especialmente Alta y Alavesa). 

Tras la valoración de daños, las primeras actuaciones se centran en formar a los viticultores para intentar recuperar la planta, gestionar ayudas o, en el peor de los casos, solicitar la consideración de zona catastrófica como han anunciado los consejos reguladores de Bierzo, Monterrei y Valdeorras. Una gran parte de los viticultores afectados, hasta un 80% en Ribeiro por ejemplo, no estaban asegurados contra esta circunstancia, mientras que en Rioja es más habitual asegurarse contra el granizo que contra las heladas, debido a la escasa incidencia que suelen tener en la región.

Bierzo, posible zona catastrófica

En la denominación leonesa, la estimación inicial según la presidenta de su Consejo Regulador es que el 80% de los viñedos están afectados. Los efectos de la helada de la madrugada del viernes 28 de abril fueron especialmente devastadores debido al adelanto en el ciclo de entre dos y tres semanas tras un mes de marzo anómalamente templado. “Apenas se han salvado las laderas orientadas al sur que van de Villadecanes hasta Villafranca del Bierzo”, explicaba Bello. “En algunos casos se va a perder también la cosecha del próximo año porque no hay posibilidades de poda”. 

La última helada de gran magnitud de la que se tiene noticia en el Bierzo tuvo lugar en 1995. Medidas de prevención como las torres antihelada tienen difícil aplicación en una zona tan minifundista como ésta, explica Bello, quien asegura que la industria frutícola se ha visto también enormemente afectada, por lo que están coordinando la presentación de una solicitud conjunta de zona catastrófica a mediados de este mes. Pese a todo, para la presidenta del Consejo, lo más importante ahora es seguir adelante y empezar a trabajar en la recuperación del viñedo.

Galicia

La zona más afectada de Galicia ha sido Monterrei. “En los 27 años que llevo aquí nunca vi una helada igual”, contaba José Luis Mateo de Quinta da Muradella. Lo más significativo es que ha afectado a todo tipo de viñas, tanto en el valle como en la montaña. “En algunas cepas en guyot, quemó hasta las varas”, explicaba. Aquí se conjuraron dos heladas consecutivas, la más dañina que puso el termómetro a -6ºC en la noche del miércoles 26 al jueves 27 de abril, y otra la noche siguiente con temperaturas en torno a los -2ºC.

En Valdeorras, los servicios técnicos del Consejo Regulador han valorado una incidencia en el 70% del territorio amparado. Los municipios más afectados han sido O Bolo, A Rúa, Villamartín de Valdeorras, Petín y Larouco, sobre todo en las zonas cercanas a los ríos. El elaborador Rafael Palacios de As Sortes, por su parte, ratificaba la incidencia en O Bolo y Seadur, una aldea de Larouco. Desde su punto de vista, el principal problema fue la virulencia y persistencia de las bajas temperaturas que llegaron hasta los -5ºC. Palacios, que pasó la noche del miércoles 26 al jueves 27 en el viñedo, vio cómo los quemadores de propano utilizados en tres de sus viñedos más fríos destinados para As Sortes, resultaban insuficientes para contrarrestar el frío. Estos quemadores está habitualmente indicados para extensiones pequeñas de entre media y una hectárea.

En Ribeiro según nos contaba la directora del Consejo Regulador, Cristina Alcalá, el municipio más afectado fue Beade, en el valle del Avia. Aquí, la helada ha afectado al 80% frente al 30% en los valles del  Arnoia y el Miño. Las zonas bajas han sido las peor paradas y debido al minifundismo imperante en la zona se han dado casos de pequeños viticultores que han perdido todas sus viñas. Por lo visto, hacía más de 20 años que no se producía una helada tan virulenta en la zona. Como las otras denominaciones de Ourense, Ribeiro también enviara un comunicado para declarar zona de emergencia a las áreas más afectadas. El Consejo ya ha impartido una charla a cargo del antiguo técnico de Evega Francisco Rego para formar a los viticultores en el tipo de poda que debe realizarse ahora, así como la aplicación de cicatrizantes en las plantas afectadas. Rego también ha visitado Valdeorras con el mismo propósito.

En Ribeira Sacra la incidencia fue mucho menor y afectó aproximadamente a un 20% de la superficie según el presidente de la DO José Manuel Rodríguez González. Las zonas más afectadas fueron el valle de Quiroga y del Cabe, así como algunas áreas del Bibei y zonas puntuales en A Taixeira y Castro Candelas. También afectó más a viñedos llanos que a aquellos situados en pendiente.

Ribera del Duero

En Ribera del Duero, las heladas de primavera son un riesgo clásico en esta región de clima extremo. Salvo algunas zonas de Soria y de Valladolid cercanas a Segovia, la incidencia ha sido bastante generalizada, según el director técnico del Consejo Regulador Agustín Alonso, con picos de -4ºC y -5ºC en la noche del 27 al 28 y, un elemento determinante: la larga duración de la helada que superó las cinco horas. 

En La Aguilera (Burgos), Jorge Monzón, nuestro productor destacado de este mes, nos contaba que la mínima no había subido de -6ºC llegando en las zonas más frías hasta -10ºC. “Ha sido terrible; una catástrofe –explicaba–; nos queda la esperanza de que la viña no estaba tan adelantada y que quizás algunas yemas que no han brotado hayan aguantado el frío”.

En Abadía Retuerta, Ángel Anocíbar distinguía entre la helada de la noche del jueves 27 al viernes 28, una enorme masa de aire frío que puso toda la finca a -3ºC, de la de la madrugada del 1 de mayo, “una clásica helada por irradiación (se produce por la rápida pérdida de calor en la superficie de la tierra) en la que las temperaturas oscilaron entre -2,5ºC y -1ºC. Las torres antihelada que la bodega empezó a instalar en 1997 y que suman 17 en la actualidad son muy efectivas en este último caso porque tienen aire caliente con el que trabajar en las capas altas, pero no tanto para luchar contra la gran masa de aire frío de los días anteriores.

En la zona se compara esta helada a la del 95. Agustín Alonso explica que harán falta unos 10-15 días para ver cómo se desarrolla la viña. 

Rioja

Julio César López de Heredia de Viña Tondonia describía un viñedo arrasado desde Cenicero a Fonzaleche. “Nunca había visto un accidente climatológico como éste. El único registro anterior del que tengo conocimiento en nuestra casa es la helada de 1926 que nos dejó una cosecha de tan solo 58.000 kilos, un 15% de lo habitual”. 

Sandra Bravo, de Sierra de Toloño ratificaba el daño en Rioja Alavesa y Juan Luis Cañas confirmó a Yolanda Ortiz de Arri que en torno al 75% de sus viñedos situados en los municipios Villabuena, Navaridas, Leza y Baños de Ebro habían sufrido directamente los efectos de la helada: “Creo que podremos salvar en torno al 60%, pero probablemente no podamos elaborar nuestros vinos más altos de gama en esta añada”, explicaba.

El director técnico del Consejo Pablo Franco cita la helada de 1999 como más generalizada aunque con efectos menos intensos. Según sus datos, Rioja Alta y Alavesa han sido las zonas más afectadas; el “núcleo duro” de lo que Franco considera una helada de irradiación con gran enfriamiento del suelo se ha dado en la zona de Haro, Sajazarra, Briones, San Vicente. En Casalarreina, de hecho,  las temperaturas llegaron a -3ºC. En este sentido, La Rioja Alta, S.A., que cuenta con viñedos en distintas zonas de la denominación no tuvo ninguna incidencia en sus fincas de Rioja Baja y Cenicero, pero sí sufrieron –y mucho– las situadas en el entorno de Haro.

Una de las razones de la virulencia generalizada de la helada ha sido la confluencia de temperaturas muy bajas con la gran persistencia de las mismas. En Rioja, además, hubo una confluencia de factores que agravó la situación:  por un lado, amaneció despejado y el sol acabó de quemar los tejidos; por otro, el ciclo llevaba unas dos semanas de adelanto, de modo que la planta ya llevaba gastada mucha energía. “Ahora la cepa debe formar el material vegetal que ha perdido y debe tomar reservas de la madera”, explica Roberto Frías, director de la Sección Agrícola de La Rioja Alta, S.A.

Jabier Marquínez, enólogo de Castillo de Sajazarra, al noroeste de Haro considera que “las vid es una planta fuerte y volverá a florecer, pero habrá muy pocos racimos que tendrán mucho menos tiempo para madurar. Las cepas ahora están débiles y desequilibradas y tendrán que sobrevivir con las pocas reservan que les quedan. Al haber perdido las hojas, tienen menos defensas y son más sensibles a los ácaros”. Otro aspecto importante desde su punto de vista es que “nos encontramos ahora con distintos estado fenólicos, lo que determinará el trabajo que habrá que hacer en los viñedos de cara a la vendimia”. Marquínez considera que la helada, la peor de los últimos 50 años en su opinión, “es fruto del cambio climático”. De hecho, se registraron temperaturas mucho más bajas que en la última noche del año.  

Helada mas sequía: la peor combinación.

Pese al panorama desolador, muchas de las personas con las que hemos hablado son conscientes de que la viña es una planta muy rústica con una gran capacidad de regeneración. Lo importante tras la helada es la recuperación hídrica de las plantas afectadas, pero este punto puede acabar resultando crítico en muchas regiones debido a la sequía que afecta a muchas de ellas. A falta de lluvia, queda la opción del riego, pero no todos los viticultores tienen opción de para ello. 

En el Duero la escasez de agua es notable. Ángel Anocíbar hablaba de un 56% de reservas, índices más propios de principios de agosto. Según Agustín Alonso, director técnico de Ribera del Duero, “la sequía podría ser crucial si limita el vigor de la planta para producir nuevas yemas” y Pablo Franco en Rioja reconocía que “puede ser un hándicap” en algunas áreas de Rioja.

Los efectos en la cosecha 2017

Lo primero que hay que esperar es un descenso en la producción en las zonas afectadas, lo que no deja de ser un contraste sangrante con el exceso de rendimientos de la vendimia 2016 en muchas regiones españolas.

Ángel Anocíbar está convencido de que será una añada marcadamente heterogénea. En Rioja, Julio César López de Heredia explicaba que “vamos a tener parcelas con diferencia vegetativa de un mes”. Desde el Consejo, Pablo Franco recomendaba no precipitarse y ver la evolución de la viña antes de tomar decisiones: “Va a ser un año de viticultura en el que vamos a ver la capacidad de reacción de la planta. Lo importante para los viticultores es tratar de equilibrar sus fincas para poder homogeneizar al máximo la maduración de cara a la vendimia”.

Las dos opciones ahora son esperar a ver cómo evoluciona la planta o empezar a trabajar el viñedo. Roberto Frías es más partidario de la segunda y ya han empezado a “desmochar” en algunas de sus viñas; así llaman en Rioja a la retirada de los brotes afectados ya sea por una helada o un pedrisco. Según Frías, hay ensayos y experiencias que avalan esta práctica incluido un estudio realizado por Antonio Larrea en los años 60 cuando era director de la Estación Enológica de Haro. Esta práctica permite a la planta concentrar su energía en el desarrollo de las yemas situadas en las bases de los pulgares, las que habitualmente se llaman yemas ciegas y que en una situación de desarrollo normal de la planta no son fértiles.

El estado de ánimo general de muchos de los viticultores con los que hemos hablado se resume muy bien en estas palabras de Julio César López de Heredia: “no es momento de seguir lamentándonos, sino de hacer lo posible para que las cepas sufran lo menos posible”.

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