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BODEGAS

Tras Bodegas Frontonio en Valdejalón, este es el segundo proyecto en Aragón del Master of Wine Fernando Mora y el enólogo Mario López. Se inició en 2015 fruto de una colaboración con la cooperativa Santo Cristo en Campo de Borja, de la que López era director técnico en aquel momento, pero en 2020 el proyecto se trasladó a Calatayud donde se replicó el mismo modelo colaborativo, pero en esta ocasión con Bodegas San Alejandro.

La razón principal de este movimiento tan poco habitual está en la búsqueda casi obsesiva de frescura en la garnacha. La orografía de sierra de Calatayud permite ganar en altitud (hasta los 900 metros) y jugar con las orientaciones más favorables. Otros elementos muy valorados son los suelos de pizarras, el cultivo en laderas y la existencia de viñas viejas en las que la garnacha está a menudo acompañada de otras variedades. De momento, el foco está en los municipios de Alarba, Acered y Murero.

En el fondo, el compromiso de esta pareja de productores con su tierra es recuperar y poner en valor algunos de los viñedos más viejos y singulares de garnacha, todos ellos de secano y con cepas en vaso.

Las elaboraciones siguen la línea iniciada en Frontonio: vendimia manual, pisado con los pies, uso de variedades autóctonas, utilización de porcentajes variables de raspón y apuesta por recipientes de fermentación y crianza que preserven lo que viene de la viña y que ahora mismo se concretan en cemento, cerámica y roble.

La imagen de las etiquetas ha cambiado completamente en la nueva etapa, lo que ayudará a los consumidores a distinguir fácilmente el origen del vino en los meses en los que las dos opciones convivan en el mercado.

La filosofía de la gama de vinos y las marcas se han mantenido prácticamente intactas. Arrancan con la garnacha de pueblo Cuevas de Arom (10.000 botellas), fermentada y criada en cemento a la que añaden la coletilla “Altas Parcelas” para poner de relieve el factor altitud. Un escalón por arriba (el equivalente a su premier cru) se sitúa As Ladeiras (8.000 botellas), que además de hormigón introduce la madera en la crianza con un fudre austriaco de 30 hl. Se mantienen también los nombres de los vinos parcelarios más altos de gama: Os Cantals (3.200 botellas) y Tuca Negra (300 botellas). En el primero se trabaja con un viñedo pedregoso sobre suelo de pizarra a más de 700 metros de altitud y crianza únicamente en hormigón. Tuca Negra, en cambio, viene de una parcela a más de 850 metros en exposición norte sobre suelos de pizarra y cuarcita. Está elaborada con un 100% de raspón y criada en un depósito cerámico de gres.

VINOS CATADOS DE ESTA BODEGA

Cuevas de Arom Pedra Forca 2016 Tinto

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