Bodega Fulcro | Spanish Wine Lover

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Pasión por el vino español

BODEGAS

En casa de Manuel Moldes, siempre se había hecho vino para consumo propio pero en 2009 Chicho, que es como le llama todo el mundo, decidió llevar su pasión y hobby algo más allá y lanzó Bodegas Fulcro, un proyecto de garaje (literalmente) centrado en elaborar vinos frescos de terruño del valle del Salnés. Mantiene un perfil bajo y apenas elabora 30.000 botellas —prefiere crecer poco y hacer solo vinos que le gustan— pero es sin duda uno de los nombres a tener en cuenta en la zona.

Ayudado en sus inicios por Rodri Méndez (Forjas del Salnés), Moldes elabora dos tintos y tres albariños en sus pequeños viñedos cercanos al mar en los alrededores de Meaño y Sanxenxo.

A Pedreira (17.000 botellas, 10,90 €) es su vino principal. Nace de un viñedo de 37 años de edad del mismo nombre con suelos de granito con abundante cuarzo y mica y de otras dos parcelas en las inmediaciones de A Pedreira en las que desde hace siete años no trabajan el suelo. Fermentado con levaduras autóctonas en acero inoxidable y un 20% en barricas usadas, este albariño 100% no hace maloláctica y se mantiene con sus lías durante siete meses consiguiendo un buen equilibrio entre acidez y textura con notas salinas en final de boca.

Fulcro (4.000 botellas, 16,90 €) proviene de un viñedo de entre 45 y 67 años llamado A Xesteira, a 50 metros de una antigua mina de estaño, con suelos de xisto (pizarra roja muy descompuesta). Este 100% albariño fermenta con sus levaduras autóctonas y envejece en barricas usadas de 500 y 700 litros durante 10 meses. Al no realizar maloláctica, es un vino con una acidez marcada y una textura crujiente equilibrada por un paladar profundo y con volumen.

Con A Pescuda (5.000 botellas, 9,75 €), su vino más económico, Moldes da rienda suelta a sus inquietudes de trabajar con diferentes suelos, en este caso esquisto, arcilla y arena. Para elaborar este vino, que está fuera de la DO Rías Baixas, Moldes mezcla la fermentación y crianza en acero inoxidable (40%) y barrica vieja (60%, entre cuatro y seis meses, en función de la añada). Como en el resto de los blancos, no hace maloláctica buscando una expresión más afilada y fresca de la albariño consiguiendo una gama de blancos que evolucionan notablemente en botella.

Moldes lleva tres añadas (la actual es 2016) elaborando su tinto A Pescuda (1.300 botellas, 12,25 €) de viñedos viejos con suelos arcillosos y arenosos y algo de pizarra en el Bierzo. Es un vino fresco y con buena intensidad aromática que mezcla mencía de Valtuille de Abajo y alicante bouschet de Corullón y las fermenta y cría en acero y barrica.

En la añada 2015 decidió probar suerte y hacer uno en su tierra. Aunque no salió al mercado hasta la añada 2016, Aliaxe (1.800 botellas, 17,50 €), es una mezcla de 60% caiño, 20% espadeiro y 20% loureiro y se cría durante 12 meses en dos barricas viejas de roble francés de 300 litros. Desde la añada 2017, el vino está dentro de la DO (en 2016, al quedarse fuera, Moldes llamó al vino Aliaxe Furtivo).

Su tinto de más reciente creación y que llegará al mercado en breve en Aliaxe Fabaiños 2017. Es un monovarietal de espadeiro proveniente de un viñedo de más de 200 años y con una producción limitada a 300 botellas. La elaboración es la misma que para Aliaxe pero Moldes destaca la “finura” de la variedad, más notable aún debido a la edad de las cepas. Moldes está utilizando este clon de espadeiro para plantar otras viñas.

Junto a sus amigos Rodri Méndez y Raúl Pérez, Moldes está trabajando en una colección de tres vinos de espadeiro que que verán la luz el año que viene. Los tres nacen de un viñedo muy especial con suelos de arcilla protegidos por una capa superficial de arena. Según el productor gallego, la combinación de estos tipos de suelos en una misma finca da lugar a vinos “espectaculares”.

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