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#YoMeQuedoenCasa: ¿Qué vinos están bebiendo los wine lovers? Tras el confinamiento del país hasta nuevo aviso para combatir el coronavirus, las gentes del vino de España comparten qué botellas están descorchando para superar estos días con buen ánimo. Foto: Yolanda Ortiz de Arri

Experiencias

#YoMeQuedoenCasa: ¿Qué vinos están bebiendo los wine lovers?

Amaya Cervera y Yolanda Ortiz de Arri | Martes 17 de Marzo del 2020

Pocas veces nos encontramos en ventaja frente a otros trabajadores, pero esta vez los autónomos que habitualmente trabajamos desde casa al menos contamos con el entrenamiento previo para hacer estos días de confinamiento por coronavirus más llevaderos.

Como nosotras antes, muchos profesionales del vino y wine lovers en general ya han comenzado desde el 14 de marzo a establecer rutinas de trabajo y descanso o cosas tan sencillas pero importantes como ducharse y vestirse con ropa de calle a diario. A esas se han unido otras como hacer deporte en el salón (gracias, YouTube), comer en familia, evitar ver o escuchar las noticias de forma continua y controlar el uso del whatspp y las redes sociales.

No podemos pasear, ni viajar, ni quedar con los amigos para ir a cenar pero al menos seguimos teniendo vino, que indudablemente ayuda a sobrellevar la situación. Durante el tiempo que el virus nos obligue a estar en casa publicaremos en nuestra web cómo está viviendo la comunidad del vino este aislamiento —distribuidores, hosteleros, tenderos, periodistas, formadores y wine lovers en general, más allá de los productores, habitualmente protagonistas de nuestros artículos— y con qué vinos lo está acompañando. Las piezas con las iniciales A.C. son entrevistas de Amaya Cervera; las de Yolanda aparecen como Y.O.A.

¡Salud, fuerza y mucho ánimo, wine lovers!

Sara González Martín, La Garnacha de Sara

Sumiller, divulgadora y docente, Sara está pasando el confinamiento en Gran Canaria, con su marido, cuya empresa ha hecho un Erte, y su hija de ocho años.

"Supongo que mucha de la gente que me sigue esperaba de mí catas online o selfies vinateros, pero no me sale y creo que hay gente más óptima y con mucho más para aportar, como Fernando Mora con sus interesantísimos directos en Instagram”.

No oculta que está viviendo estos días con miedo. “Mis padres son mayores y están lejos y mi hermano vive en Méjico, un país que no se está tomando debidamente en serio la situación”, se lamenta. “Tengo miedo por una realidad casi imposible de asimilar y un futuro incierto, porque en mi casa son el mundo del vino y el del turismo los que nos sostienen. Aún así ¿Qué hacer? ¿Rendirse? No es una opción a barajar. Hay que seguir, plantar cara a la situación y luchar”.

A pesar de las incertidumbres económicas que pesan sobre los autónomos como Sara, está enormemente agradecida a sus clientes. “Se están portado maravillosamente, me escriben a menudo y optan por aplazar y no suspender las acciones y formaciones previstas. Si el mundo del vino en Canarias y todos sus agentes productivos no se unen ahora, no lo harán jamás”, asegura Sara.


Estos días está revisando botellas, no solo las que tiene por beber, sino las más disfrutadas con grandes amigos y aficionados del sector en días felices. “Pienso seguir al servicio de cualquier elaborador fiel a su territorio, tanto de las islas como en la península, en la difusión de sus referencias, para la canalización de sus vinos y su oferta”, comenta Sara. “Nos vamos a necesitar y espero que el trabajo realizado durante casi una década por mi parte sirva para algo cuando esta pesadilla termine y caminemos hacia la profesionalización del sector. Creo que la formación y el cambio de concepción van a tomar, de forma necesaria, un papel protagonista en el mundo del vino. Quiero enviar mi sincero abrazo y agradecimiento a todos los que están resistiendo como valientes”.

Sara ya ha decidido cuál va a ser el vino con el que va a celebrar el fin del confinamiento y con quién. “Es un listán blanco 100% de diferentes parcelas elaborado en La Palma en una bodega de las más antiguas de nuestro archipiélago por una persona importantísima para mí, Victoria Torres, quien me lo regaló en su última visita a Gran Canaria. Con vino base de 2013 y con sus lías en un bocoy de 600 litros, no se embotelló hasta 2018 y durante esos años se ha refrescado mediante un proceso dinámico en el que no ha habido sacas. Es una interpretación de suelos y espacios, de tiempo y aprendizaje. Es el último vino que Victoria realizó con su padre y será el primero que yo me beba con el mío cuando esta pesadilla termine y pueda recorrer los 2400 km que nos separan”. Y.O.A.

Ana Sagüés y José Félix Cibriain, Evena

Pareja profesional y en la vida real, Ana y José Félix trabajan codo con codo en Evena, la Estación de Viticultura y Enología de Navarra con sede en Olite que realiza un importante trabajo de recuperación de variedades olvidadas y de material vegetal que aporte soluciones frente al cambio climático o las enfermedades de la vid.

Estos días el centro está cerrado al público y la actividad se ha restringido a lo imprescindible, De hecho, se ha pospuesto la cata de “Vinos Old-Vidaos”, que muestra gran parte de ese trabajo de recuperación, “pero labores como la explotación vitícola y la bodega se mantienen”, nos confirman. En los últimos días, por ejemplo, han embotellado los últimos vinos blancos de la campaña, mientras la viña sigue su curso, incluida la nevada que sufrieron en el último día de marzo. “Viendo lo que pasa en otros ámbitos, nos consideramos afortunados”, señalan.


La foto que nos han enviado es de uno de sus almuerzos de estos últimos días en su lugar de trabajo. “Queso manchego de Santa Cruz de las Zarzas con un Moscato de La Versa, elaborado en Santa Maria della Versa, una pequeña localidad italiana de la provincia de Pavia en Lombardía. Al igual que ocurre en Navarra y en otras regiones españolas o italianas, en estos pequeños municipios eminentemente vitícolas la economía local está íntimamente vinculada a la producción de vino y se acercan días grises y complicados para muchos de ellos. Elegimos este vino en recuerdo de nuestros hermanos italianos y brindamos para que esta situación se acabe cuanto antes y de la mejor manera posible. Estamos seguros de que podremos seguir brindando en el futuro”. A.C.

Susana Munilla, Spanish Organic Wines (SOW)

La secretaria general de esta asociación que reúne a unas 40 bodegas que trabajan en ecológico está pasando el confinamiento en su Zaragoza natal y nos cuenta que durante estos días está bebiendo “vinos de las bodegas de Spanish Organic Wines y otros convencionales que guardo en casa”.

Esta freelance todoterreno que empezó su carrera en el sector del vino trabajando en Araex y luego hizo labores de exportación para muchas bodegas españolas, recuerda que se tuvo que reinventar con la crisis de 2008. Ahora ya no viaja tanto y está más centrada en labores de promoción, catas y formación.

“En la foto”, nos dice, “tengo en la mano la última botella que he bebido: un Ondarre VII Parcelas 2017 que tenía en casa desde hace tiempo. Es un rioja tradicional elaborado en una bodega de Viana (Navarra) y lo tomé como homenaje a mi padre, nacido en San Adrián, otro de los pueblos de Navarra que pertenecen a la DOCa Rioja, y que falleció hace unos días tras una larga enfermedad”. En el contexto de la crisis actual, la familia ha tenido que afrontar lo que Susana llama un “velatorio virtual”, pero ella ha encontrado la manera de despedirse y compartir la noticia en este post que ha publicado en su blog.


Siguiendo con los vinos, nos cuenta que también ha disfrutado de “un delicioso callet mallorquín bio, Galgo de Oliver Moragues, y de una sutil garnacha blanca ecológica con un poquito de viognier: Dardell, de Coma d’en Bonet en la DO Terra Alta”.

“Pendientes en la parrilla de salida”, continúa, “me esperan Baltasar Gracián Viñas Viejas El Héroe 2016, una golosa garnacha tinta de mi tierra, Aragón; una potente tinta de Toro que me regalaron; un afrutado tempranillo ecológico de Señorío de Líbano con su afinamiento en barrica; o un tinto ecológico, castellano de pura cepa, Cala nº2 de Tinedo, con un toque de graciano y cabernet sauvignon. También tengo ganas de disfrutar de Gris’19, un rosado ecológico muy especial elaborado por Vins de Taller en el Ampurdán con garnacha gris y merlot que se presentó en la BWW. Y si esto se alarga más de la cuenta, que vamos camino de ello, abriré el vermut VRMT de Bodegas Robles con base de oloroso ecológico de PX -receta andalusí- como disfrute más tranquilo y relajado… o lo guardaré para compartir con los amigos el día que nos levanten la veda porque, entonces, las celebraciones serán continuas y volveremos a brindar de verdad. Y ya que no podemos viajar ni hacer enoturismo, recorro España desde casa evocando aromas, sabores y recuerdos”. A.C.

Rayco Fernández, Buena Uva

Distribuidor, productor e importador de vinos en las Islas Canarias, Rayco Fernández afirma estar en shock, pero conserva su afilado sentido del humor intacto, a pesar de que el 99% de sus ventas de distribución son en hostelería y de que se habla de octubre como fecha de reapertura de los hoteles en el archipiélago. “Aunque los autónomos estamos acostumbrados a que nos vengan palos, con este palo se han pasado un pelín”, reconoce. 

Rayco, quien a sus multiples facetas empresariales suma la de co-organizador de iNNoble Wine Fest junto a su amigo Armando Guerra, quiere enviar un mensaje de tranquilidad para quienes temen por el futuro de la cita sanluqueña. “iNNoble 2021 no se ha suspendido aún. Vinoble 2020 sí; esa gente siempre ha querido solaparse con nuestra fecha. ¡Qué ansias de protagonismo!”, bromea.

En las bodegas en las que participa no se ha podido embotellar pero el viñedo se trabaja con normalidad. “Vicente Torres y Ascensión Robayna, de Puro Rofe Viticultores, acaban de terminar en Lanzarote con la zona donde se cultiva la variedad diego y Esaú Suarez, bodeguero y viticultor en El Hierro, empieza con tratamientos preventivos en los viñedos de Bimbache Vinícola”, explica Rayco, que echa de menos sus viajes por el archipiélago. “En 15 días suelo tomar ocho aviones entre islas, y Carmelo Peña o Pablo Matallana  [enólogos de Puro Rofe y Bimbache] igual. Estamos sin alas y los vuelos entre islas ahora son mínimos. ¡Menos mal que al final no me compré un avión privado!”. 


La cuarentena la está pasando en su casa de Las Palmas con su mujer y socia, Silvia Viot, “abriendo vinos maravillosos como si no hubiera un mañana, porque a bote pronto no hay un mañana, y si lo hay es como nuestro hoy, lo que viene siendo un bucle”. Han caído ya un Benje 2015, un Macle 2012 o un Rofe tinto 2018 y nuevos jereces que respetan el pasado como Mirabrás, Ube Maína, Pastora y Fino de La Riva. “Ya sabes: albariza y velo como ansiolítico”, dice Rayco. “A estas alturas le tengo más respeto a una cirrosis que a un virus”. 

Mientras cuenta a Spanish Wine Lover sus cuitas, Rayco se está tomando Tierra de Luna 2017, de sus amigos de 4 Monos Viticultores, y Quintero Vidueño Viejísimo. “Un pepinazo de vino de más de 40 años, embotellado por Juan Manuel Quintero en la isla de El Hierro, en una bodega familiar con mucha historia”.

Rayco se despide con un abrazo a todos los que beben vino, “pero en diferido en forma de simulación. Me ha costado años, pero ahora entiendo la frase de La Cospedal”, ironiza. “Vamos a salir de esta, ni puñetera idea de cómo, pero todas las malas películas de sobremesa que suelen tratar sobre pandemias y holocaustos se hacen largas pero acaban terminando. Lo sé porque cuando me despierto de la siesta, ya no están”.  Y.O.A.

Pilar Cruces, Lust for Wine

El confinamiento en su piso de Burgos se lo está tomando como un paréntesis de la vida real. “Lo que de verdad me preocupa es lo que vendrá después”, apunta Pilar, acompañada estos días por su hermana, que consiguió llegar de Barcelona un día antes de que se decretara el estado de alarma. 

Sumiller, formadora, organizadora de catas y experiencias enoturísticas y sobre todo apasionada del vino, Pilar vio como se quedaba sin trabajo prácticamente de un día para otro pero en lugar de acurrucarse en el sofá y lamerse las heridas, se dio de baja en autónomos y organizó un plan de actividades que le mantienen ocupada todo el día. “Mi hermana se queja de que apenas tenemos tiempo para charlar juntas”, dice. 


Colabora a diario y de manera altruista con Cadena Ser Burgos ofreciendo recomendaciones de actividades de ocio y cursos de todo tipo para disfrutar desde casa, echa una mano en El Lagar de Paco Berciano y Maribé Revilla con las catas online que hacen estos días y también ha organizado un grupo de WhatsApp al que se han apuntado varios centenares de personas, principalmente de España pero también de Latinoamérica, y a quienes manda vídeos con recomendaciones e información sobre vino cuatro veces por semana. La idea es que sea algo lúdico, cercano y para todos los públicos. “A mí me resulta muy enriquecedor y me parece una buena forma de mantener el contacto con la gente”, explica Pilar, que luego cuelga los vídeos en su cuenta de Instagram. “Yo no soy una winestar ni se me da bien el directo; son vídeos caseros que solo buscan entretener un poco”.

Los primeros días tiró de cava y lo que tenía por la oficina, pero ahora ha comprado de proveedores amigos como El Lagar en Burgos o Majuelos Singulares en Valladolid. “Son gente que se lo curra mucho. He comprado de seis en seis en lugar de botellas individuales, para no complicar más la vida a quienes gestionan los pedidos en los almacenes”. En las estanterías de su casa, hechas con cajas de vino, esperan a ser abiertos vinos elaborados por amigos o personas a las que aprecia como Barco del Corneta, Guímaro, Can Ràfols del Caus, Al Límite de la DO Arribes, manzanilla Maruja y fino Maestro Sierra o Eidos Ermos. “Quiero mucho a Luis Anxo”, asegura Pilar. Y.O.A.

Tensi López, Vinícola de Información

Situada en Vigo, la tienda de vinos fundada en 2008 por Tensi López puede parecer un negocio de lo más tradicional, pero su principal activo es una clientela fiel diseminada por toda la Península que espera con interés sus correos electrónicos en los que se anuncian las nuevas añadas de muchos de los nuevos productores de culto de Galicia. ¿El secreto de su éxito? “La mayoría de los clientes saben que el vino viene directamente de las bodegas y que en la tienda se mantiene en condiciones de conservación idóneas. Pueden salir vinos con corcho, pero nunca se me ha estropeado una botella”.

Tiene la suerte de que la mayor parte de sus ventas se realizan por contacto directo, de modo que, aunque la tienda permanezca cerrada desde que se decretó el estado de alarma, puede seguir trabajando en casa y enviando sus pedidos. “No dispongo de mucho más tiempo que en circunstancias normales”, nos cuenta. Normalmente cuenta con la ayuda de su marido y estos días un poco más. Su hijo de 25 años trabaja habitualmente en Madrid, pero se estaba recuperando en Vigo de una operación en el hombro cuando comenzó el confinamiento. Las circunstancias han permitido que la familia esté reunida durante la crisis.


Estos días Tensi está probando las nuevas añadas que le están llegando para comercializar como los 2019 de Albamar o Leirana o el nuevo tinto de ensamblaje de Forjas del Salnés que en la cosecha 2018 incorpora la sousón y abandona el nombre de Bastión de Luna para pasar a llamarse Goliardo, como el resto de los tintos de la casa. De la misma bodega “ayer tomamos un Leirana 2012 y un Cos Pés 2010, la primera añada que se elaboró, que estaban impresionantes, y el Leirana particularmente tenía aún mucha vida por delante”, cuenta.  

“Bebemos vinos de muchos lugares. Ayer mi marido abrió un chardonnay de Borgoña de la cosecha 2011, pero la frescura del vino gallego es difícil de encontrar en otros sitios”. Tensi se declara una enamorada de las variedades gallegas, sobre todo de la albariño y la godello, y últimamente está disfrutando también con tintos como El Mercenario que elabora Iago Garrido en Ribeiro o el merenzao de Algueira (Ribeira Sacra), “que me gusta muchísimo”, señala. A.C.

Xavier Bas, Xavier Bas Disseny

La gran preocupación para Xavier Bas, uno de los diseñadores de etiquetas de vino más reconocidos de España, son ahora mismo sus padres, ambos mayores y con la salud delicada, pero no oculta su inquietud por los efectos de esta crisis en su estudio, en el que están tres diseñadores y dos personas de administración y gestión. 

Con la restauración cerrada, las distribuidoras a medio gas y la actividad de las bodegas ralentizada, Xavier Bas continúa con los encargos que ya tenía pero la mayoría de operaciones pendientes se han paralizado. Tampoco es fácil adaptarse a la rutina de trabajar en casa. “Estamos acostumbrados a imprimir y montar una docena de propuestas de etiquetas diferentes que luego comentamos en el estudio, los tres juntos. Hacer esto con reuniones por Skype, aunque sean diarias, es más complicado. Somos muy analógicos”, comenta Xavier, creador de etiquetas como las de José Pariente, las marcas propias de Vila Viniteca, Pago de Carraovejas o las de la bodega riojana Villota, cuyos vinos ha estado tomando durante estos días de confinamiento que comparte con su mujer. 


“Mi socio Miquel no solo es un gran aficionado, sino que además es buen catador. Yo soy más de disfrutar el vino, sin más,” dice Xavier, a quien le gusta probar vinos de todo el mundo, servirse una copa de aperitivo los fines de semana y llevar una botella a las comidas familiares. Estos días confiesa que le cuesta beber solo una copa y echa de menos las sobremesas con sus hijas y sus parejas.

“Hoy estoy tomando 3404, un vino de Bodegas Pirineos, en la DO Somontano, con quienes estamos haciendo un proyecto de renovación transversal”, explica Xavier. “Es un vino económico y fácil de beber, un coupage de carbernet sauvignon, moristel y garnacha”. No es mucho de guardar y rechaza la “sacralización” de algunos vinos, pero tiene una botella de L’Ermita de Álvaro Palacios para abrir con la familia, en algún momento especial. “La última la bebimos cuando mi hija mayor se juntó con su pareja y esta la tengo guardada para la hija pequeña”. Y.O.A.

Elisa Errea, The Wine Studio

2020 es un año importante para esta formadora residente en Bruselas, pero que viaja constantemente a España para atender su trabajo. The Wine Studio fue uno de los primeros centros en ofrecer los cursos WSET en España y este año además será la primera en ofrecer el Diploma en nuestro país. 

“En lo profesional, esta crisis ha supuesto un parón, pero por suerte no nos ha pillado en medio de ningún curso de WSET y ya estamos trabajando para que nuestra actividad se reduzca lo menos posible. Por otro lado, los proyectos de Rioja Wine Academy y el plan de formación de Vinos de España para ICEX, así como la consultoría nos mantienen ocupados. Yo estoy acostumbrada a trabajar en casa y, por suerte, tenemos un jardín al que escaparnos... Personalmente, lo peor es tener a mi familia repartida entre España, Escocia y Australia, aunque procuramos hablar un par de veces todos los días. He hecho una limpieza digital: entro a los periódicos cada dos días, he quitado el whatsapp de la pantalla de inicio del móvil y he abandonado los grupos tóxicos que me taladran con textos apocalípticos”.


Está contenta de que en Bruselas el gobierno aún les deje salir a caminar o correr, mientras se respeten las distancias de seguridad. “Es una población bastante disciplinada”, señala. Sus secretos para el confinamiento: “Hemos procurado tener un horario, ponernos guapos para estar en casa, comer rico y hacer ejercicio a diario... ¡Tenemos un reto con nuestros amigos de Madrid: cada semana todas las familias practicamos la misma coreografía y el domingo grabamos con vestuario y todo! Este buen humor nos da la vida. Mi formación como profesora de yoga me está resultando muy útil estos días. Practicar a diario y meditar me ayudan mucho a mantener la cabeza en su sitio.” 

¿Y el papel del vino en todo esto? “Para empezar, al pasar más tiempo en casa, la tentación de beber más está constantemente ahí. Así que, el primer ejercicio es no beber más de lo habitual. Siento ser aguafiestas y no animar al consumo casero intensivo, como veo que se está haciendo en redes sociales. Entendemos el vino para momentos de disfrute y calma y no como recurso para sobrellevar esto. Aún así, por supuesto que disfrutamos de una copa de vez en cuando. La última, en una videollamada con amigos con los que de momento no podemos quedar.... Estamos procurando comprar a pequeñas tiendas de vino y distribuidores que han tenido que cerrar sus puertas, pero siguen vendiendo online. La última compra: Gurreri Sicilia Grillo, Little James’ Basket Press, Gris de Gris Sable de Camargue, Yering Station Village Pinot Noir, Yarra Valley, Marco Porello Barbera d'Alba, Escorihuela Gascón 1884 Malbec”. Aunque sea un hogar muy internacional también hay lugar para vinos españoles bastante originales como el Viñátigo Ancestral TintoA.C.

Álvaro Pérez, Academia del Terruño (Abadía Retuerta)

Con una larguísima trayectoria profesional en Abadía Retuerta, Álvaro Pérez ha desempeñado distintos cometidos en la casa, pero desde hace un par de años es el director de la Academia del Terruño, un proyecto de formación a profesionales creado en 2018 que le mantiene más cerca de la bodega y de su equipo técnico.

Álvaro está aprovechando estos días de confinamiento para poner en orden su bodega y sobre todo “para abrir esas botellas que uno siempre quiere descorchar, pero no lo hace porque no dispone de la calma y tiempo suficiente para disfrutarlas”. Todos estos vinos los comparte con su mujer Patricia.


La lista incluye “vinos de buenos amigos, desde un Les Sinards Blanc de Perrin, regalo de Juan José Abó, un blanco de terruño elaborado con clairette, grenache blanc y rousanne, un sólido Quínola de Toro de la añada 2012 que está en su punto, o un genuino amontillado de Jerez, El Tresillo de Emilio Hidalgo, que se puede encontrar en la nueva y exclusiva carta de vinos de Jerez del restaurante Refectorio en Abadía Retuerta LeDomaine”. Hay también elaboraciones experimentales “para mirar al futuro como la Garnacha de la gama Winemakers’ Collection, fresca y con nervio, o alguna de las experiencias de catas de suelos que usamos en nuestras clases de la Academia del Terruño, como la de la parcela La Galera que se caracteriza por sus suelos de greda y que está evolucionando espectacularmente en botella”.

Pero no todo son grandísimas botellas: “Me encantan los vinos jóvenes cuando son buenos y la última edición de la Vendimia Solidaria de Abadía Retuerta 2018 es una explosión de fruta y carácter en boca. Me recuerda a los mejores Primicias, una marca que se elaboraba en los inicios de la bodega y que nuestro enólogo Ángel Anocíbar describía como vinos de sed y campo’”. Para el aperitivo, “durante estos últimos días de sol en nuestra terraza no ha faltado un original y sabroso vermut de Ibiza, que ya es casi un ritual”. Y queda aún el vino más exclusivo de Retuerta: “El Petit Verdot lo tengo preparado para abrirlo cuando consigamos cambiar la tendencia de la dichosa curva de contagios en España. Creo que ya pronto tocará abrirlo. ¡Qué ganas!”. A.C.

Juan Mari Humada, Hidalgo 56

Más de dos semanas de la cocina al salón de su casa y del salón a la cocina están poniendo a prueba el aguante del veterano cocinero donostiarra Juan Mari Humada: “Estoy como Camilo Sexto: ya no puedo más, aunque no nos queda otra que ser camaleones y adaptarnos”, comenta. 

Está pasando el confinamiento con su mujer Nubia, rostro habitual detrás de la barra del local que abrieron en Gros en 2005 y con su hijo de 14 años, con quien se entretiene jugando al ping pong en la mesa de la cocina (la red son dos cajas de vino de madera) después de los deberes escolares. 

Su hijo mayor, Sergio, que dejó Vía Veneto en Barcelona e inauguró su gran proyecto Casa Humada en Lasarte hace apenas medio año, lo está pasando peor. Hace entregas a domicilio pero, con el negocio recién abierto, la presión es mayor. “Cuando acabe esto, habrá que echarle una mano para que salga adelante”, explica Juan Mari, protagonista del libro El Chef del Vino, escrito por el periodista guipuzcoano Manolo González, con quien estuvo viajando casi cuatro meses por bodegas de todo el país para seleccionar 73 vinos acompañados de otras tantas recetas creadas por Juan Mari. “Ahora me estoy leyendo el libro por las tardes, sacando fallos y pensando ya en un segundo volumen”, comenta Juan Mari. 


El día que echó la persiana temporalmente en Hidalgo 56, se trajo a casa buena parte de las botellas que tenía abiertas en el restaurante: Tío Pepe en Rama, manzanillas como La Gitana o La Guita, que estos días se está tomando de aperitivo, y otros jereces como Leonor Palo Cortado. “Para comer, me gusta tomar algún blanco como Señorío de Villarrica, de San Asensio o Corta y Raspa, de mi amigo el mayeto Antonio Bernal, que se vino desde Sanlúcar a Donosti para la fiesta que hicimos del lanzamiento del libro a finales de febrero pero también rosados como Naranjas Azules de Soto y Manrique, que me ha gustado mucho”. 

Rara avis entre los cocineros, en general poco aficionados al vino, Juan Mari está tirando mucho de Coravin para probar elaboraciones como Mirando al Sur, de Olivier Riviere, San Román de la familia García en Toro, El Puntido de los hermanos Eguren o Baigorri Blanco Fermentado en Barrica que acompaña con las recetas que cocina en casa y que suele colgar a diario en su perfil de Instagram (juanhumada_hidalgoss56). Y.O.A. 

Rocío Orbea de Arriba, Bodegas Izadi - Grupo Artevino

Por su trabajo como export manager, Rocío vive pegada a una maleta viajando por toda Europa. Puede llegar a estar semanas sin pisar su casa de Logroño así que el confinamiento, que lo está pasando con sus padres en Madrid, aunque aislada en una parte de la vivienda hasta que pase el periodo preventivo, le está resultando una experiencia bastante surrealista.

Como muchos compañeros de la bodega, sigue trabajando desde casa pero con la incertidumbre de saber cómo será la nueva normalidad una vez que el coronavirus nos deje de nuevo salir a la calle. Hasta que recupere su libertad de movimientos, Rocío intenta mantener una actitud positiva y aprovechar el tiempo libre para disfrutar de dos de sus grandes aficiones: ver partidos de baloncesto —más concretamente el Estudiantes, equipo del que es fan “hasta la médula” —y el vino. 


Buena catadora y ávida consumidora de información sobre vino especialmente en las redes, Rocío, que en la foto luce una camiseta del Estudiantes en apoyo del cáncer de mama, está tirando de algunas botellas que se trajo de Logroño y de otras que tenía en casa de sus padres, pero también ha recurrido a la compra online para descubrir alguna referencia nueva y volver a probar vinos como el Can Credo Xarel.lo, el proyecto de vinos tranquilos de Recaredo. 

“Es una de mis uvas preferidas por su versatilidad —acepta lías, raspón, pieles y todo lo que quieras—, porque, en las manos correctas, produce blancos largos, complejos, sabrosos y minerales y por su capacidad de envejecimiento”, explica Rocío. “También lo elijo por Recaredo; fue una de las primeras bodegas que visité cuando estudiaba el master de viticultura y enología en la Politécnica y Antoni Mata nos abrió las puertas de su casa, enseñándonos con mucho cariño la bodega y toda la historia detrás. Posteriormente conocí a su hijo Ton, quien siempre me ha tratado con el mismo cariño que su padre y que transmite a sus cavas y sus vinos. Ese cariño también me lo ha dado su equipo comercial, Ferran y Alex, las veces que he vuelto a la bodega y en las ferias donde coincidimos. Los vinos también dicen mucho de las personas que hay detrás”. 

El Viña Tondonia Reserva Blanco 1999, que llevaba guardando durante mucho tiempo lo abrirá el 10 de abril, el día de su “confi-años”, aunque guarda otra botella para compartirla en otra ocasión especial, cuando el coronavirus sea solo un recuerdo. Y.O.A.

Abel Valdenebro, fotógrafo

No es fácil dedicarse a la fotografía en la era de Internet y menos en la situación actual. A Abel Valdenebro se le ha quedado la agenda vacía hasta el mes de julio y tiene dudas de que vaya a poder cobrar muchas de las facturas que tiene pendientes en este momento. “Las fotos de producto también se han parado”, nos contaba este gran aficionado al vino y miembro del grupo Los Generosos que dedica la mayor parte de su tiempo a cubrir eventos y a trabajar para bodegas y agencias de publicidad y branding. 

Abel está pasando el confinamiento en su casa de Madrid con su mujer y sus hijas de cinco y ocho años que, de momento, nos dice, “lo están llevando bien”. Él, por su parte, tiene unas buenas reservas de sus vinos favoritos. “Desde que me mudé a un piso, parte del vino lo he tenido que dejar en el campo. En casa tengo dos cavas, una de 50 y otra de 100 botellas y un armario bastante fresco con unas 25 cajas de vino. Dejo fuera los vinos oxidativos y lo que consumo en el día”. 


Tiene muy claro lo que compra, lo que guarda y los estilos que le gustan y le apetece beber. Además, también tiene en cuenta las preferencias de su mujer, “que no bebe blanco (a contracorriente, por tanto, de ese topicazo de que a las mujeres solo les gusta el blanco) ni jerez”.  

Ahora mismo, nos cuenta, está centrado en cuatro líneas diferentes: “Vinos que venían en lotes de botellas de jerez viejo: tintos extranjeros tipo burdeos y chianti que sospechaba que iban a estar mal -y no me he equivocado-, y algunos riojas entre los que solo se ha salvado un Bordón Reserva Especial del 70. Vinos viejos de Jerez, casi siempre finos y amontillados de crianza biológica que han salido muy bien como un San Patricio de los ochenta, Coquinero de los sesenta o La Ina de los ochenta… Delicias todos ellos. En tercer lugar, vinos nuevos de Jerez de crianza oxidativa en su mayoría, como un Oloroso Faraón de Hidalgo La Gitana, Oloroso de Añada de Williams & Humbert, Fino Tradición y, el que más me ha gustado de todos, un Oloroso Balbaína Baja de De La Riva. Y, por último, tintos naturales o más clásicos para compartir con mi pareja, que son los que más le gustan como un Vega Real El Empecinado [elaborado por Barbadillo en Ribera del Duero], Muga Crianza, Viña Arana de La Rioja Alta, Tondonia 2007 o Ziries Melé”. 

En casa de los Valdenebro se abren fijo dos botellas al día. A.C. 

Albert Martínez López-Amor

El lunes 9 de marzo estuvo en lo que, hasta ahora, fue su último restaurante. Maitea, en Barcelona, cuyo propietario nos contó su confinamiento hace unos días. Comió un txuletón con un amigo, el pintor Julio Arriaga, y bebieron un Les Crestes de Mas Doix (DOQ Priorat). Al día siguiente volvió a Burgos, donde reside con su mujer y su hija, y hasta hoy.

“El confinamiento ha cambiado muchas cosas del día a día pero lo poco que sigue igual es el vino: bebo más o menos lo habitual”, confiesa Albert. “Tengo en el trastero priorats, riojas, cavas, bierzos, algo de Jerez, de Ribeira Sacra. Cosas de amigos como Fredi Torres & Marc Lecha, Sandra Bravo (Sierra de Toloño), Xurxo Alba (Albamar), Charlotte Allen (Almaroja) o Carmen Pérez (Villota)”.

Por supuesto, también guarda vinos de las bodegas con las que colabora escribiendo contenidos y creando marcas. “Dada la situación, pienso mucho en mi trabajo con ellas. ¿Debería elegir alguno de sus vinos para salir con él en la foto? ¿Una Montesa? ¿Un reserva de Pago de los Capellanes? ¿Un xarel·lo de Vinya Anais, un Sota els Àngels, un 3404 de Pirineos, un Conde de los Andes?”


Le cuesta decidir, pero gana la amistad, que en su caso es además lealtad a un consumo cotidiano que dura ya más de 10 años. Así que escoge el “sencillo” Qua, una cariñena del Montsant que hace Oriol Pérez de Tudela con una selección de la cooperativa de El Masroig. Viene envasado exclusivamente en bag in box. “Quizá es el vino más barato de los que aparecerán en esta sección. A la vez puede que esté entre los bag in boxes más caros de España”, comenta Albert, que nació y se crió en Barcelona. “Me gusta su facilidad, en absoluto reñida con un marcado sentido de la identidad. Me atraen las diferentes caras de la cariñena, que unos días son florecillas azules encantadoras, otros, tomillo en piedra caliza y algunos, una timidez que nos dice a las claras que la dejemos en paz”. 

Qua es un vino de amigo, pero Albert cree que a través de él se pueden hacer otras lecturas, de índole tan sectorial como socioeconómica. “Revela la vigencia de la producción cooperativista de calidad; participa del modelo vitivinícola de mezcla (del que, por otra parte, saben tanto en Rioja); vivifica tradiciones; ensaya una cultura de consumo enraizada, cotidiana, democrática”.

Dicho todo esto, Albert concluye: “Independientemente de que pulse el grifo del BiB o abra una botellaza de muchos más euros, por las tardes no es raro que caiga un generoso de Montilla-Moriles. Tengo en casa un amontillado Gran Barquero y un oloroso Tauromaquia, y están menguando peligrosamente”. Y.O.A.

Raquel Pardo, periodista

Como freelance que es (lleva, entre otras cosas, los contenidos online de Sobremesa y colabora con publicaciones como Traveler y su guía de vinos), lo de trabajar en casa no es nuevo para esta madrileña de larga trayectoria en el periodismo del vino en España.

Su consigna para estos días de confinamiento está siendo disfrutar al máximo en compañía de su pareja y eso incluye, por ejemplo, servir todos los vinos en copas Zalto para realzar la experiencia. De momento, están combinando vinos nuevos que le llegan para catar por trabajo como un nuevo y original malbec de Ronda (Cristina de Bodegas Conrad) con etiquetas favoritas que sabe que les van a gustar y otras que les apetece descubrir. 


Dentro de este planteamiento, Raquel tiene en mente volver, entre otros, al Reserva Especial 2010 de Viña Ardanza. “También tenemos por aquí un Hacienda Monasterio que en cualquier momento puede caer. Ayer abrimos el Tres Miradas de Alvear y algún champán tomaremos. Y por supuesto, algún clásico. Tengo un par de botellas del Morgon de Marcel Lapierre y una por lo menos, descorcharemos”.

Se considera afortunada de tener una buena reserva de botellas en casa para estos días de confinamiento y de poder dedicarle más tiempo a cada vino más allá de la cata para disfrutarlo con la comida y la cena. “Somos profesionales del vino, pero también nos encanta disfrutar del vino con la gente que queremos”, señala. A.C.

Javi Carmona, Yerbagüena

Como el resto de hosteleros del país, Javi ha tenido que cerrar temporalmente el restaurante que regenta en Campillos, un pueblo de 8.000 habitantes en el norte de la provincia de Málaga. Se mantiene en contacto con otros compañeros del sector, con el banco y atento a las medidas que anuncian las administraciones, pero está preocupado por el impacto que la crisis del coronavirus va a tener en Málaga, una zona muy dependiente del turismo. “Aquí 15 días los aguantamos, pero va a ser tremendamente difícil estar un mes o dos de parón”, asegura Javi, que tiene cuatro empleados fijos y dos extras para los fines de semana. 

Se pasa cada pocos días por el restaurante porque sus padres viven encima y él se encarga de llevarles la compra y aprovecha esos viajes para coger alguna botella de las que guarda en la bodega de Yerbagüena. Principalmente jerez y champagne, los estilos favoritos de su mujer, que estos días está trabajando desde casa. “Ella no bebía cuando nos conocimos pero, curiosamente, lo primero que le gustó fueron los amontillados y palos cortados”, cuenta Javi, cuyo restaurante es una parada muy recomendable para los amantes del Jerez.

 

Estos días de confinamiento los está aprovechando para tocar la guitarra —es uno de los integrantes de la banda Bocata de Blues, formada principalmente por hosteleros del pueblo— mientras se toma un aperitivo con alguna de las botellas que suele tener abiertas en casa. El día que charlamos Javi estaba disfrutando de una copa de Fino Criadera de Alvear. “Es un vino que está entre el fino y el amontillado; me gusta su salinidad de vino fino y la estructura del amontillado. Alvear tiene muchos vinos y muy grandes,” comenta Javi, que también tenía abiertos uno de los blancos de Muchada-Léclapart de Sanlúcar y la manzanilla pasada Antonio M. de la Riva. “La parte oxidativa de esta manzanilla no está tan marcada como en Alvear y es un vino excelente para platos como las alcachofas”. 

Javi también es aficionado a leer libros sobre vino. “Acabo de terminar la Guía Melendo del Champagne y hoy he empezado el libro Jerez, Manzanilla y Montilla de Jesús Barquín y Peter Liem”, cuenta. Confía en que el encierro acabe pronto, pero si se alarga, lecturas no le van a faltar. Y.O.A.

Lorenzo Alconero, Enoarquía

Estaba desarrollando el plan de negocio de tres proyectos relacionados con el mundo del vino, pero el virus ha paralizado todo. A pesar de la incertidumbre, Lorenzo se toma la situación con sanas dosis de humor y confiesa que está descorchando con mucha alegría. 

“Hay quien dice que, en este país, los encierros son una tradición, aunque aquí en casa hemos cambiado los morlacos por un niño de siete años y por una niña de tres. Su madre se encierra para poder teletrabajar por las mañanas y yo… yo lo llevo muy bien. Me he bebido cuatro botellas de vino y tengo otras tres a punto de terminar, en menos de una semana y bebiendo yo solo en casa… En fin, cualquier cosa para que no decaiga el ánimo”, bromea Lorenzo, uno de los cuatro amigos detrás de la web Enoarquía. “Se supone que debería aprovechar para escribir y así tratar de entretener a los amantes de esta noble bebida, pero es que con los deberes que tiene mi hijo durante estos días, ya tengo como para estar entretenido hasta que el niño vaya a la universidad”.

Durante estos días no se ha atrevido a descorchar sus grandes botellas (“todo llegará”, asegura), pero ha bebido Jerez. “Compré una botella de fino Valdespino por cuatro euros. Es cierto que carece del nervio de su ilustre hermano mayor, pero señores y señoras ¡cuatro euros!”.


También confiesa haber “rezado” al Equipo Navazos. “Hay pocos quitapenas como su colección La Bota De… y más si es una manzanilla pasada. Se muestran pletóricas nada más salir al mercado, pero con unos años en botella me parecen sublimes”, añade Lorenzo, quien en las redes es @ClanTabernario  “No voy a descubrir nada nuevo si hablo de los buenos vinos que hace toda la familia Palacios, pero cada vez me sorprende más la calidad de sus vinos de entrada de gama, en este caso, tanto el Pétalos del Bierzo, como La Montesa, muy marcados por una fruta fragante, crujiente y voluptuosa”. 

Quizás, si el confinamiento nos tiene en casa durante mucho tiempo, SWL invite de nuevo a Lorenzo a contarnos qué otros vinos está bebiendo. Hoy, de momento, lo deja ahí. “Ahora tengo que hacer no sé qué actividad sobre los vertebrates y los mammals con el chico y tratar de explicarle a la niña que ella puede hacer todos los collares de macarrones que quiera, pero que nos los vamos a comer porque no hay otra cosa en la despensa. Eso sí, junto a un buen vino, que no hay mejor acompañamiento. ¡Ánimo, salud y entereza!”. Y.O.A.

Lucía Viz, abogada y “casaca roja” 

Flamante ganadora junto al sumiller Rubén Pol de la última edición del concurso de Cata Por Parejas que organiza Vila Viniteca, Lucía Viz, está teletrabajando desde casa, como gran parte de la población, aunque nos confiesa que lleva mal el aislamiento porque le gusta salir a hacer ejercicio. Pero también cree que “hay más tiempo para pensar en mil cosas” y que “si el universo nos ha dado esto, habrá que aprovecharlo de la mejor manera posible y reflexionar”.

Abogada de profesión, hace dos años entró en las “Casacas Rojas”, una asociación que organiza salidas gastronómicas y viajes de ensueño (de hecho, recogió su premio de la Cata por Parejas enfundada en la chaquetilla que distingue a sus miembros). Su pasión por el vino empezó con el champagne. “Me fui de viaje a Reims un verano y me enamoré”, reconoce. No es extraño, pues, que su vino para estos días de confinamiento tenga burbujas y, además, vaya acompañado de una buena carga simbólica. Así lo expresa la propia Lucía:


Fugaz. Según la RAE, ‘algo que dura muy poco’. Como tantas cosas en la vida. Sin duda, un espumoso que te hace reflexionar en estos días de #ApocalipsisZombie y de encierro. Reflexiones que nos hagan cuestionarnos absolutamente todo. Y nos hagan ver que el aquí y ahora es lo único que existe. Todo lo demás es fugaz. Y hay que valorarlo y disfrutarlo antes de que desaparezca. Fugaz es un vino muy especial para mí por dos motivos. Por su rareza: un espumoso elaborado en Sanlúcar de Barrameda según el método champenoise y con la uva palomino fino del que solo se hizo una pequeña tirada en 2016 y, que lamentablemente (al menos para mí), no se ha hecho ni se hará más. Y por las personas que hay detrás: Ale Muchada, al que tuve el placer de conocer hace apenas unos días y David Léclapart, dos personas muy distintas que comparten luz y pasión por lo que hacen. #LittleDinners #LittleBubbles”. A.C.

Julián Palacios, Viticultura Viva

Viticultor, ingeniero agrónomo y asesor de viticultura, a Julián la crisis le ha traído un sabor agridulce. Lo más duro fue tener que cancelar las jornadas técnicas anuales que organiza en Laguardia y que estaban previstas para el pasado día 12. “El lunes 9 me levanté con la decisión de aplazar la jornada y aún me tacharon de loco, pero luego las cosas evolucionaron tan rápido que está claro que fue la decisión adecuada”.

Desde el día 12 está en su casa de Olite con su mujer y sus tres hijos. “Estoy acostumbrado a trabajar en casa, pero es más difícil sacar tiempo con los niños pequeños”. Está contento de que la crisis haya llegado con todo el trabajo de invierno terminado. “Para nosotros casi es el mejor momento en la que nos podía tocar. He tenido un Skype con mis compañeros para ver cómo nos organizamos para ir a la viña, pero tenemos la suerte de poder trabajar individualmente o separando cuadrillas”.


Uno de los vinos que está disfrutando estos días es Casalasierra Guerinda 2019, un rosado que elabora Bodegas Máximo Abete en San Martín de Unx, a tan solo 10 kilómetros de Olite. Situado en la subzona de Baja Montaña, San Martín es el pueblo de Julián, donde tanto él como su padre cultivan viñas, y uno de los paraísos de la garnacha en Navarra. Casalasierra “es un rosado tradicional de Navarra, elaborado 100% con garnacha tinta y por el método de sangrado. Lo elijo por su frescura, su golosidad, por todo lo que te hace disfrutar... Es un buen compañero para estos días de #YoMeQuedoEnCasa. Vienen tiempos duros, esto va a ser difícil y cada persona tenemos nuestras circunstancias; por eso es tan importante que nos apoyemos y estemos juntos en esto... Y, sin duda, #MejorConVino”, nos dice. A.C.

Fintan Kerr, Rack & Return

Nacido en el Reino Unido pero viviendo en Barcelona, la cuarentena y el encierro en España está resultando muy difícil para él, su familia y su trabajo. 

"Cancelamos todos los cursos WSET, el de Spanish Wine Scholar, todas las catas y todos los eventos de enoturismo, lo que ha derivado en una pérdida casi total de ingresos y en la paralización de proyectos", dice Fintan. "Creo que está dañando mucho a toda la industria del turismo y la hostelería y es probable que el impacto económico afecte a cualquiera que no sea un accionista importante de Netflix o un productor de mascarillas y desinfectante de manos”.

Además de conservar su sentido del humor, Fintan intenta ver el lado positivo de este período de reclusión. "Estar encerrado con mi mujer y mi hijo de dos años, que se está tomando todo esto con una calma admirable, es donde elegiría estar en una situación como esta. Estoy aprovechando el tiempo para ponerme al día con las cosas que tengo pendientes de leer y escribir y en particular, estamos centrándonos en crear guías de estudio para los alumnos en diferentes niveles del WSET en Rack and Return; ¡cuando llegue el momento de volver a la normalidad, estaremos preparados!”


Fintan, también conocido como @Wine_Cuentista en las redes sociales, asegura estar tremendamente feliz de tener una buena colección de vinos. "Aunque estoy catando vinos de todo el mundo, he probado estos días una botella de Lousas Viñas de Aldea 2016 de Envínate que me ha vuelto loco. Ribeira Sacra quizás sea la región más fascinante de España de los últimos años, y esta botella supera todas y cada una de las añadas. Cuando estás atrapado en un pequeño apartamento durante días, tener una botella de vino tan cautivadora que pueda transportarte a las escarpadas laderas de la Ribeira Sacra es un gran aliciente", añade Fintan, que concluye sus palabras con un buen consejo. 

"Vivimos tiempos difíciles, pero lo superaremos juntos. ¡Cuidaros mucho, y si tenéis buen vino a mano, ahora es el momento de abrirlo!" Y.O.A.

Santiago Rivas, Colectivo Decantado

Ha traído unas buenas dosis de socarronería e irreverencia al vino español con sus famosas Instacatas, breves vídeos publicados en redes sociales, tan frescos como inclasificables. El tono atrevido, con abundantes referencias a la cultura pop, lo traslada también a sus colaboraciones en medios como Sobremesa o Esquire. Quién lo hubiera imaginado de alguien que se gana la vida trabajando para un fondo de inversión americano. 

La consigna de Santi Rivas para tiempos de aislamiento es “descorchar masivamente”. Desde su punto de vista, “ahora, más que nunca, hay que darle a lo que haya en nuestras cavas, no dejarse nada, para que cuando podamos salir repongamos a base de bien, que falta le va a hacer al sector”.

Rivas, más conocido por su nombre artístico de Colectivo Decantado, se ha inventado el concepto de “carné wine lover” y aconseja a sus seguidores cuáles son los vinos tendencia que les permitirán sumar más puntos en su carné. 


Uno de los vinos que tiene claro que va a disfrutar estos días es Viña Tondonia Gran Reserva 2009 Rosado. “A circunstancias excepcionales, inéditas, apocalípticas lo mejor es un rosado fuera de lo común, una de mis referencias fetiche, para mí además el vino más winelover de este país”, señala. “Por muy enclaustrados que estemos, no debemos descuidar, en la medida de lo posible, los puntitos de nuestro carnet ni dejarse nada guardado”, añade.  

También nos confirma que, siempre y cuando montaje y edición puedan seguir trabajando, hay Instacatas rodadas por lo menos hasta junio, y que seguirá realizando sus colaboraciones habituales para revistas. Acostumbrado a una vida de mucho ajetreo, estos días está disfrutando de su pareja y de su pequeñín. “Cocinamos bastante y, al tener más tiempo, también estamos aprovechando para preparar cócteles y disfrutar de algún vermut”. A.C.

Nico Montaner, Taberna Maitea

Tristes y con mucha incertidumbre ante la necesidad de hacer un Erte para sus 23 trabajadores, pero “con ganas de salir adelante e ilusión y empeño en intentarlo”. Así es como se siente Nico Montaner, propietario junto a su hermano Andrés de esta taberna vasca en el Eixample barcelonés. 

Como muchos hosteleros, espera que lleguen las ayudas, “que sean efectivas, y que haya fondos suficientes o capacidad de endeudamiento para financiar a la gente y empresas y pagar el paro a tantas personas”. Pero hasta que la amenaza del virus no desaparezca, para Nico "no queda otra que ser positivos y centrarme en lo poco bueno que tiene la situación”: estar con la familia y jugar y cocinar con su hija Laia (8) y su hijo Guim (5), “dejando solo un rato para las noticias y las redes sociales y disfrutar entre nosotros”.

Normalmente no suele beber en casa, pero Nico se ha traído de Maitea algunas botellas para pasar el confinamiento: alguna manzanilla; un vino del Ródano, Octobre, que le gusta mucho a su mujer; vinos como Confiança, de Salvador Battle, que reflejan el estado de ánimo que se necesita en estos momentos, o Vega de Ribes Sasserra, un vino que lo distribuía el añorado Lluís Pablo y que se elabora con una variedad, la malvasía de Sitges, que estuvo a punto de desaparecer pero salió adelante gracias al esfuerzo de algunas personas.

También Cható Pqta 2018, “un vino que nos chifla añada tras añada y que elabora el gran Eloi Cedó. Será su última añada antes de comenzar su proyecto en Terra Alta. Un vino que nos muestra que todo final tienen un principio.” Y.O.A.

Patricia Regidor, periodista y sumiller

Alma mater de Pintan Copas, una agencia de comunicación para el sector del vino, Patricia está pasando el distanciamiento en su casa en Aldeamayor de San Martín, un pequeño pueblo a siete kilómetros de Tudela de Duero, de donde es originaria, en la provincia de Valladolid.

De carácter jovial y siempre con la sonrisa en la boca, esta periodista y sumiller intenta llevar la situación con humor, optimismo y algo de vino. A Patricia siempre le ha gustado vivir en un pueblo, pero el coronavirus le está haciendo apreciar aún más la pequeña ventana de libertad que son su patio y las vistas al prado de enfrente.

“Yo me quedo en casa pero estos días tenemos que seguir pensando en estrategias e ideas para que la comunicación de nuestro clientes continúe”, comenta Patricia, que ha decidido involucrar a Gonzalo, su pareja “y winelover casi por obligación”, y a Betty (“nuestra gata, porque ella siempre está en el medio y opina sobre casi todo”) en el cometido de contarnos con qué vino están acompañando estos primeros días de aislamiento.


El vino es Cifras 2016, de Bodegas Tierra. ¿Por qué? Contesta el propio Gonzalo: “Es una de mis bodegas favoritas, sobre todo después de visitarla, me encantó la personalidad de Carlos y como la imprime en sus vinos. Me gusta muchisísímo la garnacha de todos los colores y los blancos con fuerza. Además, ¿qué mejor manera de solidarizarse con Rioja Alavesa?”.

Como su ocupación no le permite teletrabajar, Gonzalo tiene bastante tiempo libre estos días. “Al final lo he fichado de becario y publicaremos unos mini-videos en redes sociales en los que él mismo hablará de los vinos. ¡Diversión con vinos!”, concluye Patricia. Y.O.A.

Ruth Troyano, periodista

Lleva desde el viernes confinada en su piso de Barcelona, saliendo solo para lo imprescindible, lejos de su familia y de la gente que quiere aunque muy conectada por videoconferencia. “Quizás el virus nos haga revisar nuestra manera de relacionarnos y de decirnos 'te quiero', algo que muchas veces obviamos o descuidamos”, reflexiona la autora de los libros Retrats de Vi.

“Vivo justo delante de la Sagrada Familia, y el panorama no tiene nada que ver con una semana atrás, cuando todo era alborozo y actividad. El parque junto a mi casa está silencioso, cerrado, no hay movimiento, y esto causa cierta intranquilidad pero creo que debemos ser solidarios. Al menos tenemos suerte de tener una casa y muchos libros para leer”, concluye Ruth, que vive su clausura leyendo mucha poesía y cuidando su alimentación con una dieta saludable que incluye vino. “Lo tomo con comidas pero también en las videoconferencias de estos días y sobre todo con lecturas. Creo que los maridajes culturales los podemos potenciar aún mucho más”, asegura.

Estos días se ha decantado por dos etiquetas del Priorat, “una tierra maravillosa, única, mágica, telúrica, donde puedo refugiarme, entender los ciclos de la vida, y reflexionar, todo esto que el coronavirus nos está obligando a hacer”, indica la periodista catalana.

“De Celler Vall Llach estoy tomando Embruix. Su elaborador, Albert Costa, me fascina como ser humano y por su trabajo enológico preciso. También me atrae la conexión de Lluís Llach con el poeta Miquel Martí i Pol. Es un vino que nos deja una dimensión poética además de hacernos bien cuando lo bebemos”, explica Ruth.

Otro vino que le acompaña durante el confinamiento es la garnatxa joven de Scala Dei. “Hace un par de semanas subí al viñedo de Sant Antoni de Celler d’Scala Dei y desde allí todo se ve desde otra perspectiva, con más amplitud, calma y con mucha serenidad, que es lo que necesitamos estos días. Allí entiendes que el viñedo, desnudo, tiene que pasar un tiempo de pausa para volver a renacer, a activarse”. Y.O.A.

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