Bodega Esmeralda García | Spanish Wine Lover

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Pasión por el vino español

BODEGAS

Aunque nacida en Segovia, la familia de Esmeralda García es originaria de Santiuste de San Juan Bautista, un municipio de poco más de 500 habitantes integrado en la DO Rueda que, al igual que otros pueblos cercanos, se caracteriza por sus suelos arenosos que han permitido la pervivencia de verdejos prefiloxéricos.

Esmeralda ha colaborado con bodegas como Avelino Vegas (también en Santiuste) y asesora a Finca Caraballas, un proyecto de vinos ecológicos en Medina del Campo. Su corazón, sin embargo, está en las viejas viñas familiares de Santiuste donde cultiva algo menos de cinco hectáreas de viñedo prefiloxérico que ella data entre 140 y 210 años y que son la base de su gama de vinos naturales que vende bajo el paraguas de VT Castilla y León. “En un año bueno podemos llegar a tener rendimientos de 3.500 kilos por hectárea,” explica.

Los vinos estrenan imagen desde la cosecha 2017 con un diseño inspirado en los suelos de sus distintas parcelas. El vino central del proyecto es el sabroso y sápido Santyuste Vino de Pueblo (2.700 botellas, unos 14 € en España), que se elabora con un prensado directo y fermentación en acero inoxidable. Junto a él se comercializan cuatro parajes de producciones muy reducidas (entre 490 y 700 botellas y precios en el entorno de los 18 € en España) que se trabajan con prensa vertical y luego fermentan y se crían en ánforas de barro de 500 litros durante unos seis meses.

Uno de los más curiosos es Vallejo, que procede de las viñas que han sobrevivido en el pueblo y que están plantadas entre los propios edificios de Santiuste. De carácter más potente y con algunas notas oxidativas, El Carrascal es el paraje más elevado, en una zona de meseta de alta insolación y con abundante canto rodado. Fuentecilla, en cambio, procede de una zona de arenas finas en la bajada hacia el río donde fluyen fuentes, lo que da un perfil más abierto y goloso. Nuestro favorito es Vayuste, de una zona más baja situada entre el río y el pinar, con suelo de arenas de playa de fosilizaciones marinas. Es el perfil más salino y vertical sin renunciar a una cierta cremosidad.

Por último, Las Miñanas es un verdejo de una parcela bicentenaria que fermenta y se cría en barricas de castaño de 600 litros y tiene también un breve paso por ánfora. En el entorno de los 27 €, es el vino más caro de la bodega.

Esmeralda está trabajando también con versiones de vinos con flor de sus parajes de Carrascal (Mi Chico) y Vayuste (Mi Chica) con crianza de un año en botas jerezanas. También embotella 40 litros al año de su “solera familiar”, un vino generoso que permanece en una barrica de 225 litros que ocasionalmente desarrolla flor y que se rellena con vino del año.

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