Pasión por el vino español

disfruta

del vino
en España
Ver más artículos
#YoMeQuedoenCasa: ¿Qué vinos están bebiendo los wine lovers? Tras el confinamiento del país hasta nuevo aviso para combatir el coronavirus, las gentes del vino de España comparten qué botellas están descorchando para superar estos días con buen ánimo. Foto: Yolanda Ortiz de Arri

Experiencias

#YoMeQuedoenCasa: ¿Qué vinos están bebiendo los wine lovers?

Amaya Cervera y Yolanda Ortiz de Arri | Martes 17 de Marzo del 2020

Pocas veces nos encontramos en ventaja frente a otros trabajadores, pero esta vez los autónomos que habitualmente trabajamos desde casa al menos contamos con el entrenamiento previo para hacer el confinamiento por coronavirus más llevadero.

Como nosotras antes, muchos profesionales del vino y wine lovers en general  comenzaron desde el 14 de marzo a establecer rutinas de trabajo y descanso o cosas tan sencillas pero importantes como ducharse y vestirse a diario con ropa de calle. A esas se han unido otras como hacer deporte en el salón (gracias, YouTube), comer en familia, evitar ver o escuchar las noticias de forma continua y controlar el uso del whatspp y las redes sociales.

No podemos pasear, ni viajar, ni quedar con los amigos para ir a cenar pero al menos seguimos teniendo vino, que indudablemente ayuda a sobrellevar la situación. Mientras el virus nos obligue a estar en casa publicaremos en nuestra web cómo está viviendo la comunidad del vino este aislamiento —distribuidores, hosteleros, tenderos, periodistas, formadores y wine lovers en general, más allá de los productores, habitualmente protagonistas de nuestros artículos— y con qué vinos lo está acompañando. Las piezas con las iniciales A.C. son entrevistas de Amaya Cervera; las de Yolanda aparecen como Y.O.A.

¡Salud, fuerza y mucho ánimo, wine lovers!

David Villalón (Angelita Madrid) y Delia Baeza (La Fisna)

Son pareja en la vida real pero no en la profesional, aunque comparten pasión por el vino y están detrás de dos de las direcciones más interesantes de Madrid para wine lovers: el restaurante-bar de vinos-coctelería Angelita, que David regenta junto a su hermano Mario; y la taberna y tienda de vinos La Fisna, en el castizo barrio de Lavapiés en el caso de Delia. Son fijos de las catas y salones que se organizan en Madrid donde, antes de la pandemia, solían compartir copas para poder destinar una a blancos y otra a tintos. 

Durante el confinamiento han aprovechado para hacer cosas que tenían olvidadas e incluso se han redescubierto como pareja, aseguran. Han cocinado (“un cochinillo nostálgico un domingo, hasta carrilleras, cuchara, bastante verdura…”), leído, visto películas, vagueado… y David se ha afeitado la barba (“no me veía la cara desde hace cinco años”, bromea). “Al principio parecía que la semana era un domingo continuo: cocinas, bebes mucho, lees, pero conforme fuimos tomando conciencia de que esto se alargaba, nos pusimos más serios con las rutinas, el estudio, la preparación de futuras campañas, cambio de carta de vinos, actualización de stocks…”, cuentan. Tampoco se olvidan de la “versión fitness”, ya que se sorprendieron un día “buscando sesiones de cardio en Youtube; hemos tenido tiempo de entrenar, de lesionarnos, de recuperarnos…”

En el plano profesional, además de participar en actividades virtuales, han mantenido un estrecho contacto con el equipo: “Hemos hecho formaciones con Zoom y preparado temas como si fuera una escuela”. 


La bebida, por supuesto, no ha faltado. Ambos hicieron acopio de vino de sus locales para probar mucho en casa “con suerte dispar, sorpresas, pero también decepciones, buenas etiquetas de las que cuestan y que han acabado en unas carrilleras”, señalan. De fuera de España, destacan blancos de California, vinos naranjas de Saboya y el Loira, un rosado tranquilo de Champagne a un magnífico nivel. Y de productores nacionales, Envínate, Casa Castillo, Artadi, pequeñas bodegas de Ribera del Duero, Fedellos de Couto, Comando G. “Hemos bebido muy variado y de Jerez hemos tirado casi siempre de amontillados e incluso hemos abierto una botella vieja de un oloroso de Callejuela”.

Su lista de favoritos incluye Camus-Bruchon Savigny Les Beaune 1er Cru Lavieres 2013 (“¡qué bien envejecen los vinos de este humilde productor de Borgoña; el vino fue creciendo y nos dejó con ganas de más”). “Olivier Horiot Rosé des Riceys en Barmont fue el primer vino de la cuarentena cuando aún estábamos aterrizando y pensando en volver 15 días después. Es de esos rosados de Champagne que están tan buenos. Jean-Yves Péron fue un vino de merienda para tomar mientras estudiábamos y nos sentíamos como si viviésemos la vida de otros: en nuestro salón, leyendo y disfrutando del vino con todo el tiempo del mundo por delante”. Ambos coinciden en que 2018 es la mejor añada de Cortezada (Bodegas Algueira, Ribeira Sacra) que han probado. Siguieron con Château Chalon Jean Bourdy 2010 (“muy joven aún pero mejorando día a día en botella abierta”), Cavallotto Barbera d’Alba Superiore Vigna del Cuculo 2016 (“un vinazo, delicioso con un plato de pasta”), UBE Carrascal 2015 (“¡Sorpresa! No sabíamos cómo saldría y… ¡tachán! Salino, profundo, top”), Champagne José Dhondt Mes Vieilles Vignes 2010 (“clásico y equilibrado, con magnífica tolerancia al paso del tiempo, un disfrute”). La lista de buenos momentos también incluye Fleury Chapelle de Bois 2018 de Jean Louis Dutraive (Beaujolais), Ceritas Trout Gulch Chardonnay 2017 (Santa Cruz Mountains, California), el blanco Gavela da Vila Granito Palomino 2017 de Laura Lorenzo en el valle del Bibei y Pepe Luis 2018, uno de los albariños que elabora Xurxo Alba en Rías Baixas. A.C.

Antonio Portela, A Emoción dos Viños

Junto a la sumiller Marina Cruces, Antonio Portela organiza A Emoción dos Viños, uno de los festivales de vino para aficionados más interesantes de España. Este año iban a celebrar su décimo aniversario frente al Atlántico, en el Monasterio de Oia en junio, pero el virus les ha obligado a posponer el evento, que finalmente tendrá lugar el 1 y 2 de agosto.

Está pasando el confinamiento en Cangas do Morrazo, una localidad al otro lado de la ría frente a Vigo, entre los juegos y actividades interminables de su hijo de cuatro años y los diez microviñedos que cuida en esta zona con larga tradición vitícola pero que se quedó fuera de las lindes de la DO Rías Baixas en su nacimiento en 1988. Treinta años más tarde, en 2018, se creó la IGP Ribeiras do Morrazo que agrupa, además de Cangas, otros siete municipios de esta zona de Pontevedra. De momento el vino de Antonio —Namorado Tinta Femia, que hace referencia al nombre del clon de la caíño redondo en la zona—, está fuera de la IGP porque lo elabora en la bodega de Rodrigo Méndez en Rías Baixas. 


El poco tiempo que le deja su vida familiar y su proyecto, asentado desde hace cuatro años en viñedos de las parroquias de O Hio para blancos y Cela para tintos, lo intenta invertir “en no hacer nada” aunque también aprovecha para releer algunas entradas de Viticologo dos bagos, el blog sobre vino que tuvo activo hace algunos años. “Estoy pensando en escribir una crónica de la transición revolucionaria del vino en Galicia”, adelanta Antonio.

Durante estos más de dos meses de encierro, Antonio también ha disfrutado de unos cuantos vinos. “Bebo botellas que tenía guardadas de ediciones pasadas de Emoción dos Viños y que no había podido probar, vinos artesanales de colleiteiros de la zona, vinos que tengo embotellados del 2018 para comprobar su evolución, y algunas botellas que tenía olvidadas”. Entre los que más ha disfrutado hasta ahora cita los siguientes: “el blanco lexítimo de Betanzos de Conexión Mandeo 2016, lo arenoso de Llanos Negros La Tablada 2014 de Teneguía (La Palma), la Rioja que dispara el Artillero 2017 de Oxer Bastegieta o el albariño O Con 2013 de Xosé Luis Sebio. Y.O.A.

Rodrigo Prieto, Vino Vintage y Unicorn Wines

En el sector se le conoce por haber creado la primera tienda online de vinos viejos de España y, más recientemente, por unirse a Andrés Conde Laya (La Cigaleña) para poner en marcha la distribuidora Unicorn Wines donde trabajan el porfolio tradicional de Conde Laya (Ganevat, Maurer, Clos Rougeard…) al que están sumando productores de vino natural como Mythopia en Suiza o Nestarec en Chequia. Y todo ello desde una pequeña capital de provincia del norte de España: Santander.

Sin embargo, Rodrigo dedica la mayor parte de su tiempo a trabajar para una multinacional química en la que ejerce como responsable de compras de materias primas. De ahí que, durante el confinamiento, se haya visto abocado al teletrabajo. “Con una niña de ocho años y un niño de tres fue complicado adaptarse. Tampoco tuve desde el principio ni los medios ni las conexiones para poder trabajar al 100%”, recuerda. Pero, una vez organizado y adaptado a la nueva situación, ha podido dedicar bastante tiempo al vino, su gran pasión. “Estar en mi bodega inventariando, colocando los vinos y haciendo fotos no es trabajo”, puntualiza.


Sus vinos confinados han sido aquellos con los que trabaja. “He venido todos los días al almacén y, cada vez, me llevaba una botella para casa, principalmente de los que vendemos a través de Unicorn Wines, aunque de vez en cuando también me he bebido algún Tondonia”, nos cuenta.

Aprovechando que el día de su cumpleaños, el 16 de mayo, Santander se encontraba ya en la fase 1 de la desescalada, Rodrigo organizó una celebración doble (por la fecha y por ser la primera salida a comer fuera desde que se impuso el estado de alarma) con su familia y la de su socio Andrés en una terraza. “Elegimos un Fleurie Ultime 2018 de Yvonne Metras, un beaujolais que se elabora en muy pocas añadas a partir de un viñedo de más de 110 años y que se reconoce muy bien por la banda roja en la etiqueta. Fue maravilloso sentir otra vez la libertad de poder salir a comer y beber”.

Vino Vintage Santander, cada vez más especializado en Vega Sicilia, ya comercializaba desde sus orígenes online. Ahora con la hostelería parada, Conde y Prieto se han visto obligados a montar en tiempo récord una tienda de e-commerce para Unicorn Wines con ayuda de un amigo informático. “Normalmente trabajamos por cupos y aunque estamos muy orientados a restauración, siempre hemos tenido clientes particulares, pero ahora estamos llegando a más personas con los packs que hemos creado para la ocasión y entre los que hemos hecho uno con vinos de Ganevat”, cuenta Rodrigo quien además está convencido de que “el digital ha venido para quedarse”. 

Durante el confinamiento han seguido recibiendo vinos de los productores que distribuyen en España. “Es la época fuerte de envíos tras el embotellado y nos hemos comprometido a no dejar atrás a nadie y a llevar los pagos al día. No hay que olvidar que Andrés lleva más de 20 años trabajando con muchos de ellos”. A.C.

Montse Alonso, Mahala Wine

Responsable de la división de vinos de la agencia de comunicación Mahala, Montse Alonso pasa el confinamiento en su casa de Barcelona con su marido y sus tres hijos, y todo lo que ello implica en cuanto a organización, teletrabajo y estar pendiente de los estudios de los niños. En la agencia, además, han permanecido bastante activos estos días. Han mantenido el envío de muestras de las nuevas añadas de sus clientes y han seguido comunicando sus novedades. 

Montse fue una de las protagonistas de nuestro reportaje sobre la pérdida de olfato a causa del Covid-19. En su caso, además, no fue solo el olfato sino también el paladar. Además de no poder disfrutar del vino durante unos días, también sufrió un dolor de cabeza bastante intenso, pero se libró de la fiebre. “La verdad es que nunca tengo fiebre”, nos contaba.

Afortunadamente, pudo resarcirse con creces. “Normalmente tengo vino en la oficina y me lo traigo muchas veces a casa para ir probando cosas, pero el confinamiento me pilló sin demasiadas reservas de este tipo, así que tuve que recurrir a la vinoteca de casa, que es donde guardo los vinos más especiales”, nos cuenta.


La sección de vinos generosos es particularmente amplia. De Jerez, Valdespino Fino Inocente y Amontillado Tío Diego, los palos cortados Antique de Fernando de Castilla y Tonel Single Cask 03-19 de Lustau; y de Montilla-Moriles, el Fino Capataz y el Amontillado Carlos VII de Alvear. “He descubierto además los vinos tranquilos de Montilla hechos por gente con muy buena formación técnica y de gran calidad como Dulas de Lagar de la Salud, Tres Miradas de Alvear o el Fresquito de Pérez Barquero, que han sido una de las grandes sorpresas del confinamiento”, señala Montse.

El capítulo de blancos es para poner los dientes largos: Pazo de Señorans Selección de Añada de las cosechas 2004, 2009 y 2010 (la bodega es cliente de la agencia desde siempre), As Sortes 2016 y 2017, Taleia 2013 de Castell d’Encus en Costers del Segre y Viña Tondonia 2001 entre otros. Finalmente, entre los tintos que más disfrutó destaca las mencías de Moncerbal (Bierzo) y Fuentes del Silencio Las Jaras 2016 del valle del Jamuz en León, la garnacha Las Rocas Viñas Viejas 2017 de Calatayud, la trepat de tiros largos de Conca de Barberà La Font Voltada o, en territorio tempranillo, el Corimbo I 2010 que elabora Roda en Ribera del Duero. “Pero emocionalmente me tira mucho Gredos porque es la zona donde paso todos mis veranos. De aquí he tomado La Bruja de Rozas 2018, de Comando G, Pegaso Zeta 2016 de la Cía de Vinos Telmo Rodríguez y Relatos 2018, un vino con mucha fruta de Huellas del Tiétar, una bodega nueva que me ha gustado mucho”. A.C.

Marcelino Calvo, El Ermitaño

Asume con positividad la situación actual y sobre todo las desventajas del confinamiento, pero echa de menos sus rutinas en el restaurante El Ermitaño de Benavente (Zamora), donde Marcelino, o Marce, como le llama todo el mundo, trabaja como sumiller desde 2008. “La falta de adrenalina que me proporcionaban los servicios, la ausencia de las catas interminables con mi compañero Flavio Daniel o el ritmo diario de manejar varios asuntos al mismo tiempo me provocan alguna 'pájara' de vez en cuando”.

Con El Ermitaño cerrado desde hace un par de meses, Marce —cuarta generación de una familia “entregada a la hostelería en cuerpo y alma y dedicada al noble arte de servir”— no oculta su preocupación, pero se ha tomado esta rutina excepcional como una oportunidad para ampliar y profundizar sus conocimientos. 

“Destaco de este confinamiento la generosidad de muchos profesionales compartiendo saber a través de sus directos en redes sociales, convirtiendo estos días en un congreso permanente, donde aprender nunca fue tan fácil”, indica Marce. Cita varios ejemplos: “Mis compañeros de la Chupipandawine con sus sesiones tremendamente didácticas; el valor humano de los tragos del gran Juanma Terceño; no menos importante Julián Hermoso (@sorbitoasorbito) que cada noche, parafraseando a Joaquín Sabina, “le levanta la falda a la luna” y se convierte en el máximo responsable de que nos acostemos tarde, aunque con una sonrisa y sabiendo un poco más; Pepe Ferrer desde el Puerto de Santa María con ese especial tacto y empatía; o el impecable Cavaliere del vino, al que admiro y aprecio sin límites, Juancho Asenjo, que muestra siempre una elegante maestría y capacidad de engrandecer a sus invitados, dejando que ellos sean los protagonistas al tiempo que extrae lo mejor de cada uno para beneficio de todos”.


A este especial “congreso”, Marce suma lecturas “muy apetecibles” en webs o soportes de gastronomía y vino. “Me sigo aprovechando (de momento) del archivo de Elmundovino, leo a José Peñín y me mantengo al día gracias a vosotras, que trabajáis con una energía envidiable, aportando con rigor contenidos y noticias del sector, al tiempo que sois el altavoz de la frenética agenda”.

Como no podía ser de otra forma, Marce acompaña su aprendizaje teórico con el líquido, tanto en calidad como en cantidad. “Como diría Juancho, 'Marce no hace prisioneros'. Incluso creo que bebo por encima de mis posibilidades en cantidad”, bromea. “Estos días he metido la espiral a La Escribana de Willy Pérez, un blanco magnifico donde la timidez de la palomino se convierte en grandeza y placer; los Finos de añada de González Byass 2010 y 2011 que son auténticos misiles; los palos cortados Tradición, Dos Cortados y Marqués de Rodil están ayudando en los momentos de reflexión y cada sorbo de estos enormes vinos es como el abrazo de un padre; Montilla-Moriles también se ha paseado por mi casa, con el amontillado de Pérez Barquero, entre otros”, explica Marce, que cuenta en la carta de El Ermitaño con 200 vinos por copas, 90 de ellos generosos. 

“Disfruto de vinos cercanos y/o de amigos como el de Julio Otero, V.O. Prieto Picudo, que para mí es el mejor rosado del universo; estoy impresionado con todo lo que está haciendo Soto Manrique en Cebreros; burbujas pocas pero buenas como Tres Lustros de Gramona, que me despierta las ganas de volver a Font de Jui; redescubro la albarín con Pardevalles; de Belondrade y Lurton han caído varias añadas; he comprobado lo bien que afrontan el tiempo los vinos de Bodegas Fariña, con añadas adultas de Campus; las inquietudes de Javier con su Rodríguez&Sanzo whisky barrel que me ha dejado loco; valoro el trabajo de un berciano que merece todos los reconocimientos, José Luis Prada, disfrutando de su Picantal; o un proyecto vitivinícola por el que siento algo muy especial, Fuentes del Silencio, y su vino Las Quintas.” La lista de Marce continúa: “En parrilla de salida tengo Finca Herrera Garnachas de Manuel Herrera y un Barón de Chirel 2001 ya que los vinos de las grandes e historias casas siempre apetecen”. Y.O.A.

Javier Fernández Piera, CPC Cooking Ideas

Director de una agencia de comunicación de larga trayectoria y de las primeras en especializarse en estilo de vida y gastronomía, Javier no olvidará fácilmente las últimas semanas. “Siempre vamos corriendo de un lado para otro, casi sin pensar o sin parar, y así me pilló el confinamiento y ‘la’ Covid-19, que me tuvo un día en cama y con fiebre, esa tos seca y la anosmia”.

Pero lo que para cualquier profesional del vino sería una terrible pesadilla, Javier se lo tomó como una nueva experiencia: “Me ha servido para descubrir todos los aspectos de la cata que los aromas y los sabores ocultan, se nota más la acidez, el tanino, el cuerpo, el alcohol, el dulzor… Es como si quitásemos un sentido más (el olfato), para quedarnos sólo con la lengua, los sabores, la temperatura y las texturas. Es otra dimensión, un juego”.

Confiesa que ha hecho más vida sana estos días que todo el año pasado (“hasta me he atrevido a hacer yoga”) y que ha bebido menos vino, y siempre con algo de comer, pero lo ha disfrutado mucho. También ha mantenido la disciplina de su día a día virtual en la agencia (“para no caer en el teletrabajo en pijama, me he obligado a ponerme corbata todos los días”) y ha aprovechado su tiempo de ocio al máximo: “He llenado la mesilla de noche de libros y he agradecido que las ferreterías también cerrasen para no estar todo el día de arreglos. Y he hecho la formación de Rioja Wine Academy y de marketing digital; en ambos casos, he disfrutado y sufrido muchísimo”, confiesa.


En cuanto a los vinos, no dudó en descorchar grandes botellas que tenía guardadas “por si algún día nos confinaban por un virus llegado de China”, señala con fina ironía. “Mis hijas crecen y me enseñaron que el mejor momento de tomar ese gran vino es antes de que lo hagan tus yernos. Así que me lancé con Burdeos, un Grand Puy Lacoste del año en que nací; fue como una conversación con un abuelo aventurero. Los aperitivos me los he sacudido muy gratamente con Alvear Fino Capataz de Montilla-Moriles y con vermut Casa Mariol. Y he redescubierto Origen de Bodegas Carrascas que es un monovarietal de chardonnay muy complejo y el merseguera Finca Calvestra de Mustiguillo. En tintos, el orgánico de Finca Antigua (syrah y garnacha) y el Campo Elíseo de Toro y, para terminar, uno de mis favoritos: el txakoli vendimia tardía Uretzi de Itsasmendi. Ahora tiro de mis Riojas (no tan clásicos, pero de guarda) y, en la intimidad, consumo mucha garnacha (de donde sea)”.

Pese a tantos buenos momentos, Javier está deseando volver a la normalidad. “Es lo que he vivido y, hasta ahora, lo he disfrutado. Pero sí dedicaremos más tiempo a la familia, a las aficiones y a uno mismo, que nos teníamos un poco olvidados”, reflexiona. A.C.

Vanesa Gamaza, Van Sherry

Se considera más casera que callejera, así que la vida de Vanesa Gamaza, creadora de una línea textil prácticamente recién nacida y enfocada al mundo del vino (en la foto, con una de sus camisetas), no ha cambiado mucho durante el confinamiento.

Desde mediados de marzo no dirige catas y visitas guiadas a bodegas como Barbadillo, Juan Piñero o Delgado Zuleta en Sanlúcar, localidad en la que vive, pero sí que continúa impartiendo clases de yoga —ahora de forma virtual— y diseñando sus prendas de moda “nacida entre viñas”. Su salvoconducto para  pasear a diario varias veces es Moscatel, un perro al que adora. “El tiempo que me queda libre lo dedico a hacer deporte, cocinar y leer esos libros para los que nunca he tenido tiempo”, asegura Vanesa, que nació en Arcos de la Frontera, en un entorno agrícola, pero no ligado a la viña.


Siempre le han gustado el diseño y el vino de su tierra y sus primeras creaciones las hacía para sí misma, sin ninguna intención de negocio. “Hace unos 10 meses empecé a tomármelo más en serio porque vi que no había nada parecido y que mis diseños generaban interés más allá de mis amigos. Van Sherry es una forma de vestirnos con los vinos de nuestra tierra”, comenta Vanesa, que de momento ha puesto a la venta cinco diseños de camisetas que ya lucen amantes del vino no solo de España sino también de China, Alemania, Bélgica, Francia, Grecia y EE.UU.

Mientras encuentra la inspiración para nuevos diseños, tejidos y formas de engranar y mantener la estructura de su incipiente negocio, Vanesa se rodea y disfruta con vinos como “los de Hidalgo La Gitana, desde las manzanillas Pastrana en Rama y Pasada al Amontillado Napoleón hasta alcanzar un sabor dulce como Cream Alameda. También me gusta el Dulce de Frío Riesling de Gramona y el viaje de Champagne a Sanlúcar de Barrameda que es Elixir de Muchada-Léclapart.” Y.O.A.

Lola Núñez, DO Uclés

La gerente del Consejo Regulador de la DO Uclés vive a caballo entre Madrid y Tarancón donde tiene su oficina y lugar habitual de trabajo. El 10 de marzo decidió instalarse en la ciudad conquense que es sede del Consejo Regulador para estar más conectada, pero se ha acabado llevando la pantalla del ordenador y la impresora a casa. Venía de participar en el concurso internacional Bacchus donde coincidió con gente de 16 países. “Fueron cuatro días intensos compartiendo mañanas de catas, comidas y cenas. Algunos miembros del jurado internacional cancelaron su participación, pero es una suerte que se pudiera celebrar”.

Su mayor preocupación son sus padres, de 95 y 91 años, que viven en un pueblo de Burgos y a los que no puede ir a cuidar, aunque sabe que están bien atendidos y tiene un hermano que les apoya muchísimo. “Mi padre tiene la cabeza estupenda, pero oye mal. Aunque lleva audífono, por teléfono no entiende nada así que es mi madre la que traduce. Con las videollamadas al menos los veo y pude celebrar mi cumpleaños con ellos: soplé las velas con ellos cantándome”.


En Tarancón, donde comparte piso con una profesora de Física y Química que está también teletrabajando, tiene la ventaja de tener una terracita para comer al sol, “que en Madrid no puedo”. También se anima más a abrir botellas porque no le gusta beber sola, aunque moderan bastante la ingesta. “Apenas tomamos una copa con la comida, así que una botella nos puede durar días”. Los primeros vinos fueron los de la propia DO que tenía en casa, de Bodegas Fontana, Bodega Soledad y La Estacada. También han disfrutado de un Altolandón Irrepetible de la región vecina de Manchuela. 

Pero como buena sherry woman, que además trabajó varios años para González Byass, Lola es una gran aficionada al jerez y ha aprovechado estos días para introducir a su compañera en los vinos de esta región. “Y para ella han sido un descubrimiento. Le han encantado. En las cenas hemos tomado Tío Pepe en Rama, Oloroso Alfonso, Néctar y Noé con varios tipos de quesos que pedimos a Guillermina Sánchez, una buena amiga y una de las mejores conocedoras de este mundillo”. A.C.

Álvaro Ribalta, Indigo Wine

Instalado en Londres, donde trabaja para una importadora que es referente en vinos españoles de terruño, Álvaro Ribalta tiene muchas posibilidades de convertirse en el próximo Master of Wine español. De hecho, su primer pensamiento cuando se anunció el confinamiento fue aprovechar para redactar su research paper o pequeña tesina que constituye la última prueba para obtener el preciado título y que versará sobre el complejo panorama de los espumosos en Penedès. 

“Lo que no había pensado es que tendría a mi hijo de dos años y medio en casa, que necesita atención continua y además es de lo más movidito. Algunos días he cogido la bici y me he ido a la oficina para tener unas cuantas horas de tranquilidad. Tenía muchas grabaciones de entrevistas y trabajo de recopilación de datos y necesitaba sesiones de trabajo de por lo menos dos o tres horas. Lo he hecho, pero no puedo decir que haya sido fácil; menos aún encontrar los huecos para dormir”. Y entre medias experimentó su particular proceso vírico, pérdida de olfato incluida, pero sin posibilidad de acceder a una prueba para confirmar que se tratara o no de coronavirus. “Lo bueno es que el olfato volvió”, señala aliviado.


En el trabajo se ha frenado la actividad normal, pero se ha buscado mantener un cierto nivel de ingresos con la creación de una tienda online. “No estamos compensando la pérdida del sector horeca (la mayoría de nuestros clientes son restaurantes y algunas pocas tiendas que sí están abiertas y vendiendo mucho), pero los márgenes son más altos y te da un cashflow instantáneo que no viene mal. Lo más interesante es que el cliente final está teniendo acceso a vinos, como los de Envínate, que antes se vendían por cupos a hostelería y a alguna tienda muy concreta. El mundo es muy diferente al que era hace tres meses y nuestro sector ha cambiado de una manera tan drástica, que hay que replantearse casi todo desde cero”. 

Álvaro se considera afortunado de que las medidas de confinamiento estén siendo menos estrictas en Reino Unido. “Se ha podido salir a hacer ejercicio y no me he encontrado a ningún policía parando a la gente o preguntando qué hacen en la calle. Tampoco ha habido una prohibición expresa que impidiera salir a los niños”, señala.

“En casa estamos bebiendo más de lo habitual, sobre todo porque pasamos más tiempo aquí y porque tenemos al terremoto del niño todo el día con nosotros. Cuando se va a dormir, es un alivio instantáneo y nuestro momento de disfrutar de un vino”. Álvaro se ha abastecido de algunas buenas referencias del importador Vine Trail que incluye el champagne Jacques Lassaigne y ha disfrutado de vinos de otras regiones francesas como Chablis Pattes-Loup, el Bourgogne Blanc 2016 de Sylvain Pataille, del que destaca su relación calidad-precio, o Domaine Macle Côtes du Jura. La lista incluye también el pinot noir Witchcraft de Santa Barbara County (California) y, en el lado español, algunas etiquetas de Envínate y Suertes del Marqués. A.C.

Erin Nixon, La Catalista

Encerrada en su apartamento de Barcelona con su marido y dos gatos, sana y salva y con acceso a una terraza soleada, la estadounidense Erin Nixon se considera afortunada, pero el cierre fue un gran golpe para su bar de vinos y restaurante. "Estamos en nuestro primer año de funcionamiento, y estábamos anticipando nuestra primera primavera y verano de ajetreo después de haber pasado meses invirtiendo y construyendo nuestro negocio. Ahora todo está en el aire, y paso mucho tiempo preguntándome qué nos depara el futuro", confiesa Erin.

Pasó las dos primeras semanas de encierro tratando de organizarse, pendiente de que su equipo estuviera atendido, renegociando el alquiler del bar y preparando todo el papeleo pertinente. En la montaña rusa de emociones por la que todos hemos pasado, su estado de ánimo cambió durante las siguientes semanas. 


"Las dos siguientes, me volví un poco loca: organicé fiestas de baile con mis sobrinos por videoconferencia, reorganicé nuestra casa, diseñé una mesa de mosaico con azulejos para nuestra cocina, y me paseaba con bufandas de colores en toda la casa", nos cuenta Erin. "Estas últimas semanas han estado más orientadas al futuro: con varias mujeres extraordinarias (Chelsea Anthon, Lior Shechori y Mila Nikolova) he lanzado una iniciativa llamada Amigo del Día destinada a unir y apoyar a los pequeños propietarios de restaurantes en estos tiempos difíciles. También estoy empezando a analizara cómo será el trabajo con las medidas de desescalada anunciadas. ¡Me siento genial de poder volver a trabajar de nuevo”.

El vino ha ocupado un lugar importante en su estrategia de supervivencia en el encierro. "He reiniciado mi cuenta personal de cata de vinos, @erinsips, donde he compartido notas sobre casi 20 "QuarantWines"." Ha sido sobre todo una mezcla de vinos catalanes favoritos (por ejemplo, Xarello de Foresta, Serral del Vell de Recaredo, Cariñena de Vega Aixalà) y vinos que hemos traído de nuestros viajes a lo largo de los años como un Hugel Pinot Gris, un Chianti Rufina de Selvapiana, un pinot noir de Kutch en Sonoma o un Château Carbonnieux de Pessac-Leognan". 

Siguiendo el consejo de Fintan Kerr (puedes leer su testimonio más abajo), Erin pidió una caja de vinos franceses al distribuidor local Caskadia. "Un Macon-Villages de Robert-Denogent, Les Sardines, es uno de mis favoritos hasta ahora. Me encanta cómo a través del vino somos capaces de explorar el mundo, incluso cuando estamos confinados en casa", explica Erin. Y.O.A.

David Laínez, La Bien Pagá

Sumiller y gran amante del jerez, David Laínez prefiere sacar algo positivo del “desbarajuste" creado por esta crisis, que le ha obligado a prescindir temporalmente de las 19 personas que trabajan en su gastrotaberna La Bien Pagá y otra pequeña cafetería que tiene en el Instituto de Turismo de Murcia. “Para la hostelería, este parón debe servirnos de reflexión y también para disfrutar de nuestra familia, algo que no podemos hacer tanto en nuestro día a día normal,” comenta David, que tiene un hijo de 18 meses.

El día que sale a hacer la compra para casa, se suele pasar por La Bien Pagá para controlar las cámaras y asegurarse de que está todo en orden. En un día normal en su restaurante, David disfruta acompañando los platos que se cocinan al momento con alguna de las más de 500 referencias de vino que tiene, incluidas “un centenar de añadas antiguas, algún unicornio y otras cosas raras”. 

Durante la cuarentena se tiene que conformar con beber y cocinar en casa, para él y su mujer, mientras escucha rock y blues de los 70, su otra gran pasión aparte de las motos clásicas. “Tengo 44 años y llevo comprando vinilos desde los 14. Un amigo me preguntaba si voy a tener que repetir disco o vino durante el confinamiento, pero he calculado que no será necesario al menos hasta septiembre”.


Su ritual consiste en abrir el vino, olerlo y catarlo y después pensar en una canción que le acompañe. “Jerez es mi vino de cabecera y me apasiona GF25 de Gaspar Florido. Tengo la suerte de haber conseguido varias botellas y me gusta tomar una copa a diario. Otro vino con el que he disfrutado mucho ha sido A’vía Treixadura, elaborado por Matías Michelini sin sulfitos y en ánfora, y con una carga frutal increíble así como Volandia 2017, un mencía de cepas viejas que elabora Mar de Envero en Ribeira Sacra”, añade David, que cita a los Rolling, la Creedence, Bob Dylan, Paco de Lucía o Triana entre la música que ha estado escuchando estos días. También le ha sorprendido alguna añada antigua como Santa Cruz de Artazu 2001, una de las garnachas que Artadi elabora en Navarra. “Puro terciopelo”, asegura David. Y.O.A.

Fernando Sáenz y Angelines González, Obrador Grate

No elaboran ni venden vino como tal pero Fernando y Angelines llevan los sabores de las lías de un vino blanco fermentado en barrica o del mosto de la racima de invierno a sus clientes en la heladería DellaSera en Logroño y a los de los comensales de algunos de los principales restaurantes gastronómicos del país, a los que surten de helados elaborados en su obrador en Viana. 

Iban a inaugurar la temporada unos días después de que se decretara el estado de alarma, pero decidieron seguir cerrados por precaución. “Por suerte nos lo podemos permitir porque ya nos habíamos planteado una situación de cierre en el caso de que faltáramos alguno de los dos”, explica Fernando. “Ahora sabemos que la reapertura va a ser lenta y que tendremos que tener capacidad de reacción, pero nuestra idea es seguir con nuestro formato, adaptándonos a la situación”. 


Confinados en su apartamento encima del obrador, están agradecidos de poder disfrutar y trabajar en su hermoso jardín con plantas aromáticas y cepas de graciano, que son parte de la materia prima de sus creaciones heladas. “Este año están más cuidadas que nunca”, asegura Fernando, que ha aprovechado parte de este tiempo libre inesperado para sembrar semillas de pimientos, cebollas y tomates que tenía seleccionadas y guardadas de otros años. Otra parte de su ocio forzoso lo dedican a compartir sus conocimientos culinarios en Instagram y en su blog, donde cuelgan vídeos de recetas tan apetecibles como un granizado de pepino y vermú o un helado fácil de cacao.

Al reorganizar la bodega se dieron cuenta de todo el vino que tenían guardado, pero van dando buena cuenta de sus activos líquidos. “Normalmente bebíamos agua entre semana pero ahora vamos a botella diaria”, reconoce Fernando. “Son sobre todo vinos blancos y de conocidos o amigos como Abel Mendoza, Miguel Martínez o Roberto Oliván, con quien intercambio helado por vino, de gente que nos regala cuando nos visita y de otros que vamos descubriendo con el boca-oreja y que son representantes de su territorio como Laura Da Terra, las malvasías de Sicus, Can Rafols del Caus, de los que nos encantan La Calma y El Rocallís, Suertes del Marqués o Curii de Alberto Redrado”. Y.O.A.

Marie-Louise Banyols, Sumiller, Les 5 du Vin

Con una larga trayectoria en el sector del vino en Lavinia España y Francia y como catadora para La Revue du Vin de France, a Marie-Louise, que vive a caballo entre Perpignan y Badalona, le pilló el confinamiento en España y aquí se quedó con su pareja (“no nos aburrimos en ningún momento, cada uno respetamos el espacio de libertad del otro”).

Su mayor preocupación es su madre de 97 años que vive sola en su casa y también echa de menos a sus nietos. Está acostumbrada a trabajar en casa desde que se jubiló, así que no ha tenido que readaptarse. “Aprovecho para adelantar en la escritura de un libro sobre los vinos oxidativos secos europeos que tendría que editarse a finales de año y preparar la próxima Feria Europea de este estilo de vinos en Perpignan los próximos 2 y 3 de mayo de 2021”.

Reconoce que las redes sociales no son lo suyo (“aunque me divierte pasear por Facebook para estar al tanto de lo que se mueve en el sector”). “Prefiero leer o dedicarme a los crucigramas, ¡soy adicta!”. También aprovecha para cocinar, (“me encanta”) y para abrir “maravillosas botellas” de su bien surtida nevera Eurocave. “En estos tiempos difíciles, el vino nos proporciona momentos de placer y relajación. Estos días me olvido de todo de lo que es la cata profesional pura y dura. Ahora mismo la verdad del vino no es saber tanto lo bueno que es, sino el intercambio de sentimientos que provoca. Otra buena razón para descorchar muchas botellas es hacer espacio en la bodega para reponer el stock cuando podamos salir. El sector lo necesitará”, apunta.


La larga lista de vinos que ha disfrutado estos días arranca con uno de sus champagnes favoritos, el blanc de blancs Pierre Peters Cuvée de Reserve Grand Cru (“expresa con fuerza la riqueza, la delicadeza y elegancia del terruño”) y sigue con el chardonnay “con raza” Rully Blanc Les Saint Jacques 2017 de Domaine A. et P. de Villaine. Le gustan los blancos gallegos (Alma de Mar y Finca O Pereiro de Xurxo Alba) y su última “corazonada blanca” ha sido Tentenublo 2018 de Roberto Oliván “que me enamoró al instante”. El capítulo rosado incluye el Organic Rosé 2018 de Esteve i Gibert, mezcla de sumoll blanco i negre, que le descubrieron su hija y su yerno, “la garnatxa roja, energética y sensual, para amateurs de vinos naturales” Rosat de Mas dels Fils, de Rim, y el Rosete de Cume Do Avia. “¡Ni rosado ni clarete, es genial de cara al verano!”. 

En tintos pasa de la atípica frescura para Ribera del Duero del Joven de Viñas Viejas 2017 de Goyo Garcia Viadero, (“expresa elegancia con un toque de robustez”) a un Domaine des Tours 2014 de Emmanuel Reynaud (“parece ligero, pero esconde una gran riqueza táctil y elegancia”) o a la garnacha peluda Finca La Personal 2016 de Edetaria (“un vino muy singular y sincero que me emociona”). No puede faltar un priorat, pero elige uno “sin complejos, amable, divertido y a la vez clásico”: el Classic Priorat 2018, de Fredi Torres. “No puedo vivir sin un rancio seco en la nevera”, reconoce Marie-Louise. Acaba de abrir el Blanc de Méditerranée Solera 2012 de Domaine de la Tourasse (“es joven pero perfecto para los amantes de los vinos naturales”) que alterna con el Palo Cortado Tradición VOS: “Es un vino que me fascina; está rodeado de un halo de misticismo, incertidumbre, incredulidad, misterio… ¡Una maravilla!”. A.C.

Santi Carrillo, El Corral de la Morería

El restaurante madrileño del que Carrillo es sumiller, un templo de los vinos generosos y del arte flamenco, dejó de funcionar un día antes de la declaración del estado de alarma. Se recogió todo como si de un cierre por vacaciones se tratara y hubo una comida, “entrañable y especial”, con todo el personal. 

A Santi, que forma parte de un Erte similar al de otros muchos establecimientos de hostelería, no le pareció responsable trasladarse a su Córdoba natal y se ha quedado en Madrid, en buena compañía, disfrutando de sus “rejas”, como llaman en su tierra a las balconadas pequeñas y disfrutando de sus aficiones. Además del vino, la novela negra, la música, el modelismo y cocinar, que es algo que no puede hacer cuando trabaja. Además, tiene la suerte de poder surtirse de un mercado tradicional cercano como es el de la Cebada. Por supuesto, continúa estudiando sobre vinos, estos días buceando en libros antiguos para encontrar información sobre su gran pasión y especialidad: los generosos. 


“Bebemos moderadamente, pero bien”, nos cuenta. “Salimos a media botella por día y cabeza, más alguna cervecita para refrescar el albero como se dice en Córdoba y alguna copita de brandy o amontillado”. Aunque no evita los tintos como La Paul, el nuevo parcelario de Bodegas Pujanza, se declara bebedor de generosos y blancos secos. Y además en estos momentos difíciles busca la conexión emocional con su tierra. “Me gusta mucho La Inglesa, una bodega de la Sierra de Montilla y suelo tener de cabecera algún fino en rama de botas seleccionadas por mí; también me gusta mucho su amontillado. De Moriles, la Solera María del Valle de Gracia Hermanos es otro fino muy especial para mí porque fue de los primeros que tomé con mi padre. Además, he estado tomando la nueva añada del Tres Miradas de Alvear La Viña de Antoñín Skin Contact”. Y no falta el vermut con referencias como el que elabora Manuel Aragón en Chiclana y el de Alvear de Montilla.

También sigue charlas en Instagram: todas las de Jerez y Montilla-Moriles y algunas de Fernando Mora y del grupo de sumilleres Chupipanda Wine. “Viene un tiempo en el que vamos a tener que buscar sinergias y apostar por lo nuestro, o lo vamos a pasar regular tirando a mal. Yo voy a trabajar muchísimo por nuestros vinos y por crecer desde dentro, desde el kilómetro cero, tanto en el vino como en todo lo demás. Ahora más que nunca hay que ser generoso”, reflexiona. A.C.

Federico Ferrer, Cuatrogatos Wine Club

El coronavirus ha afectado de lleno a la pequeña distribuidora de Federico Ferrer, quien de la noche a la mañana vio como se quedaba sin clientes tras la orden de cierre de bares y restaurantes. 

“Ni imaginas lo que me acuerdo de ellos por lo mal que lo tienen que estar pasando. Yo he encontrado algo de alivio en una pequeña legión de forofos con afición por el vino, unos de siempre y otros nuevos, en una especie de cadena de favores con un nexo común: el vino. Un día haré una fiestón para agradecerles que estuvieran ahí cuando más los necesitaba. Habrá música, chicharrones, caballas con piriñaca y unas arrobas de vino”, promete Federico, que todos los inviernos organiza su memorable Cuatrogatos Wine Fest.

Lo que peor lleva de esta situación es la imposibilidad de juntarse con familia y amigos a pasar un buen rato, algo que antes dábamos por hecho. “¡Me dan ganas de ver hasta a los cuñados!,” bromea. “Luego piensas en esa gente, cercana o no, que está sufriendo este encierro en circunstancias mucho peores y te avergüenzas de tus quejas 'de rico’.”


Bebe casi a diario porque el vino le produce satisfacción, alegría y paz. “Aparte de una bebida deliciosa, es algo que me ha permitido conocer a personas estupendas, y beber me conecta con esas personas, sean elaboradores o camareros. Es lo más cerca que voy a estar de ellos estos días,” reconoce. Prueba todo tipo de vinos, pero a veces elige alguno que encaje con la comida que han preparado ese día en casa. “La mayoría son vinos de amigos —mis proveedores y otros productores—, aunque hago mella en la parte de la bodega que tenía reservada por tratarse de añadas estupendas, botellas raras y escasas. Preferiría compartirlas, pero ¡qué coño! ¡Hay que vivir!”

De lo último que ha disfrutado, un Pur Xarel.lo 2013 de sus amigos de Celler Pardas (“aparte de bueno me pareció demasiado joven”), un Agostado 2016 de su admirado Ramiro Ibáñez (“ÉL es la cherrirrevoluchon”) y un sencillo “riojita” del no menos amigo Germán R. Blanco, La Bicicleta Voladora 2018, que acompañando una barbacoa convirtió una tarde más en un rato memorable.

Nos manda una foto tomada en su casa estos días de encierro. Su idea era transmitir lo que piensa del vino: “siempre mejor en porrón”. Y.O.A

Eva Parga y Pablo Alonso, socióloga y antropólogo en el CSIC

Están confinados en su casa en Tenerife, donde aprovechan el tiempo para trabajar en varios proyectos de investigación sobre vino natural así como en una propuesta de certificación para los vinos españoles similar a la que se aprobó en Francia el mes pasado (Vin Méthode Nature), y para la que están buscando adhesiones.

Autores de Albariño Rías Baixas: de la tradición al mundo y El Despertar del vino en Galicia: la vuelta al terroir, las dos primeras partes de una trilogía documental que retrata la actual revolución del vino en Galicia, Eva y Pablo no solo son grandes defensores del vino natural, sino que también elaboran uno artesanal para consumo propio. “Es un vino naranja sin aditivos hecho con albillo criollo, marmajuelo, listán blanco y verdello de La Orotava (Tenerife) en barrica usada de castaño. Nos da las uvas la bodega Finca Marzagana, con quien también elaboramos un vino natural que sale al mercado”, explican.


A diario beben el vino que hacen en casa pero cada dos o tres días suelen abrir también alguna botella de vino natural de cualquier parte del mundo, para catar y estar al día. “También nos gusta catar vinos de variedades PIWI (resistentes a plagas) para ver si podemos hacer algún proyecto sobre variedades resistentes y cambio climático” y citan como ejemplo Domaine la Colombette, una bodega de Béziers, en el Languedoc, que elabora tres vinos con estas cepas resistentes.

También disfrutan con los vinos naturales que les ha enviado su amigo Jorge, de la bodega Puerta del Viento en el Bierzo, de donde es originario Pablo. Uno es una mencía  de viñas de más de 130 años y el otro está elaborado con dona branca. “Los dos se embotellan sin sulfitos añadidos y son frescos y con buena acidez. Nos solemos tomar una copa con la comida y por la tarde seguimos trabajando”. Y.O.A.

Victoria Díez, 10vcomunicación

Profesional todoterreno curtida en publicaciones como Restauradores o Sibaritas y en la división de comunicación de Grupo Peñín, cuenta con su propia agencia desde hace ocho años. El confinamiento, que pasa en su apartamento de Madrid, le mantiene más activa si cabe: “Hay un trabajo constante en redes sociales y a través de encuentros virtuales, básicamente comunicando de otra forma e intentando ver la parte positiva de todo”.

Acostumbrada a una activa vida social, se toma el confinamiento con resignación, pero no ve el momento de volver a salir. “Nunca pensé que podríamos llegar a algo así. Mi madre siempre ha dicho que tendríamos que pasar una guerra para apreciar lo que tenemos… Este encierro es una prueba que tenemos que pasar, y que pasaremos, aunque dudo de que algún día todo vuelva a ser como antes”, señala. Confía en volver a abrazar y besar a su familia muy pronto y disfrutar con los amigos de las charlas y vinos al aire libre. “Estoy deseando volver a ‘mis segundas casas’, bares favoritos como El Enfriador y Alquitara. Hace unos días soñé que los vecinos habían abierto un bar en la azotea. No estaría nada mal, ¿verdad?”.


Mientras llega ese momento, los aperitivos virtuales con amigos, “que se alargan como si estuviésemos en la terraza o la barra de un bar” le proporcionan un importante descanso mental. “En casa tengo poco espacio para almacenar en buenas condiciones, así que estoy abriendo las botellas que tenía y, sobre todo, vinos de las bodegas con las que trabajo porque ahora los disfruto de forma diferente. Soy fan de los rosados, así que siempre tengo a mano Larrosa de Izadi (“me encanta su elegancia”), Dehesa de Luna Rosé (“con la finura que le aporta la cabernet sauvignon”), y Tombú, el rosado de prieto picudo de Dominio de Tares, que es “espectacular”.

Otros vinos que ha estado abriendo son el madrileño Initio de Las Moradas de San Martín (Vinos de Madrid, Gredos), el clásico más famoso de la relación calidad-precio Pruno (Finca Villacreces, Ribera del Duero), el rosado navarro de garnacha Homenaje, Barcolobo (Castilla y León) o Fagus de Coto de Hayas (Campo de Borja). “Tengo una botella de Kinzmarauli, un tinto semidulce de la variedad saperavi que me trajo un amigo de Georgia y estoy pensando si abrirla, aunque creo que lo mejor será compartirla después del confinamiento”.

Además de los aperitivos virtuales, el deporte en casa y las revistas de viajes que compra en el kiosco son sus otras vías de escape. “Me encanta volver a ver fotos de viajes y entrar en webs de viaje para ver dónde podré ir cuando salgamos”, nos cuenta. A.C.

Alberto Pérez Marín, Montenegro Vinos

Antes de que se decretara el confinamiento y se iniciara la batalla contra el Covid-19, Alberto, un wine lover de lo más activo, catador habitual para elmundovino.com y artífice de la muy interesante selección de pequeños productores que acompaña a los vinos del grupo Cvne en la distribuidora Montenegro Vinos, llevaba ya unos meses librando su propia guerra. “Lo que me cayó el año pasado fue un cáncer y una cirugía importante. Imaginaos un amante del vino y la gastronomía sin poder beber y comer como manda la buena educación”, señala.

Alberto calmó la frustración pensando (y comprando) aquellos vinos que le gustaría beber. “Y date, llega el confinamiento, ¡y yo con el trastero lleno de vino!”, nos cuenta. “Aún no puedo beber como me gustaría, en realidad casi no bebo para mi desgracia, pero en casa sigo abriendo botellas o pinchando con el Coravin. Hay que seguir entrenando para mi vuelta, aunque nunca será al cien por cien. Pero esta pasión es muy difícil de apagar, ni con un cáncer ni con el Covid-19; esta pasión no tiene barreras”.


Su rutina vinícola durante el confinamiento consiste en bajar al trastero y elegir un par de vinos, normalmente un blanco y un tinto además de los tres o cuatro generosos que suele tener abiertos. “Tiro más de españoles, muchos de ellos de la distribuidora donde trabajo, pero muchos otros son de otras bodegas”, reconoce. Soy un ansioso de conocer vinos. Siempre he preferido comprar variado que mucha cantidad del mismo vino; tiene su riesgo, pero ¡quién dijo miedo! Por eso una de las mejores cosas que me han pasado en la vida fue cuando Víctor de la Serna me invitó a participar en las catas de El Mundovino. Ahora, obviamente, estoy en el banquillo a la espera de que termine el confinamiento y empiecen de nuevo las catas”.

Entre las botellas que más le han sorprendido y que más ha disfrutado estas semanas destaca varias: “Kinki de Verónica Ortega, Ninja de las Uvas de Julia Casado en Bullas, Sortevera Blanco del nuevo proyecto de Jonatan García de Suertes del Marques, Rosete de Roseta de Cume do Avia, 100 Montañas Albarín Negro de Bodegas Vidas en Cangas, el Txakoli de Península, la nueva añada (2018) de los Mujer Caballo de Fil·Loxera, etc. Intento abrir o pinchar un par de botellas de vino al día”. 

Su pasión le impide aburrirse ya que disfruta igualmente leyendo o escuchando sobre vino. “Me ha gustado mucho el libro de Jesús Barquín y Peter Liem sobre los vinos de Montilla y Jerez, o el Atlas of Taste del sumiller Rajat Parr. Y ahora, por supuesto, estoy viendo muchos directos de Instagram, como los de Fernando Mora MW, Ismael Álvarez, Eladio Osorio, Colectivo Decantado, Juancho Asenjo, etc”. A.C.

Andrew Ward, Blog Undertheflor

Como abogado especializado en Competencia en un prestigioso despacho internacional, Andrew Ward está viviendo un confinamiento con mucho trabajo así que no le queda apenas tiempo para escribir sobre vino en su blog Undertheflor, muy conocido entre los aficionados al jerez, o los directos de Instagram.

Fue previsor y se aprovisionó “quizás en exceso”, así que aprovechó para reorganizar su nevera de vinos. “Me encontré con botellas duplicadas de las sacas de Verano e Invierno 2016 de Solear en Rama y, claro, la única opción posible era descorchar. ¡Qué maravilla de vino y qué maravilla de serie!. Armando Guerra ha anunciado que van a hacer la saca de primavera a pesar de la situación y me parece lo correcto”.

También se encontró con cuatro botellas de UBE Carrascal 2015 de Ramiro Ibáñez. “Era una situación inexcusable y la hemos paliado liquidando dos de ellas. Un gran vino blanco y muy placentero que siempre me lleva a beber otra botella. En este caso, el segundo lo bebí junto a un Meursault Charmes 2015, de François Mikulski, un buen vino pero no al nivel del UBE”.  


Uno de estos fines de semana confinados aprovechó para abrir las tres manzanillas de pago y añada de Callejuela 2015. “Las tres tienen un nivel impresionante y es fascinante compararlas juntas. Callejuela es una de las bodegas más grandes e injustamente menos conocidas del Marco de Jerez”. Además de Sanlúcar, Andrew también ha descorchado vinos de Jerez como La Bota de Fino 91 “aromático, grande en boca y sápido” y clásicos como La Panesa de Emilio Hidalgo. “Es de mis vinos favoritos y una constante en el cielo de los jereces. Hay pocas bodegas con tanta clase —la única que se me ocurre es Tradición— pero por un acto de negligencia por mi parte no tengo ninguno de sus vinos ahora mismo”.

Miembro Los Generosos, Andrew también ha tenido tiempo para probar el fino y el amontillado de Montilla-Moriles que este club de aficionados a los vinos tradicionales andaluces ha seleccionado este año. “Es una saca especial de unas botas de Lagar de los Frailes que llamamos La Bota de Embarque y que tienen gran vejez y clase. “Las bebí a la salud de mis compañeros Generosos; algunos lo han pasado bastante mal con el virus”.

Para hacer hueco a las nuevas botellas, Andrew se vio “obligado” a beber su último Clos Mogador 2005 que describe como “im-pre-sionante”. Otras con menos años pero que también han gustado mucho en su casa son Pepe Luis 2018 de Xurxo Alba, Socaire 2017, Audacia 2016, Trenzado 2018, Gavela da Vila 2015, Murmuri 2017, el “exquisito” El Molar 2015 y La Bota de Amontillado 73. “Quizás un favorito personal sería ¿Cómo te llamas? 2018, un vino naranja vivo y fresco de Isabel y Sabino de Orulisa que no solo pudo con el cocido madrileño sino además nos transportó de Madrid a las montañas". 

¿Y qué tiene Andrew abierto en esa nevera sin fondo? “Curiosamente tengo unas reservas inesperadamente amplias de los vinos de La Barajuela. Desde luego ya hay uno menos —una botella de la Segunda Saca de Caberrubia NV”.  El resto, sin duda alguna, están en la línea del fuego. Y.O.A.

Albertina Torres, fotógrafa

Tras más de una década produciendo documentales sobre la cultura del vino por toda la Península, la mirada de Albertina se ha centrado en los últimos años en retratar la España rural. En su pueblo natal, Caudete de las Fuentes, en pleno corazón de la denominación de origen valenciana Utiel-Requena, le llaman la “bobalera” por el documental que produjo en 2008 (La bobal y otras historias del vino) cuando esta variedad era aún una uva olvidada y denostada.

Es precisamente en su casa de Caudete de las Fuentes donde pasa el encierro sola (“toda una lección de autodisciplina y fuerza mental”, nos dice) aunque se considera afortunada de vivir rodeada de viñedos. “Lo que peor he llevado es tener cepas centenarias a escasos metros y no poder ni acercarme. Pero ya he salido algún día para ver la brotación y la fuerza de la naturaleza en una primavera tan lluviosa”. 

Está aprovechando para poner orden en su archivo (sus temas favoritos para fotografiar son manos, uvas y rostros) e intenta mantenerse optimista. “Esta situación nos ha pillado por sorpresa y es normal sentirse mal y desamparados. Lo más duro es ver como se esfuma nuestra bendita normalidad. Pero también es una oportunidad única para reubicarnos y volver con un buen estado mental y físico”.


No puede imaginarse el futuro después del Covid-19, pero se acuerda de la frase de Pedro Vivanco (“Habrá que devolver al vino lo que el vino nos ha dado”) y cree que ese debería ser el lema ante un sector extremadamente dañado. “Conozco muchos afectados: profesionales de la restauración, pequeñas vinotecas, bodegas que no tienen exportación ni venta en grandes superficies… Algunos se han reinventado para vender online, otros aprovechan el momento para consolidarse… Es la visión a largo plazo del viticultor la que nos tiene que empujar a no rendirnos”. 

Se ha fotografiado con vinos de la familia Vivanco, a quien considera gran referente de la cultura del vino. “Veréis mi copa vacía”, nos dice, “porque para mí el vino es siempre un disfrute en buena compañía, con mis seres queridos y amigos, y con comida; y ahora estoy sola. Pero me encantaría descorchar algunas botellas para recorrer la geografía española con todos vosotros. Espero hacerlo pronto. ¡Salud!”. A.C.

Mikel Ruiz de Viñaspre, Bodegas Gómez Cruzado 

Con cero visitantes desde el día 12 de marzo, día en que esta bodega del Barrio de la Estación de Haro cerró sus puertas al público, su responsable de enoturismo Mikel Ruiz de Viñaspre ha tenido que readaptarse y trabajar desde casa en la venta directa de vino. “Como no podemos recibir clientes en la bodega, decidimos contactar con los visitantes que hemos recibido estos últimos años y la respuesta ha sido bastante buena”.

Cuida de su hijo de dos años y medio, así que el tele trabajo no le está resultando fácil. “Mi mujer es una de esas heroínas sin capa que trabaja como enfermera en la UCI y ahora me encargo yo más del peque. Creo que hemos visto todos los videos infantiles que existen, hemos pintado, hemos jugado… El último as que nos hemos sacado de la manga es una cama elástica que se convierte en piscina de bolas”, comenta Mikel. “De momento conseguimos mantenerlo entretenido algún que otro rato, lo justo para poder sacar mi trabajo adelante y mantener un mínimo de concentración”.


Siempre le ha gustado cocinar pero echa de menos no hacer deporte y dar paseos por el monte aunque aprovecha al máximo el tiempo libre que tiene. “Intento leer, estar atento a lo que se mueve en el sector y pensar en cómo afrontar esta nueva vida profesional que nos espera y en cómo mejorar los servicios y la estructura de mi departamento. Más que reinventarnos, tendremos que adaptarnos, que es distinto, y para ello debemos estar preparados”. 

Activo en las redes sociales, está siguiendo algunos directos de Instagram. “Me gustan los de Fernando Mora, que está haciendo un trabajo espectacular, o los de Santi de Colectivo Decantado y Julián Hermoso @sorbitoasorbito, que son más nocturnos y muy divertidos,” añade Mikel, que se considera afortunado de tener una buena y bien surtida bodega. 

“Tengo un dilema cuando voy a descorchar; el pequeño demonio de mi hombro izquierdo me dice que abra mis mejores vinos, los que guardo para las grandes ocasiones, pero el angelito del otro lado me dice que los guarde para compartirlos cuando esto se acabe con toda la gente que quiero y a la que echo de menos”. Mientras solventa ese debate mental, Mikel está probando vinos de distintos países y zonas vinícolas, explorando variedades y descubriendo productores. “También bebo vino de Gómez Cruzado, por supuesto, porque me recuerda a mi trabajo, a mi gente, a mi hábitat natural. Y entre lo que voy a descorchar próximamente tengo por ejemplo un Goliardo 2016 de Forjas del Salnés (soy súper fan), un riesling de Basserman Jordan que me regaló un cliente, un Chablis de Gérard Tremblay o este cabernet sauvignon del Valle de Colchagua de Baron de Rothschild.” Y.O.A.

Mariano Fisac, Mileurismo Gourmet

Aunque se gana la vida gestionando cuentas de grandes clientes en una compañía de seguros, la presencia de Mariano Fisac en este artículo está más que justificada como autor del blog Mileurismo Gourmet y de dos libros sobre vino: el excelente Galicia entre Copas y su último lanzamiento Vinos y Lugares para Momentos Inolvidables, que estaba promocionando cuando se declaró el estado de alarma.

Estaba acostumbrado a tele trabajar desde antes, por lo que Mariano lleva bien esa parte del confinamiento. No tiene mucho trabajo porque el número de reclamaciones ha bajado bastante con el descenso de la actividad industrial así que aprovecha su tiempo siguiendo clases de pilates por Skype (cortesía de su empresa), disfrutando de la compañía de su mujer y su hija de cuatro años y cocinando y bebiendo vino los fines de semana. “Soy más de guardar vino pero en situaciones como esta te das cuenta de que la vida es corta así que ahora me estoy dejando llevar más por el impulso,” asegura Mariano.


De todo lo que ha abierto o tiene pendiente para descorchar quiere destacar un puñado de referencias. “El primero es Sacabeira 2017 de mi amiga Iria Otero, un albariño del Salnés directo y preciso. Hace algo que siempre he defendido, que es sacarlo con un poco de tiempo en botella.” El segundo es Sade de Orly Lumbreras, con quien Mariano está elaborando un godello con pieles y en tinaja en Ribeira Sacra. “Si Iria es amiga, Orly es mi hermano. Su Sade no es para todos los públicos pero tiene un potencial gastronómico enorme”. El tercer vino que recomienda Mariano es Camino de la Frontera Rosado, elaborado por la “brillante y humilde” Laura Lorenzo (Daterra Viticultores) con viñas viejas de juan garcía, tinta madrid y rufete en Fermoselle (Zamora). “Yo soy un tragavinos y este vino me ha encantado.Tiene frescura y frutosidad”. 

De Rioja recomienda El Jardín de la Emperatriz, de los Hermanos Hernáiz, “una sorpresa grata en una denominación que tras los cambios, creo que va en la buena dirección.” Su quinta recomendación es Pradio Pacio, “un versión fresca y vibrante de Ribeira Sacra” que le llegó en pleno confinamiento cortesía de Xabi Seoane, uno de los hermanos que ha impulsado este proyecto en un pueblo abandonado de la Galicia profunda, mientras que de Priorat destaca el moscatel seco Terroir Al Límit Muscat, “un estilo denostado pero muy gastronómico”.

Mariano finaliza sus recomendaciones con un palo cortado Don Zoilo de Williams & Humbert. “Aunque no soy un gran bebedor de Jerez, siempre tengo una botella abierta. La complejidad de estos vinos no es comparable a la de otros”. Y.O.A. 

Maider Larrañaga, Arteaga Landetxea

Vive en un precioso caserío con huerta rodeado de naturaleza y montañas en Gipuzkoa, así que, en ese sentido, el confinamiento de Maider esta siendo “un lujo”, pero tras más de un mes sin trabajar, la realidad empieza a pesar. “Tenemos un poco de músculo para aguantar la crisis pero si esto dura mucho no sé qué va a pasar”, comenta Maider, que está pasando el encierro con su marido, cocinero en el restaurante familiar, y sus dos hijos. 

Tenían muchas reservas de grupos y un mes de abril con buenas perspectivas así que tanto la bodega como la despensa del restaurante estaban llenas cuando cerraron. Como viven encima de su restaurante y casa rural, pueden aprovechar toda la comida almacenada pero el sedentarismo obligatorio, a pesar del trabajo en la huerta y los paseos en las inmediaciones del caserío, está teniendo sus consecuencias. “Estoy gordita y morenita”, bromea Maider, que confiesa echar de menos “la salsa habitual” de su local, con capacidad para 140 personas.


También están dando buena cuenta de la fantástica bodega que tiene Maider, gran aficionada al vino. “Estamos intentando restringir el consumo pero optamos por beber vinos de amigos y gente que conozco, como Thousand Mils de David Sampedro, un coupage de viura que expresa muy bien el terruño; fino Arroyuelo o Socaire Oxidativo de Primi Collantes, que es un vino super especial; La Escribana de Willy Pérez, que me hizo ojitos y no me pude resistir o cualquiera de los vinos de MicroBio; me gusta mucho todo lo que hace Ismael Gozalo”. A su hijo de 16 años también le está enseñando a apreciar el vino dándole a probar (que no beber) algún riesling. “Es un juego y una forma de intentar que vea el vino con naturalidad y que no le interese el botellón. Además tiene buena nariz”, explica Maider. 

Mientras cuenta los días hasta que llegue el momento de abrir, Maider procura mantenerse ocupada y está aprovechando el tiempo para hacer todas aquellas cosas que el día a día habitual no le permiten: ver series en Netflix, leer novelas y libros de vino y estudiar la parte teórica del WSET 3, que hasta ahora tenía aparcada. “Ahora ya no hay excusas”. Y.O.A.

Andrew Ashurst, Wine Aspects

Este inglés afincado en Cataluña desde 1992 se ha especializado en ayudar a los profesionales españoles del vino a mejorar sus habilidades comunicativas, primero en inglés y ahora también en francés o alemán, a través de distintos cursos y catas.

Andrew pasa el encierro con su mujer y sus hijos de 4, 9 y 12 años en su casa de Font-Rubí, en el Penedès, mientras teletrabaja para mantener las clases de su academia de inglés (su primer negocio y el que alumbró Wine Aspects) e intensifica la adaptación del curso de “inglés para wine lovers” a plataforma digital. Durante el confinamiento ha lanzado las “Wine Lessons at Home”, actividades gratuitas orientadas a mejorar el vocabulario vitivinícola. Rendir con tres niños en casa no es fácil, así que aprovecha para trabajar de noche cuando la casa está más tranquila.


“Últimamente han aparecido muchos instagramers formativos, pero yo creo que es importante que la gente no confunda comunicar con formar; aunque se puede hacer a la vez, no es lo mismo. Otra cosa son los profesionales que están haciendo master classes”, nos cuenta en relación al aluvión de videos y charlas que llenan estos días las redes. “También estamos viendo que teletrabajar y hacer formaciones es complicado por el tema de los niños, quien los tiene, y porque el contacto humano es fundamental. Además, falla el tema técnico; no todo el mundo tiene una buena conexión wifi”.

Sus vinos de confinamiento se mueven entre un rosado local de garrafa como vino de diario (“soy muy fan de la cooperativa de Font-Rubí”) y la docena de botellas meticulosamente elegidas en la bodega que tiene en su sala de cata en Vilafranca y que va dosificando con ayuda del Coravin. “Si tengo que estar encerrado, cojo lo bueno”, señala. La lista va desde un Southern Right Pinotage 2018 sudafricano, pasando por un un Movia Rebula 2016, como llaman en Eslovenia a la variedad ribolla gialla, y un borgoña Savigny-Les-Beaune 2017 de Domaine Chandon de Briailles, a los riberas Flor de Pingus 2016 y Valbuena 2013. También hay etiquetas de Familia Torres que utilizaron para grabar catas en vídeo y vinos comprados el año pasado durante un viaje a Colliure (Rousillon) A.C.

Isabelle Brunet, Monvínic

Ligada desde sus inicios al bar de vinos más famoso de Barcelona, la sumiller Isabelle Brunet está pasando el confinamiento en casa de su hermano Christophe, en Vilanova i la Geltrú. El anuncio del estado de alerta le pilló pasando el fin de semana y se quedó, aunque anuncia que volverá a su ático del Barrio Gótico de Barcelona. De hecho, aunque cerrado al público, Monvínic está preparando unas 100 comidas diarias dentro de la iniciativa solidaria de La Vanguardia “Comer Contigo”.

“Nuestros padres están en su casa del pueblo donde nacimos, no muy lejos de Saumur y de Rabelais”, nos cuenta. El origen le puede y reconoce que la mayor parte de lo que compra y bebe en casa son vinos del valle del Loira. “Desde Muscadet junto al Océano Atlántico hasta Sancerre, existe toda una multitud de vignerons que nos da una bienvenida humilde pero cálida cuando vamos a comprar a sus bodegas. Son cientos de kilómetros de preciosos paisajes entre castillos y viñas”. También recuerda que, como en la mayoría de zonas vitícolas de Francia, las familias toman vino con las comidas y “los padres dan vino tinto con agua en lugar de refrescos a los adolescentes”.




Tiene la suerte de que a su hermano Christophe le gusta cocinar y de que ambos comparten la pasión por las especias. “Siempre empezamos brindando con jerez en el aperitivo. Mientras tomamos una botella de fino con aceitunas de Jaén, organizamos un concurso virtual con amigos, un Trivial Pursuit Wine Edition con preguntas sobre cultura vinícola y gastronómica”.

El siguiente paso es rescatar botellas olvidadas en la bodega (“Cosechas antiguas, ¡hurra!”, exclama Isabelle). La lista incluye Torres Mas la Plana 2011, una espléndida garnacha gris Boulevard Napoleon 2011 Minervois de Benjamin Darnault, Les Sorcières 2015 de Hervé Bizeul, saca antigua de Fino Macharnudo Romate, Le Lac aux Cochons 2014 Cahors de Julien Ilbert, La Leçon de Labourage 2016 de Fredi Torres, Gorvia Blanco 2007 de José Luis Mateo (Quinta da Muradella),  Rayos Uva 2013 de Olivier Rivière, Crown Prince Pinot Noir 2009 Mr. Jones Bass Phillip Victoria Australia, o el Oloroso Selecto Manuel Guerrero

"El vino es el mejor compañero en las comidas”, reflexiona Isabelle. “Nos da mucha alegría, fuerza y apoyo. El tiempo libre lo dedicamos a leer y pensar en qué podemos aportar a la sociedad. Intentamos mirar hacia delante y sacar algo positivo”. A.C.

Daniel Cortés, La Mercería

Aunque hay que hacer el esfuerzo de ir a Boadilla y no despistarse con el nombre del establecimiento, este joven apasionado del vino ha convertido su tienda en un fantástico escaparate de etiquetas de pequeños productores. Con el confinamiento ha cerrado, pero se dedica a llevar el vino a casa de los clientes. “Lo llamo Televino”, dice. 

Buen humor no le falta. “Me da tiempo a estudiar sobre zonas y variedades, me estoy sacando un máster de jugar al chinchón con mi novia y mi hijo, ayudo a estudiar a mi chiquitín y me estoy haciendo influencer; tengo momentos de desvarío y hago algún vídeo en Instagram, y tenemos al perro con agujetas de tanto pasearle. Celebramos como un gran acontecimiento cuando alguien llama al telefonillo y estoy conociendo a mis vecinos de abajo: tenemos un rato de tertulia de balcón a balcón cuando salimos a aplaudir”. 


En casa descorcha a diario y hace el aperitivo mañana y noche con jerez. “Destaco la manzanilla de De La Riva Miraflores, con hechuras de vieja y buena relación precio-disfrute y Nave Trinidad de Barbadillo, más de fresqueo, y el fino Caberrubia de Luis Pérez con la albariza muy marcada”.  En blancos destaca el 3 Miradas La Viña de Antoñín Skin Contact 2016 (Montilla-Moriles), “que ha tenido una evolución chulísima”; la buena tensión del Gavela da Vila 2017 (Ourense) y el borgoña básico de Jobard 2017, “que es una maravilla, con rasgos amielados, notas de tiza y un final fresco con un punto cítrico”. La lista de tintos incluye “un Magna Vides 2012 (Ribera del Duero) con mucha finura, mineralidad y un rasgo floral que me encantó; el Poignée de Raisins 2018 de Gramenon, con una boca golosa con un punto herbáceo que le da mucha viveza; y el Dominio del Bendito Las Sabias 2016 que equilibra maravillosamente sus 15,5 grados de alcohol y creo que es la mejor añada hasta la fecha”.

“En mi ‘confina cumpleaños’ me di el capricho de abrir una botella de Las Umbrías 2016 que tenía guardada y que me pareció de una profundidad aromática brutal, con una boca con notas de piedra húmeda, mezcladas con rasgos frutales y de una elegancia maravillosa... ¡Qué gran año!” La lista se cierra con un Palo Cortado de Cruz Vieja (“según bebo un poco, más me apetece beber...tiene una frescura maravillosa”) y el champagne Fleury que conmemora su 30 aniversario como productor biodinámico (“fue un regalo inesperado; mezclaba notas oxidativas con rasgos amielados y un fondo de fruta roja y tiza”). A.C.

Julen Bergantiños, cocinero

Los días previos al anuncio del estado de alarma le pillaron a Julen con las maletas hechas y camino de Madrid para organizar su mudanza. El día 16 de marzo comenzaba un nuevo trabajo como cocinero en el restaurante Lakasa pero tras una conversación con el propietario, César Martín, decidió regresar a Bilbao y esperar a ver el rumbo de los acontecimientos. 

Desde entonces, Julen, que ha trabajado en cocinas como Can Jubany o Mina, está confinado con su madre y ocupa su tiempo cocinando y haciendo vídeos que sube a Instagram (“me ha animado mi chica, que comparte piso con sus amigas y no saben cocinar”), viendo películas y haciendo cursos online. “Nunca he sido muy de estudiar pero creo que aprender algo sobre gestión y marketing me vendrá bien. También quiero ver si hay alguno de sumillería,” comenta Julen, que gestionó el verano pasado el Txinpum de Bilbao, un bar de vinos naturales propiedad de su amigo Álvaro Garrido, de Mina.

Se le ha acabado el paro y está sin trabajo, pero Julen prefiere ser positivo y pensar que seguirá teniendo un sitio en la hostelería para hacer realidad sus sueños. “Ha sido todo tan de golpe que yo creo que la gente va a poner en pausa sus planes, pero no los cancelará. Todo el mundo tiene ganas de salir, beber y hacer vida social. Cuando acabe esto, mi idea es incorporarme a Lakasa pero si no pudiera ser, igual me lanzo por mi cuenta con algo pequeño. Quizás es el momento de hacerlo, aunque tendría que hablarlo antes con mi chica y el banco.”


Para acompañar las comidas confinadas, Julen, conocido en las redes como @SkoOrp, ha estado echando mano de algunas cajas de vino que tenía en el trastero de su madre. “Kalamity de Oxer Bastegieta y su txakoli Marko, que lo he disfrutado enormemente. También hemos abierto Itsasmendi 7, La Cueva del Contador y Predicador 2015, un Sketch 2016 de Raúl Pérez, que a mi madre le ha gustado mucho, Sicus Sumoi en ánfora y Valentía, la cariñena blanca de Cósmic Vinyaters.”

Cree que la crisis es un buen momento para la humildad y para apreciar también las cosas pequeñas. “Veo gente que está volviendo a valorar el Cvne del supermercado. Quizás hemos estado llevando un ritmo un poco desenfrenado, abriendo botellas increíbles con amigos pero sin valorarlas como se merecían,” reflexiona. El día de nuestra charla se había abierto un De Toute Beauté 2016, de Ganevat. “Es un vino que me hace disfrutar y me transmite alegría.” ¿Qué mejor argumento para abrir una botella? Y.O.A.

Paz Ivison, periodista 

Jerezana de pro y gran embajadora de los vinos del Marco, Paz es una periodista de raza, pionera en juntar letras sobre vino y gastronomía desde sus inicios en publicaciones como Dunia y la revista Gourmets allá por los ochenta. Convertida hoy en freelance, como casi toda la prensa gastronómica, vive a caballo entre Madrid y Jerez, pero está pasando el confinamiento en la capital. “Me ha pillado el toro en mi pequeño apartamento de Madrid. No recuerdo haber pasado tanto tiempo encerrada entre estos pocos metros cuadrados”, asegura. 

Lo que peor lleva es lo desabastecida que está de vino porque no tiene ni espacio ni condiciones de conservación. “Si dispusiera de un armario tipo ‘Eurocave’, tal vez no cabría ni yo”, bromea. “Los vinos los suelo tener en mi casa de Jerez que reúne más condiciones. Estos días he acabado con las pocas botellas que tenía, entre ellas las de Jerez, compañía imprescindible para este encierro involuntario. En los supermercados que tengo alrededor sólo encuentro los básicos, Tío Pepe, La Ina, Solear, La Guita…, pero bienvenidos sean. Me los voy llevando. Creo que nunca han vendido tanto fino y manzanilla: ‘Ya está aquí otra vez la señora del Jerez’ dicen”.  


Por eso está encantada de las botellas que le han llegado estos días desde Cádiz. “Un luminoso y delicado Lumière 2017 de Muchada-Leclapart, viñas viejas de palomino del Pago de Miraflores, vinificado en barrica bordelesa de roble francés, fermentación espontánea. Un recién estrenado en el mercado, Torre de Ceres 2017, 100% tintilla de Miguel Domecq con un año de barrica usada; suave, fresco y frutal”.  

El Mediterráneo también ha llamado a su puerta: “Desde Felanitx, Mallorca, un alegre y dicharachero Castell de Santueri Rouge 2017 (callet, mantonegro y cabernet sauvignon), de Terra de Falanis, proyecto liderado por los propietarios de Ánima Negra. De San Sadurní d’Anoia, las alegres burbujas de Montesquius Extra Brut Gran Reserva 2016 Rosado (monastrell, trepat y pinot noir fermentado en tinajas de barro), un cava familiar, exclusivo y artesano para celebrar que nos falta un día menos. También desde las bodegas Terra Remota, tan ampurdanesas y exquisitas, me dan la mano para seguir caminando por esta difícil senda Camino 2019 y Caminito 2019 (garnacha blanca/ chenin y garnacha negra, respectivamente)”.  

Y la lista continúa. “Entre la nostalgia de un tango y la realidad de un camino duro, con guijarros y pedruscos, acabo de abrir un Hacienda Monasterio 2017 que acompaña perfectamente el silencio casi cenobial de las calles del centro de Madrid. Nunca falla, un valor seguro añada tras añada. Y hablando de Madrid, un opulento y complejo Valquejigoso V2 2008 que me invita a pasear, ahora más que nunca, por esa hermosa dehesa a sólo 45 km de esta ciudad estéticamente parada. Un sueño inalcanzable en estos días. ¿Algo dulce? Valverán 20 Manzanas. Emociona. Sidra de hielo asturiana, perfecto equilibrio entre acidez y dulzor, que ve la luz tras dos años de “encierro”. Deseando que el nuestro dure muchísimos menos… ¡salud, paciencia y buenas copas para todos!”. A.C.

Javier Luengo, Guía Peñín 

El redactor jefe de la guía que más vinos cata y reseña en España confiesa que el confinamiento le está resultando un tanto agridulce: “No podía creer que algo así nos pudiera suceder; me recordaba a una película manga apocalíptica. Para mí, es la mayor desgracia global que he vivido hasta el momento. Curiosamente, lo asimilas con asombrosa rapidez”.   

La parte positiva es que le permite pasar mucho tiempo con su familia y compensar todo el tiempo que pasa fuera de casa viajando para las catas de la guía. Aunque reconoce que al principio le costó compaginar el teletrabajo con los deberes de los niños (tiene dos de 7 y 9 años y ahora todo funciona gracias a una rutina diaria que han establecido), estos días son para él como una recuperación de muchas sesiones perdidas. “Además de estudiar, nos hemos disfrazado, hemos hecho panes, bollos, hemos comido generosamente y bien, y lo hemos hecho con vino, claro está”.  


Se abastece de una pequeña bodega en la que mandan los vinos españoles con marcas que le gustaron en su momento y compró para ver su evolución. “Me gusta comprobar cómo afecta el paso del tiempo a los vinos, incluso a los más sencillos”, nos dice. La lista incluye “un vino berciano de Bodegas Peique, el Selección Familiar 2003, que me gustó mucho en su momento, pero dudaba si evolucionaría en condiciones. Sin duda, ha llegado el momento de averiguarlo”. También piensa descorchar botellas que le emocionaron particularmente, “como la garnacha La Dama 2016 de Domaines Lupier, que cada vez que paso por delante de la cava parece que me llama a gritos. Psss…, Javier ¡no te escapes!”. Una tercera vía son vinos de fuera para seguir aprendiendo como un Quinta das Bágeiras Garraferira 2015 de la DO Bairrada. “Por suerte en casa disfrutamos del vino y además de beberlo charlamos sobre él, así que no echo en falta eso del exterior”, señala.   

Más allá del vino, Javier está aprovechando para tocar la guitarra, leer o escuchar música. “El aplauso de las ocho para las personas que están dándolo todo estas semanas  parece llegar cada día un poco antes. Te dices: ¿ya?, ¡pero si todavía no ha pasado el tiempo! Me da la sensación de que, a pesar del gran drama que supone todo esto, con los años llegaremos a ver con añoranza ese tiempo que pasamos juntos en casa. Tengo la esperanza de que recapacitemos como sociedad y empecemos a tomarnos las cosas con más calma. En la vida, como en la cocina y en la enología, las prisas no son buenas; las cosas llevan su tiempo”.  A.C.

Rocío Benito, restaurante Lera

Sumiller de Lera, un establecimiento especializado en caza y representante sin imposturas de la gastronomía sostenible, Rocío está pasando el confinamiento en casa de sus padres en Valladolid. Aprecia la compañía de su familia a quienes normalmente ve poco, pero reconoce que echa de menos la vida en Castroverde de Campos (Zamora), un pueblo de la España vaciada a donde se mudó en abril de 2019, cuando empezó a trabajar en Lera. “Somos 100 habitantes así que allí conoces a todo el mundo y no hace falta coger el coche. Hay mucha tranquilidad y se vive muy a gusto,” asegura Rocío, de 25 años.

En el restaurante, destino de muchos foodies en busca de una cocina enraizada en su entorno, Rocío conoce a gente nueva constantemente y añora compartir momentos en torno al vino y los platos del cocinero Luis Alberto Lera. “La cuarentena también me ha hecho darme cuenta de lo que me gusta mi trabajo y cuánto lo echo de menos.” 


Ahora, con un Erte en la plantilla de 14 personas, la incertidumbre también está presente en los pensamientos de Rocío, pero ella sobrelleva la situación manteniéndose ocupada con lecturas, sus estudios para el Diploma WSET y los vídeos ocasionales que graba en Instagram y en los que habla sobre Jerez, su gran pasión vinícola. “Es una especie de reto personal y me viene bien hacer estos vídeos para ordenar ideas. Me interesa la zonificación en el Marco y le estoy muy agradecida a Willy Pérez por todas sus recomendaciones de libros,” añade Rocío, que también está descubriendo las diferencias de suelos y climas disfrutando de vinos como la gama de Callejuela, los de Ramiro Ibáñez o el fino Caberrubia, un vino que ha sido todo un éxito entre su familia, a pesar de que Jerez no es una de sus preferencias habituales.

Como su “alijo” de vino lo guarda en la gran bodega subterránea del restaurante a 12ºC todo el año, está comprando por internet vinos que consigan gustar a toda la familia. “Algunos verdejos como Barco Del Corneta o Cantayano, una variedad con la que estoy reconciliándome, burbujas como Léclapart of Benoît Lahaye, y por supuesto, Jerez”. Y.O.A.

Jon Andoni Rementeria, Remenetxe

Cerraron el restaurante familiar de las afueras de Gernika (Bizkaia) el día antes de la declaración del estado de alarma. Jon Andoni, Mejor Sumiller de España en 2018, piensa que cuando esto termine, “no abrirá toda la hostelería en bloque sino locales que tengan mesas separadas, terrazas, restaurantes de tranquilidad...”. 

Acostumbrado al ritmo del restaurante, los viajes y las clases de sumillería que imparte, se siente raro en casa y reconoce que va de una habitación a otra, juega a ratos con sus hijos y dedica la mayor parte del tiempo a estudiar para el campeonato de sumilleres de Europa y África que se celebra del 16 al 20 de noviembre en Limasol (Chipre). “Si no lo retrasan”, apostilla.


Por eso está bebiendo para estudiar y disfrutar, y también probando nuevas añadas que llegan al mercado entre las que le ha gustado el Luar do Sil Godello 2019 de Valdeorras, el Tierra Fidel 2014 de Agrícola Labastida (Rioja) o el tempranillo de la serie experimental Pucheros de Paco García (Rioja) que se hace en ánfora. También ha estado probando nuevas añadas de txakolis del entorno entre los que destaca los 2019 de Egala, un pequeño productor de Arteaga, y el Lapazaran en Muxika. Su autor José Lapazaran ha estado en los medios hace bien poco porque tuvo un accidente con el tractor y quedó atrapado debajo. “No se explican cómo está vivo. Ha debido de influir que es un gran deportista, campeón de levantamiento de yunque de Euskadi en numerosas ocasiones”.

Dos vinos especiales que ha disfrutado con su mujer son Culmen 2011 de Lan, (“es más clásico que el Lan A Mano”) y Bassus Finca Casilla Herrera 2015, que elabora Hispanosuizas con variedades internacionales en Valencia. Pero espera también empezar a abrir botellas antiguas de los ochenta y noventa que tiene en el trastero como un Torre Muga del 94. Entre medias también ha catado algunos sakes y hasta un vino coreano de mora de cuando estuvo promocionando el vino español con el ICEX en ese país. A.C.

Amelia Pereira, Amelí Rioja Tours

Gerente de una agencia de servicios de enoturismo premium en Rioja, Amelia, que ha vivido diez años en Italia, estaba avisada por sus amigos de Florencia así que no le pilló por sorpresa cuando llegaron las cancelaciones.

Tras cerciorarse de que sus clientes y proveedores estaban en buen estado de salud, se puso manos a la obra para intentar armonizar el confinamiento con un estado emocional activo, generando contenidos, dando rienda suelta a la creatividad y empezando a formar una comunidad de colaboraciones con su red de contactos.

La iniciativa es importante, pero Amelia sabe que poner todo de su parte no será suficiente. “Habrá que ver cómo evoluciona el turismo en el futuro inmediato. Desde luego que todo va a ser distinto a partir de ahora. Nadie querrá meterse en un coche con desconocidos y se prevé un turismo nacional y muy atomizado”, explica Amelia, cuyo enfoque se centra en el territorio y la cultura, lejos de la típica visita y cata en una bodega. “En cualquier caso, Rioja es perfecto como destino pero tendremos que hacer un mix de experiencias para que nuestros clientes descubran la riqueza de esta región”.


Duda que pueda volver a trabajar antes de agosto, pero Amelia, que también imparte cursos de gastronomía italiana, afronta la crisis preparando su estrategia y dedicando su tiempo a cocinar. “Lo hago porque es lo que más me relaja y porque mimo mucho a mis chicos [su marido, el tenor Miguel Olano, y su hijo Felipe] a los que tengo estos días en casa”.

El vino es un nexo de unión. “Hoy hemos tomado un Vendimia Seleccionada del 18 de Bodegas Díez Caballero de Elciego con una chuleta de vaca deliciosa. Mañana, pimientos rellenos de carne al más puro estilo riojano con una garnacha del Alto Najerilla de Bodegas Juan Carlos Sancha”. Para una experiencia hedonista, Amelia traslada una recomendación: “Encontrar un momento de soledad y disfrutar de un tempranillo joven —Abel Mendoza, Valentín Pascual…— antes de cenar y escuchar de fondo el intermezzo de Manon Lescaut de Puccini. Pura melodía, con mucho brío”. Y.O.A.

Miguel Anxo Besada, A Curva y Casa Aurora

La incertidumbre y el descalabro económico global que se avecina se llevan menos mal desde la casa con jardín y vistas al mar que este tabernero gallego arregló hace 15 años y en la que vive con su mujer y sus tres hijos. “Pienso en la gente que tiene que estar encerrada en un piso en la ciudad y con críos pequeños y me siento afortunado,” confiesa Miguel Anxo.

En una Semana Santa normal, las mesas de A Curva en Portonovo y Casa Aurora en Sanxenxo estarían a rebosar de turistas y locales esperando disfrutar de sus famosas volandeiras y de su excelente oferta de vinos, pero no este 2020. “Inauguramos temporada en Casa Aurora el 13 de febrero y un mes después tuvimos que cerrar y hacer un Erte”, explica. Los empleados de A Curva, cuya apertura estaba prevista para estas fechas, siguen en el paro. “La facturación de Semana Santa no la voy a recuperar ni aunque venga un verano increíble. Y olvídate de esas barras llenas de gente; tendremos que poner tres mesas donde antes cabían seis”.


Aun consciente del mundo que se nos está quedando, Miguel Anxo es capaz de abstraerse y disfrutar del buen producto local que tiene en Sanxenxo y de los vinos que se ha traído de A Curva. “Estos días busco vinos que me transporten al lugar donde se hacen como el Oloroso Gobernador de Emilio Hidalgo, La Casilla de Ponce o Finca Les Tellades de Cal Nicolau, un magnífico vino que Joan Asens hace con picapoll negre en Montsant. Tengo pendiente un Quinta das Bageiras Rosado y también tomo Champagne, Borgoña, y por supuesto vinos de Galicia. Yo bebo de todo y no tengo nada en contra de ningún sitio, siempre que los vinos estén bien hechos”.

Ha costado que le convenzan, pero finalmente participará en una retransmisión en Instagram con su amigo Xoan Cannas, del Ingavi, y quizás en alguna más. “Es que lo de las redes sociales no sé cómo se hace y yo por las tardes estoy trabajando en la viña de mi padre”, comenta Miguel Anxo, que hizo vino en Valdeorras y otras zonas de Galicia con Cannas. “Son cepas híbridas y duras que dan vinos muy ácidos. Se plantaron hace 70 años, en una época en la que el vino era alimento. Mi padre no toma ni un vino mío, pero le encanta el que hace él con estas uvas.” Y.O.A.

Pilar de Haya, Lavinia y wine drinker 

Mujer encantadora y polifacética, Pilar es responsable de Eventos y Empresas de la tienda de vinos madrileña Lavinia y cantante del grupo The Winedrinkers, que reúne a productores, críticos y locos del vino en general. Ella se define a sí misma como wine drinker y utiliza a menudo las siglas WD a continuación de su nombre, sin nada que envidiar a los famosos MW (Masters of Wine).

“Hace poco le decía a mi marido lo que me gustaría pasar un par de meses en casa arreglando cosas. ¡Hay que tener cuidado con lo que se pide!”, cuenta con resignación. Y busca el lado positivo de la situación: “Gracias a Dios, hay salud a mi alrededor, así que está siendo un momento precioso para estudiar, disfrutar de mis niñas y hacer un montón de manualidades con ellas”. 

Cree además que es un periodo que invita a la reflexión y a la introspección. “Estamos comprobando la importancia de saber manejarse en el mundo digital para las amistades y los negocios, viendo que hay muchas actividades que podemos hacer desde casa y el resultado de todo esto es que parece que el planeta mejora”.


Y, sobre todo, no pierde el sentido del humor. “Debe de ser por mi dislexia que leo “coronavinus” y eso me anima a ponerme una copa de vino”, confiesa. “Esta tarde he abierto una botella de Ca’di Mat (casa de locos) de mi amigo Curro Bareño. Era lo que mejor armonizaba en mi hogar con clases de batería, piano, video conferencias juveniles, todo a la vez…

“Más botellas que han caído y caerán: de Bodegas Fulcro, Suañé, Goyo García Viadero, Toro Albalá, Alvar de Dios, Torremilanos, Roberto Oliván, Quinta Milú, A Pie de Tierra, Fuentegalana, Oxer Bastegieta, Dominio del Pidio (alguna de estas ha terminado en formato lámpara con luces) y mi #tiesosfriendly favorito: el amontillado muy viejo que nos hizo Williams & Humbert para el 20 aniversario de Lavinia”.

Y concluye: “Resistiré como la canción para no abrir Hey Malbec! de Matias Riccitelli que me trajo mi compañera Flori de Lavinia de Argentina una semana antes de que empezara todo esto; prometí beberla en un ensayo con mis Winedrinkers. Larga vida al vino ¡y al rock!”. A.C.

Bruno Tannino, Sapiens del Vino

Con una larga trayectoria como sumiller, formador y colaborador de distintos medios, ha dedicado los últimos años a trabajar codo con codo junto al también sumiller Ferran 'Fredi' Centelles, al científico Rubén López-Cortés y a la periodista y sumiller Silvia Cullell en el mastodóntico Sapiens del Vino, una de las patas de la ambiciosa Bullipedia de Ferran Adrià. El confinamiento les ha pillado en un momento de tranquilidad con la reapertura de ElBulli como gran prioridad de este año y la idea de retomar la redacción de los siguientes volúmenes (se anuncian otros tres) a lo largo del año, aunque el coronavirus influirá probablemente en esta agenda.

Mientras tanto Bruno pasa estos días en su casa de Sitges y asegura llevar el confinamiento “con notable dignidad” y una rutina bastante bien establecida: “De lunes a viernes, para evitar la decadencia física y mental, aplicamos una disciplina espartana: dieta frugal, ayunos intermitentes, ejercicio, lectura, debate, trabajo online... Para no acabar trastornados y mantener la joie de vivre, los fines de semana nos acicalamos como si fuéramos a salir y nos atizamos unos auto-homenajes gastronómicos de antología. Mi compañera es también “morrofino” y, para colmo, cocina de maravilla. Mis logros son mucho más modestos: estoy perfeccionando ad infinitum mi técnica de elaboración de micheladas [un cóctel mexicano] y carajillos de anís”.


Reconoce que su bodega doméstica estaba baja de existencias cuando empezó la crisis, pero se han apañado más que bien. “Empezamos de lujo el encierro con una placentera cata vertical (2016-2017-2018) de Blanc Subur, el injustamente desconocido blanco joven 100% Malvasía de Sitges del heróico Hospital de Sant Joan Baptista que, por cierto, envejece muy bien [Bruno ha sido miembro del patronato del Hospital que ha mantenido viva esta variedad que estuvo a punto de desaparecer en la zona]. Un Astrales 15 funcionó perfectamente con un arroz de butifarra y verduras. Tirando de supermercado, hemos redescubierto las virtudes de un vino tan menospreciado como satisfactorio: el legendario Sangre de Toro, que recomiendo decantar y jarrear, y servir en las mejores copas estilo bordeaux que tengas”.

“Gozamos mucho cuatro vinos (originales y ejecutados a la perfección) de Torre del Veguer, bodega pionera en donar parte (grande: ¡un 33%!) de cada pedido online a la investigación contra el Covid-19. Esta semana haremos algunos pedidos más: como mínimo, caerá algo de Vall-Llach y de Scala Dei (tenemos mono de Priorat)”. Y promete compartir todas sus impresiones vía Instagram.

También nos cuenta que, más allá de los festines gastronómicos, anda maquinando con otros profesionales del sector “acciones para enfrentarnos a la que está cayendo (y a la que vendrá). En plan hobby, desde finales de marzo, publico en Twitter bajo el hashtag #MúsicaParaSuperarElApocalipsis, como mínimo una pieza al día: música energética y “buenrollera” de los más diversos estilos, con su correspondiente propuesta de maridaje”. A.C.

Sara González Martín, La Garnacha de Sara

Sumiller, divulgadora y docente, Sara está pasando el confinamiento en Gran Canaria, con su marido, cuya empresa ha hecho un Erte, y su hija de ocho años.

"Supongo que mucha de la gente que me sigue esperaba de mí catas online o selfies vinateros, pero no me sale y creo que hay gente más óptima y con mucho más para aportar, como Fernando Mora con sus interesantísimos directos en Instagram”.

No oculta que está viviendo estos días con miedo. “Mis padres son mayores y están lejos y mi hermano vive en Méjico, un país que no se está tomando debidamente en serio la situación”, se lamenta. “Tengo miedo por una realidad casi imposible de asimilar y un futuro incierto, porque en mi casa son el mundo del vino y el del turismo los que nos sostienen. Aún así ¿Qué hacer? ¿Rendirse? No es una opción a barajar. Hay que seguir, plantar cara a la situación y luchar”.

A pesar de las incertidumbres económicas que pesan sobre los autónomos como Sara, está enormemente agradecida a sus clientes. “Se están portado maravillosamente, me escriben a menudo y optan por aplazar y no suspender las acciones y formaciones previstas. Si el mundo del vino en Canarias y todos sus agentes productivos no se unen ahora, no lo harán jamás”, asegura Sara.


Estos días está revisando botellas, no solo las que tiene por beber, sino las más disfrutadas con grandes amigos y aficionados del sector en días felices. “Pienso seguir al servicio de cualquier elaborador fiel a su territorio, tanto de las islas como en la península, en la difusión de sus referencias, para la canalización de sus vinos y su oferta”, comenta Sara. “Nos vamos a necesitar y espero que el trabajo realizado durante casi una década por mi parte sirva para algo cuando esta pesadilla termine y caminemos hacia la profesionalización del sector. Creo que la formación y el cambio de concepción van a tomar, de forma necesaria, un papel protagonista en el mundo del vino. Quiero enviar mi sincero abrazo y agradecimiento a todos los que están resistiendo como valientes”.

Sara ya ha decidido cuál va a ser el vino con el que va a celebrar el fin del confinamiento y con quién. “Es un listán blanco 100% de diferentes parcelas elaborado en La Palma en una bodega de las más antiguas de nuestro archipiélago por una persona importantísima para mí, Victoria Torres, quien me lo regaló en su última visita a Gran Canaria. Con vino base de 2013 y con sus lías en un bocoy de 600 litros, no se embotelló hasta 2018 y durante esos años se ha refrescado mediante un proceso dinámico en el que no ha habido sacas. Es una interpretación de suelos y espacios, de tiempo y aprendizaje. Es el último vino que Victoria realizó con su padre y será el primero que yo me beba con el mío cuando esta pesadilla termine y pueda recorrer los 2400 km que nos separan”. Y.O.A.

Ana Sagüés y José Félix Cibriain, Evena

Pareja profesional y en la vida real, Ana y José Félix trabajan codo con codo en Evena, la Estación de Viticultura y Enología de Navarra con sede en Olite que realiza un importante trabajo de recuperación de variedades olvidadas y de material vegetal que aporte soluciones frente al cambio climático o las enfermedades de la vid.

Estos días el centro está cerrado al público y la actividad se ha restringido a lo imprescindible, De hecho, se ha pospuesto la cata de “Vinos Old-Vidaos”, que muestra gran parte de ese trabajo de recuperación, “pero labores como la explotación vitícola y la bodega se mantienen”, nos confirman. En los últimos días, por ejemplo, han embotellado los últimos vinos blancos de la campaña, mientras la viña sigue su curso, incluida la nevada que sufrieron en el último día de marzo. “Viendo lo que pasa en otros ámbitos, nos consideramos afortunados”, señalan.


La foto que nos han enviado es de uno de sus almuerzos de estos últimos días en su lugar de trabajo. “Queso manchego de Santa Cruz de las Zarzas con un Moscato de La Versa, elaborado en Santa Maria della Versa, una pequeña localidad italiana de la provincia de Pavia en Lombardía. Al igual que ocurre en Navarra y en otras regiones españolas o italianas, en estos pequeños municipios eminentemente vitícolas la economía local está íntimamente vinculada a la producción de vino y se acercan días grises y complicados para muchos de ellos. Elegimos este vino en recuerdo de nuestros hermanos italianos y brindamos para que esta situación se acabe cuanto antes y de la mejor manera posible. Estamos seguros de que podremos seguir brindando en el futuro”. A.C.

Susana Munilla, Spanish Organic Wines (SOW)

La secretaria general de esta asociación que reúne a unas 40 bodegas que trabajan en ecológico está pasando el confinamiento en su Zaragoza natal y nos cuenta que durante estos días está bebiendo “vinos de las bodegas de Spanish Organic Wines y otros convencionales que guardo en casa”.

Esta freelance todoterreno que empezó su carrera en el sector del vino trabajando en Araex y luego hizo labores de exportación para muchas bodegas españolas, recuerda que se tuvo que reinventar con la crisis de 2008. Ahora ya no viaja tanto y está más centrada en labores de promoción, catas y formación.

“En la foto”, nos dice, “tengo en la mano la última botella que he bebido: un Ondarre VII Parcelas 2017 que tenía en casa desde hace tiempo. Es un rioja tradicional elaborado en una bodega de Viana (Navarra) y lo tomé como homenaje a mi padre, nacido en San Adrián, otro de los pueblos de Navarra que pertenecen a la DOCa Rioja, y que falleció hace unos días tras una larga enfermedad”. En el contexto de la crisis actual, la familia ha tenido que afrontar lo que Susana llama un “velatorio virtual”, pero ella ha encontrado la manera de despedirse y compartir la noticia en este post que ha publicado en su blog.


Siguiendo con los vinos, nos cuenta que también ha disfrutado de “un delicioso callet mallorquín bio, Galgo de Oliver Moragues, y de una sutil garnacha blanca ecológica con un poquito de viognier: Dardell, de Coma d’en Bonet en la DO Terra Alta”.

“Pendientes en la parrilla de salida”, continúa, “me esperan Baltasar Gracián Viñas Viejas El Héroe 2016, una golosa garnacha tinta de mi tierra, Aragón; una potente tinta de Toro que me regalaron; un afrutado tempranillo ecológico de Señorío de Líbano con su afinamiento en barrica; o un tinto ecológico, castellano de pura cepa, Cala nº2 de Tinedo, con un toque de graciano y cabernet sauvignon. También tengo ganas de disfrutar de Gris’19, un rosado ecológico muy especial elaborado por Vins de Taller en el Ampurdán con garnacha gris y merlot que se presentó en la BWW. Y si esto se alarga más de la cuenta, que vamos camino de ello, abriré el vermut VRMT de Bodegas Robles con base de oloroso ecológico de PX -receta andalusí- como disfrute más tranquilo y relajado… o lo guardaré para compartir con los amigos el día que nos levanten la veda porque, entonces, las celebraciones serán continuas y volveremos a brindar de verdad. Y ya que no podemos viajar ni hacer enoturismo, recorro España desde casa evocando aromas, sabores y recuerdos”. A.C.

Rayco Fernández, Buena Uva

Distribuidor, productor e importador de vinos en las Islas Canarias, Rayco Fernández afirma estar en shock, pero conserva su afilado sentido del humor intacto, a pesar de que el 99% de sus ventas de distribución son en hostelería y de que se habla de octubre como fecha de reapertura de los hoteles en el archipiélago. “Aunque los autónomos estamos acostumbrados a que nos vengan palos, con este palo se han pasado un pelín”, reconoce. 

Rayco, quien a sus multiples facetas empresariales suma la de co-organizador de iNNoble Wine Fest junto a su amigo Armando Guerra, quiere enviar un mensaje de tranquilidad para quienes temen por el futuro de la cita sanluqueña. “iNNoble 2021 no se ha suspendido aún. Vinoble 2020 sí; esa gente siempre ha querido solaparse con nuestra fecha. ¡Qué ansias de protagonismo!”, bromea.

En las bodegas en las que participa no se ha podido embotellar pero el viñedo se trabaja con normalidad. “Vicente Torres y Ascensión Robayna, de Puro Rofe Viticultores, acaban de terminar en Lanzarote con la zona donde se cultiva la variedad diego y Esaú Suarez, bodeguero y viticultor en El Hierro, empieza con tratamientos preventivos en los viñedos de Bimbache Vinícola”, explica Rayco, que echa de menos sus viajes por el archipiélago. “En 15 días suelo tomar ocho aviones entre islas, y Carmelo Peña o Pablo Matallana  [enólogos de Puro Rofe y Bimbache] igual. Estamos sin alas y los vuelos entre islas ahora son mínimos. ¡Menos mal que al final no me compré un avión privado!”. 


La cuarentena la está pasando en su casa de Las Palmas con su mujer y socia, Silvia Viot, “abriendo vinos maravillosos como si no hubiera un mañana, porque a bote pronto no hay un mañana, y si lo hay es como nuestro hoy, lo que viene siendo un bucle”. Han caído ya un Benje 2015, un Macle 2012 o un Rofe tinto 2018 y nuevos jereces que respetan el pasado como Mirabrás, Ube Maína, Pastora y Fino de La Riva. “Ya sabes: albariza y velo como ansiolítico”, dice Rayco. “A estas alturas le tengo más respeto a una cirrosis que a un virus”. 

Mientras cuenta a Spanish Wine Lover sus cuitas, Rayco se está tomando Tierra de Luna 2017, de sus amigos de 4 Monos Viticultores, y Quintero Vidueño Viejísimo. “Un pepinazo de vino de más de 40 años, embotellado por Juan Manuel Quintero en la isla de El Hierro, en una bodega familiar con mucha historia”.

Rayco se despide con un abrazo a todos los que beben vino, “pero en diferido en forma de simulación. Me ha costado años, pero ahora entiendo la frase de La Cospedal”, ironiza. “Vamos a salir de esta, ni puñetera idea de cómo, pero todas las malas películas de sobremesa que suelen tratar sobre pandemias y holocaustos se hacen largas pero acaban terminando. Lo sé porque cuando me despierto de la siesta, ya no están”.  Y.O.A.

Pilar Cruces, Lust for Wine

El confinamiento en su piso de Burgos se lo está tomando como un paréntesis de la vida real. “Lo que de verdad me preocupa es lo que vendrá después”, apunta Pilar, acompañada estos días por su hermana, que consiguió llegar de Barcelona un día antes de que se decretara el estado de alarma. 

Sumiller, formadora, organizadora de catas y experiencias enoturísticas y sobre todo apasionada del vino, Pilar vio como se quedaba sin trabajo prácticamente de un día para otro pero en lugar de acurrucarse en el sofá y lamerse las heridas, se dio de baja en autónomos y organizó un plan de actividades que le mantienen ocupada todo el día. “Mi hermana se queja de que apenas tenemos tiempo para charlar juntas”, dice. 


Colabora a diario y de manera altruista con Cadena Ser Burgos ofreciendo recomendaciones de actividades de ocio y cursos de todo tipo para disfrutar desde casa, echa una mano en El Lagar de Paco Berciano y Maribé Revilla con las catas online que hacen estos días y también ha organizado un grupo de WhatsApp al que se han apuntado varios centenares de personas, principalmente de España pero también de Latinoamérica, y a quienes manda vídeos con recomendaciones e información sobre vino cuatro veces por semana. La idea es que sea algo lúdico, cercano y para todos los públicos. “A mí me resulta muy enriquecedor y me parece una buena forma de mantener el contacto con la gente”, explica Pilar, que luego cuelga los vídeos en su cuenta de Instagram. “Yo no soy una winestar ni se me da bien el directo; son vídeos caseros que solo buscan entretener un poco”.

Los primeros días tiró de cava y lo que tenía por la oficina, pero ahora ha comprado de proveedores amigos como El Lagar en Burgos o Majuelos Singulares en Valladolid. “Son gente que se lo curra mucho. He comprado de seis en seis en lugar de botellas individuales, para no complicar más la vida a quienes gestionan los pedidos en los almacenes”. En las estanterías de su casa, hechas con cajas de vino, esperan a ser abiertos vinos elaborados por amigos o personas a las que aprecia como Barco del Corneta, Guímaro, Can Ràfols del Caus, Al Límite de la DO Arribes, manzanilla Maruja y fino Maestro Sierra o Eidos Ermos. “Quiero mucho a Luis Anxo”, asegura Pilar. Y.O.A.

Tensi López, Vinícola de Información

Situada en Vigo, la tienda de vinos fundada en 2008 por Tensi López puede parecer un negocio de lo más tradicional, pero su principal activo es una clientela fiel diseminada por toda la Península que espera con interés sus correos electrónicos en los que se anuncian las nuevas añadas de muchos de los nuevos productores de culto de Galicia. ¿El secreto de su éxito? “La mayoría de los clientes saben que el vino viene directamente de las bodegas y que en la tienda se mantiene en condiciones de conservación idóneas. Pueden salir vinos con corcho, pero nunca se me ha estropeado una botella”.

Tiene la suerte de que la mayor parte de sus ventas se realizan por contacto directo, de modo que, aunque la tienda permanezca cerrada desde que se decretó el estado de alarma, puede seguir trabajando en casa y enviando sus pedidos. “No dispongo de mucho más tiempo que en circunstancias normales”, nos cuenta. Normalmente cuenta con la ayuda de su marido y estos días un poco más. Su hijo de 25 años trabaja habitualmente en Madrid, pero se estaba recuperando en Vigo de una operación en el hombro cuando comenzó el confinamiento. Las circunstancias han permitido que la familia esté reunida durante la crisis.


Estos días Tensi está probando las nuevas añadas que le están llegando para comercializar como los 2019 de Albamar o Leirana o el nuevo tinto de ensamblaje de Forjas del Salnés que en la cosecha 2018 incorpora la sousón y abandona el nombre de Bastión de Luna para pasar a llamarse Goliardo, como el resto de los tintos de la casa. De la misma bodega “ayer tomamos un Leirana 2012 y un Cos Pés 2010, la primera añada que se elaboró, que estaban impresionantes, y el Leirana particularmente tenía aún mucha vida por delante”, cuenta.  

“Bebemos vinos de muchos lugares. Ayer mi marido abrió un chardonnay de Borgoña de la cosecha 2011, pero la frescura del vino gallego es difícil de encontrar en otros sitios”. Tensi se declara una enamorada de las variedades gallegas, sobre todo de la albariño y la godello, y últimamente está disfrutando también con tintos como El Mercenario que elabora Iago Garrido en Ribeiro o el merenzao de Algueira (Ribeira Sacra), “que me gusta muchísimo”, señala. A.C.

Xavier Bas, Xavier Bas Disseny

La gran preocupación para Xavier Bas, uno de los diseñadores de etiquetas de vino más reconocidos de España, son ahora mismo sus padres, ambos mayores y con la salud delicada, pero no oculta su inquietud por los efectos de esta crisis en su estudio, en el que están tres diseñadores y dos personas de administración y gestión. 

Con la restauración cerrada, las distribuidoras a medio gas y la actividad de las bodegas ralentizada, Xavier Bas continúa con los encargos que ya tenía pero la mayoría de operaciones pendientes se han paralizado. Tampoco es fácil adaptarse a la rutina de trabajar en casa. “Estamos acostumbrados a imprimir y montar una docena de propuestas de etiquetas diferentes que luego comentamos en el estudio, los tres juntos. Hacer esto con reuniones por Skype, aunque sean diarias, es más complicado. Somos muy analógicos”, comenta Xavier, creador de etiquetas como las de José Pariente, las marcas propias de Vila Viniteca, Pago de Carraovejas o las de la bodega riojana Villota, cuyos vinos ha estado tomando durante estos días de confinamiento que comparte con su mujer. 


“Mi socio Miquel no solo es un gran aficionado, sino que además es buen catador. Yo soy más de disfrutar el vino, sin más,” dice Xavier, a quien le gusta probar vinos de todo el mundo, servirse una copa de aperitivo los fines de semana y llevar una botella a las comidas familiares. Estos días confiesa que le cuesta beber solo una copa y echa de menos las sobremesas con sus hijas y sus parejas.

“Hoy estoy tomando 3404, un vino de Bodegas Pirineos, en la DO Somontano, con quienes estamos haciendo un proyecto de renovación transversal”, explica Xavier. “Es un vino económico y fácil de beber, un coupage de carbernet sauvignon, moristel y garnacha”. No es mucho de guardar y rechaza la “sacralización” de algunos vinos, pero tiene una botella de L’Ermita de Álvaro Palacios para abrir con la familia, en algún momento especial. “La última la bebimos cuando mi hija mayor se juntó con su pareja y esta la tengo guardada para la hija pequeña”. Y.O.A.

Elisa Errea, The Wine Studio

2020 es un año importante para esta formadora residente en Bruselas, pero que viaja constantemente a España para atender su trabajo. The Wine Studio fue uno de los primeros centros en ofrecer los cursos WSET en España y este año además será la primera en ofrecer el Diploma en nuestro país. 

“En lo profesional, esta crisis ha supuesto un parón, pero por suerte no nos ha pillado en medio de ningún curso de WSET y ya estamos trabajando para que nuestra actividad se reduzca lo menos posible. Por otro lado, los proyectos de Rioja Wine Academy y el plan de formación de Vinos de España para ICEX, así como la consultoría nos mantienen ocupados. Yo estoy acostumbrada a trabajar en casa y, por suerte, tenemos un jardín al que escaparnos... Personalmente, lo peor es tener a mi familia repartida entre España, Escocia y Australia, aunque procuramos hablar un par de veces todos los días. He hecho una limpieza digital: entro a los periódicos cada dos días, he quitado el whatsapp de la pantalla de inicio del móvil y he abandonado los grupos tóxicos que me taladran con textos apocalípticos”.


Está contenta de que en Bruselas el gobierno aún les deje salir a caminar o correr, mientras se respeten las distancias de seguridad. “Es una población bastante disciplinada”, señala. Sus secretos para el confinamiento: “Hemos procurado tener un horario, ponernos guapos para estar en casa, comer rico y hacer ejercicio a diario... ¡Tenemos un reto con nuestros amigos de Madrid: cada semana todas las familias practicamos la misma coreografía y el domingo grabamos con vestuario y todo! Este buen humor nos da la vida. Mi formación como profesora de yoga me está resultando muy útil estos días. Practicar a diario y meditar me ayudan mucho a mantener la cabeza en su sitio.” 

¿Y el papel del vino en todo esto? “Para empezar, al pasar más tiempo en casa, la tentación de beber más está constantemente ahí. Así que, el primer ejercicio es no beber más de lo habitual. Siento ser aguafiestas y no animar al consumo casero intensivo, como veo que se está haciendo en redes sociales. Entendemos el vino para momentos de disfrute y calma y no como recurso para sobrellevar esto. Aún así, por supuesto que disfrutamos de una copa de vez en cuando. La última, en una videollamada con amigos con los que de momento no podemos quedar.... Estamos procurando comprar a pequeñas tiendas de vino y distribuidores que han tenido que cerrar sus puertas, pero siguen vendiendo online. La última compra: Gurreri Sicilia Grillo, Little James’ Basket Press, Gris de Gris Sable de Camargue, Yering Station Village Pinot Noir, Yarra Valley, Marco Porello Barbera d'Alba, Escorihuela Gascón 1884 Malbec”. Aunque sea un hogar muy internacional también hay lugar para vinos españoles bastante originales como el Viñátigo Ancestral TintoA.C.

Álvaro Pérez, Academia del Terruño (Abadía Retuerta)

Con una larguísima trayectoria profesional en Abadía Retuerta, Álvaro Pérez ha desempeñado distintos cometidos en la casa, pero desde hace un par de años es el director de la Academia del Terruño, un proyecto de formación a profesionales creado en 2018 que le mantiene más cerca de la bodega y de su equipo técnico.

Álvaro está aprovechando estos días de confinamiento para poner en orden su bodega y sobre todo “para abrir esas botellas que uno siempre quiere descorchar, pero no lo hace porque no dispone de la calma y tiempo suficiente para disfrutarlas”. Todos estos vinos los comparte con su mujer Patricia.


La lista incluye “vinos de buenos amigos, desde un Les Sinards Blanc de Perrin, regalo de Juan José Abó, un blanco de terruño elaborado con clairette, grenache blanc y rousanne, un sólido Quínola de Toro de la añada 2012 que está en su punto, o un genuino amontillado de Jerez, El Tresillo de Emilio Hidalgo, que se puede encontrar en la nueva y exclusiva carta de vinos de Jerez del restaurante Refectorio en Abadía Retuerta LeDomaine”. Hay también elaboraciones experimentales “para mirar al futuro como la Garnacha de la gama Winemakers’ Collection, fresca y con nervio, o alguna de las experiencias de catas de suelos que usamos en nuestras clases de la Academia del Terruño, como la de la parcela La Galera que se caracteriza por sus suelos de greda y que está evolucionando espectacularmente en botella”.

Pero no todo son grandísimas botellas: “Me encantan los vinos jóvenes cuando son buenos y la última edición de la Vendimia Solidaria de Abadía Retuerta 2018 es una explosión de fruta y carácter en boca. Me recuerda a los mejores Primicias, una marca que se elaboraba en los inicios de la bodega y que nuestro enólogo Ángel Anocíbar describía como vinos de sed y campo’”. Para el aperitivo, “durante estos últimos días de sol en nuestra terraza no ha faltado un original y sabroso vermut de Ibiza, que ya es casi un ritual”. Y queda aún el vino más exclusivo de Retuerta: “El Petit Verdot lo tengo preparado para abrirlo cuando consigamos cambiar la tendencia de la dichosa curva de contagios en España. Creo que ya pronto tocará abrirlo. ¡Qué ganas!”. A.C.

Juan Mari Humada, Hidalgo 56

Más de dos semanas de la cocina al salón de su casa y del salón a la cocina están poniendo a prueba el aguante del veterano cocinero donostiarra Juan Mari Humada: “Estoy como Camilo Sexto: ya no puedo más, aunque no nos queda otra que ser camaleones y adaptarnos”, comenta. 

Está pasando el confinamiento con su mujer Nubia, rostro habitual detrás de la barra del local que abrieron en Gros en 2005 y con su hijo de 14 años, con quien se entretiene jugando al ping pong en la mesa de la cocina (la red son dos cajas de vino de madera) después de los deberes escolares. 

Su hijo mayor, Sergio, que dejó Vía Veneto en Barcelona e inauguró su gran proyecto Casa Humada en Lasarte hace apenas medio año, lo está pasando peor. Hace entregas a domicilio pero, con el negocio recién abierto, la presión es mayor. “Cuando acabe esto, habrá que echarle una mano para que salga adelante”, explica Juan Mari, protagonista del libro El Chef del Vino, escrito por el periodista guipuzcoano Manolo González, con quien estuvo viajando casi cuatro meses por bodegas de todo el país para seleccionar 73 vinos acompañados de otras tantas recetas creadas por Juan Mari. “Ahora me estoy leyendo el libro por las tardes, sacando fallos y pensando ya en un segundo volumen”, comenta Juan Mari. 


El día que echó la persiana temporalmente en Hidalgo 56, se trajo a casa buena parte de las botellas que tenía abiertas en el restaurante: Tío Pepe en Rama, manzanillas como La Gitana o La Guita, que estos días se está tomando de aperitivo, y otros jereces como Leonor Palo Cortado. “Para comer, me gusta tomar algún blanco como Señorío de Villarrica, de San Asensio o Corta y Raspa, de mi amigo el mayeto Antonio Bernal, que se vino desde Sanlúcar a Donosti para la fiesta que hicimos del lanzamiento del libro a finales de febrero pero también rosados como Naranjas Azules de Soto y Manrique, que me ha gustado mucho”. 

Rara avis entre los cocineros, en general poco aficionados al vino, Juan Mari está tirando mucho de Coravin para probar elaboraciones como Mirando al Sur, de Olivier Riviere, San Román de la familia García en Toro, El Puntido de los hermanos Eguren o Baigorri Blanco Fermentado en Barrica que acompaña con las recetas que cocina en casa y que suele colgar a diario en su perfil de Instagram (juanhumada_hidalgoss56). Y.O.A. 

Rocío Orbea de Arriba, Bodegas Izadi - Grupo Artevino

Por su trabajo como export manager, Rocío vive pegada a una maleta viajando por toda Europa. Puede llegar a estar semanas sin pisar su casa de Logroño así que el confinamiento, que lo está pasando con sus padres en Madrid, aunque aislada en una parte de la vivienda hasta que pase el periodo preventivo, le está resultando una experiencia bastante surrealista.

Como muchos compañeros de la bodega, sigue trabajando desde casa pero con la incertidumbre de saber cómo será la nueva normalidad una vez que el coronavirus nos deje de nuevo salir a la calle. Hasta que recupere su libertad de movimientos, Rocío intenta mantener una actitud positiva y aprovechar el tiempo libre para disfrutar de dos de sus grandes aficiones: ver partidos de baloncesto —más concretamente el Estudiantes, equipo del que es fan “hasta la médula” —y el vino. 


Buena catadora y ávida consumidora de información sobre vino especialmente en las redes, Rocío, que en la foto luce una camiseta del Estudiantes en apoyo del cáncer de mama, está tirando de algunas botellas que se trajo de Logroño y de otras que tenía en casa de sus padres, pero también ha recurrido a la compra online para descubrir alguna referencia nueva y volver a probar vinos como el Can Credo Xarel.lo, el proyecto de vinos tranquilos de Recaredo. 

“Es una de mis uvas preferidas por su versatilidad —acepta lías, raspón, pieles y todo lo que quieras—, porque, en las manos correctas, produce blancos largos, complejos, sabrosos y minerales y por su capacidad de envejecimiento”, explica Rocío. “También lo elijo por Recaredo; fue una de las primeras bodegas que visité cuando estudiaba el master de viticultura y enología en la Politécnica y Antoni Mata nos abrió las puertas de su casa, enseñándonos con mucho cariño la bodega y toda la historia detrás. Posteriormente conocí a su hijo Ton, quien siempre me ha tratado con el mismo cariño que su padre y que transmite a sus cavas y sus vinos. Ese cariño también me lo ha dado su equipo comercial, Ferran y Alex, las veces que he vuelto a la bodega y en las ferias donde coincidimos. Los vinos también dicen mucho de las personas que hay detrás”. 

El Viña Tondonia Reserva Blanco 1999, que llevaba guardando durante mucho tiempo lo abrirá el 10 de abril, el día de su “confi-años”, aunque guarda otra botella para compartirla en otra ocasión especial, cuando el coronavirus sea solo un recuerdo. Y.O.A.

Abel Valdenebro, fotógrafo

No es fácil dedicarse a la fotografía en la era de Internet y menos en la situación actual. A Abel Valdenebro se le ha quedado la agenda vacía hasta el mes de julio y tiene dudas de que vaya a poder cobrar muchas de las facturas que tiene pendientes en este momento. “Las fotos de producto también se han parado”, nos contaba este gran aficionado al vino y miembro del grupo Los Generosos que dedica la mayor parte de su tiempo a cubrir eventos y a trabajar para bodegas y agencias de publicidad y branding. 

Abel está pasando el confinamiento en su casa de Madrid con su mujer y sus hijas de cinco y ocho años que, de momento, nos dice, “lo están llevando bien”. Él, por su parte, tiene unas buenas reservas de sus vinos favoritos. “Desde que me mudé a un piso, parte del vino lo he tenido que dejar en el campo. En casa tengo dos cavas, una de 50 y otra de 100 botellas y un armario bastante fresco con unas 25 cajas de vino. Dejo fuera los vinos oxidativos y lo que consumo en el día”. 


Tiene muy claro lo que compra, lo que guarda y los estilos que le gustan y le apetece beber. Además, también tiene en cuenta las preferencias de su mujer, “que no bebe blanco (a contracorriente, por tanto, de ese topicazo de que a las mujeres solo les gusta el blanco) ni jerez”.  

Ahora mismo, nos cuenta, está centrado en cuatro líneas diferentes: “Vinos que venían en lotes de botellas de jerez viejo: tintos extranjeros tipo burdeos y chianti que sospechaba que iban a estar mal -y no me he equivocado-, y algunos riojas entre los que solo se ha salvado un Bordón Reserva Especial del 70. Vinos viejos de Jerez, casi siempre finos y amontillados de crianza biológica que han salido muy bien como un San Patricio de los ochenta, Coquinero de los sesenta o La Ina de los ochenta… Delicias todos ellos. En tercer lugar, vinos nuevos de Jerez de crianza oxidativa en su mayoría, como un Oloroso Faraón de Hidalgo La Gitana, Oloroso de Añada de Williams & Humbert, Fino Tradición y, el que más me ha gustado de todos, un Oloroso Balbaína Baja de De La Riva. Y, por último, tintos naturales o más clásicos para compartir con mi pareja, que son los que más le gustan como un Vega Real El Empecinado [elaborado por Barbadillo en Ribera del Duero], Muga Crianza, Viña Arana de La Rioja Alta, Tondonia 2007 o Ziries Melé”. 

En casa de los Valdenebro se abren fijo dos botellas al día. A.C. 

Albert Martínez López-Amor

El lunes 9 de marzo estuvo en lo que, hasta ahora, fue su último restaurante. Maitea, en Barcelona, cuyo propietario nos contó su confinamiento hace unos días. Comió un txuletón con un amigo, el pintor Julio Arriaga, y bebieron un Les Crestes de Mas Doix (DOQ Priorat). Al día siguiente volvió a Burgos, donde reside con su mujer y su hija, y hasta hoy.

“El confinamiento ha cambiado muchas cosas del día a día pero lo poco que sigue igual es el vino: bebo más o menos lo habitual”, confiesa Albert. “Tengo en el trastero priorats, riojas, cavas, bierzos, algo de Jerez, de Ribeira Sacra. Cosas de amigos como Fredi Torres & Marc Lecha, Sandra Bravo (Sierra de Toloño), Xurxo Alba (Albamar), Charlotte Allen (Almaroja) o Carmen Pérez (Villota)”.

Por supuesto, también guarda vinos de las bodegas con las que colabora escribiendo contenidos y creando marcas. “Dada la situación, pienso mucho en mi trabajo con ellas. ¿Debería elegir alguno de sus vinos para salir con él en la foto? ¿Una Montesa? ¿Un reserva de Pago de los Capellanes? ¿Un xarel·lo de Vinya Anais, un Sota els Àngels, un 3404 de Pirineos, un Conde de los Andes?”


Le cuesta decidir, pero gana la amistad, que en su caso es además lealtad a un consumo cotidiano que dura ya más de 10 años. Así que escoge el “sencillo” Qua, una cariñena del Montsant que hace Oriol Pérez de Tudela con una selección de la cooperativa de El Masroig. Viene envasado exclusivamente en bag in box. “Quizá es el vino más barato de los que aparecerán en esta sección. A la vez puede que esté entre los bag in boxes más caros de España”, comenta Albert, que nació y se crió en Barcelona. “Me gusta su facilidad, en absoluto reñida con un marcado sentido de la identidad. Me atraen las diferentes caras de la cariñena, que unos días son florecillas azules encantadoras, otros, tomillo en piedra caliza y algunos, una timidez que nos dice a las claras que la dejemos en paz”. 

Qua es un vino de amigo, pero Albert cree que a través de él se pueden hacer otras lecturas, de índole tan sectorial como socioeconómica. “Revela la vigencia de la producción cooperativista de calidad; participa del modelo vitivinícola de mezcla (del que, por otra parte, saben tanto en Rioja); vivifica tradiciones; ensaya una cultura de consumo enraizada, cotidiana, democrática”.

Dicho todo esto, Albert concluye: “Independientemente de que pulse el grifo del BiB o abra una botellaza de muchos más euros, por las tardes no es raro que caiga un generoso de Montilla-Moriles. Tengo en casa un amontillado Gran Barquero y un oloroso Tauromaquia, y están menguando peligrosamente”. Y.O.A.

Raquel Pardo, periodista

Como freelance que es (lleva, entre otras cosas, los contenidos online de Sobremesa y colabora con publicaciones como Traveler y su guía de vinos), lo de trabajar en casa no es nuevo para esta madrileña de larga trayectoria en el periodismo del vino en España.

Su consigna para estos días de confinamiento está siendo disfrutar al máximo en compañía de su pareja y eso incluye, por ejemplo, servir todos los vinos en copas Zalto para realzar la experiencia. De momento, están combinando vinos nuevos que le llegan para catar por trabajo como un nuevo y original malbec de Ronda (Cristina de Bodegas Conrad) con etiquetas favoritas que sabe que les van a gustar y otras que les apetece descubrir. 


Dentro de este planteamiento, Raquel tiene en mente volver, entre otros, al Reserva Especial 2010 de Viña Ardanza. “También tenemos por aquí un Hacienda Monasterio que en cualquier momento puede caer. Ayer abrimos el Tres Miradas de Alvear y algún champán tomaremos. Y por supuesto, algún clásico. Tengo un par de botellas del Morgon de Marcel Lapierre y una por lo menos, descorcharemos”.

Se considera afortunada de tener una buena reserva de botellas en casa para estos días de confinamiento y de poder dedicarle más tiempo a cada vino más allá de la cata para disfrutarlo con la comida y la cena. “Somos profesionales del vino, pero también nos encanta disfrutar del vino con la gente que queremos”, señala. A.C.

Javi Carmona, Yerbagüena

Como el resto de hosteleros del país, Javi ha tenido que cerrar temporalmente el restaurante que regenta en Campillos, un pueblo de 8.000 habitantes en el norte de la provincia de Málaga. Se mantiene en contacto con otros compañeros del sector, con el banco y atento a las medidas que anuncian las administraciones, pero está preocupado por el impacto que la crisis del coronavirus va a tener en Málaga, una zona muy dependiente del turismo. “Aquí 15 días los aguantamos, pero va a ser tremendamente difícil estar un mes o dos de parón”, asegura Javi, que tiene cuatro empleados fijos y dos extras para los fines de semana. 

Se pasa cada pocos días por el restaurante porque sus padres viven encima y él se encarga de llevarles la compra y aprovecha esos viajes para coger alguna botella de las que guarda en la bodega de Yerbagüena. Principalmente jerez y champagne, los estilos favoritos de su mujer, que estos días está trabajando desde casa. “Ella no bebía cuando nos conocimos pero, curiosamente, lo primero que le gustó fueron los amontillados y palos cortados”, cuenta Javi, cuyo restaurante es una parada muy recomendable para los amantes del Jerez.

 

Estos días de confinamiento los está aprovechando para tocar la guitarra —es uno de los integrantes de la banda Bocata de Blues, formada principalmente por hosteleros del pueblo— mientras se toma un aperitivo con alguna de las botellas que suele tener abiertas en casa. El día que charlamos Javi estaba disfrutando de una copa de Fino Criadera de Alvear. “Es un vino que está entre el fino y el amontillado; me gusta su salinidad de vino fino y la estructura del amontillado. Alvear tiene muchos vinos y muy grandes,” comenta Javi, que también tenía abiertos uno de los blancos de Muchada-Léclapart de Sanlúcar y la manzanilla pasada Antonio M. de la Riva. “La parte oxidativa de esta manzanilla no está tan marcada como en Alvear y es un vino excelente para platos como las alcachofas”. 

Javi también es aficionado a leer libros sobre vino. “Acabo de terminar la Guía Melendo del Champagne y hoy he empezado el libro Jerez, Manzanilla y Montilla de Jesús Barquín y Peter Liem”, cuenta. Confía en que el encierro acabe pronto, pero si se alarga, lecturas no le van a faltar. Y.O.A.

Lorenzo Alconero, Enoarquía

Estaba desarrollando el plan de negocio de tres proyectos relacionados con el mundo del vino, pero el virus ha paralizado todo. A pesar de la incertidumbre, Lorenzo se toma la situación con sanas dosis de humor y confiesa que está descorchando con mucha alegría. 

“Hay quien dice que, en este país, los encierros son una tradición, aunque aquí en casa hemos cambiado los morlacos por un niño de siete años y por una niña de tres. Su madre se encierra para poder teletrabajar por las mañanas y yo… yo lo llevo muy bien. Me he bebido cuatro botellas de vino y tengo otras tres a punto de terminar, en menos de una semana y bebiendo yo solo en casa… En fin, cualquier cosa para que no decaiga el ánimo”, bromea Lorenzo, uno de los cuatro amigos detrás de la web Enoarquía. “Se supone que debería aprovechar para escribir y así tratar de entretener a los amantes de esta noble bebida, pero es que con los deberes que tiene mi hijo durante estos días, ya tengo como para estar entretenido hasta que el niño vaya a la universidad”.

Durante estos días no se ha atrevido a descorchar sus grandes botellas (“todo llegará”, asegura), pero ha bebido Jerez. “Compré una botella de fino Valdespino por cuatro euros. Es cierto que carece del nervio de su ilustre hermano mayor, pero señores y señoras ¡cuatro euros!”.


También confiesa haber “rezado” al Equipo Navazos. “Hay pocos quitapenas como su colección La Bota De… y más si es una manzanilla pasada. Se muestran pletóricas nada más salir al mercado, pero con unos años en botella me parecen sublimes”, añade Lorenzo, quien en las redes es @ClanTabernario  “No voy a descubrir nada nuevo si hablo de los buenos vinos que hace toda la familia Palacios, pero cada vez me sorprende más la calidad de sus vinos de entrada de gama, en este caso, tanto el Pétalos del Bierzo, como La Montesa, muy marcados por una fruta fragante, crujiente y voluptuosa”. 

Quizás, si el confinamiento nos tiene en casa durante mucho tiempo, SWL invite de nuevo a Lorenzo a contarnos qué otros vinos está bebiendo. Hoy, de momento, lo deja ahí. “Ahora tengo que hacer no sé qué actividad sobre los vertebrates y los mammals con el chico y tratar de explicarle a la niña que ella puede hacer todos los collares de macarrones que quiera, pero que nos los vamos a comer porque no hay otra cosa en la despensa. Eso sí, junto a un buen vino, que no hay mejor acompañamiento. ¡Ánimo, salud y entereza!”. Y.O.A.

Lucía Viz, abogada y “casaca roja” 

Flamante ganadora junto al sumiller Rubén Pol de la última edición del concurso de Cata Por Parejas que organiza Vila Viniteca, Lucía Viz, está teletrabajando desde casa, como gran parte de la población, aunque nos confiesa que lleva mal el aislamiento porque le gusta salir a hacer ejercicio. Pero también cree que “hay más tiempo para pensar en mil cosas” y que “si el universo nos ha dado esto, habrá que aprovecharlo de la mejor manera posible y reflexionar”.

Abogada de profesión, hace dos años entró en las “Casacas Rojas”, una asociación que organiza salidas gastronómicas y viajes de ensueño (de hecho, recogió su premio de la Cata por Parejas enfundada en la chaquetilla que distingue a sus miembros). Su pasión por el vino empezó con el champagne. “Me fui de viaje a Reims un verano y me enamoré”, reconoce. No es extraño, pues, que su vino para estos días de confinamiento tenga burbujas y, además, vaya acompañado de una buena carga simbólica. Así lo expresa la propia Lucía:


Fugaz. Según la RAE, ‘algo que dura muy poco’. Como tantas cosas en la vida. Sin duda, un espumoso que te hace reflexionar en estos días de #ApocalipsisZombie y de encierro. Reflexiones que nos hagan cuestionarnos absolutamente todo. Y nos hagan ver que el aquí y ahora es lo único que existe. Todo lo demás es fugaz. Y hay que valorarlo y disfrutarlo antes de que desaparezca. Fugaz es un vino muy especial para mí por dos motivos. Por su rareza: un espumoso elaborado en Sanlúcar de Barrameda según el método champenoise y con la uva palomino fino del que solo se hizo una pequeña tirada en 2016 y, que lamentablemente (al menos para mí), no se ha hecho ni se hará más. Y por las personas que hay detrás: Ale Muchada, al que tuve el placer de conocer hace apenas unos días y David Léclapart, dos personas muy distintas que comparten luz y pasión por lo que hacen. #LittleDinners #LittleBubbles”. A.C.

Julián Palacios, Viticultura Viva

Viticultor, ingeniero agrónomo y asesor de viticultura, a Julián la crisis le ha traído un sabor agridulce. Lo más duro fue tener que cancelar las jornadas técnicas anuales que organiza en Laguardia y que estaban previstas para el pasado día 12. “El lunes 9 me levanté con la decisión de aplazar la jornada y aún me tacharon de loco, pero luego las cosas evolucionaron tan rápido que está claro que fue la decisión adecuada”.

Desde el día 12 está en su casa de Olite con su mujer y sus tres hijos. “Estoy acostumbrado a trabajar en casa, pero es más difícil sacar tiempo con los niños pequeños”. Está contento de que la crisis haya llegado con todo el trabajo de invierno terminado. “Para nosotros casi es el mejor momento en la que nos podía tocar. He tenido un Skype con mis compañeros para ver cómo nos organizamos para ir a la viña, pero tenemos la suerte de poder trabajar individualmente o separando cuadrillas”.


Uno de los vinos que está disfrutando estos días es Casalasierra Guerinda 2019, un rosado que elabora Bodegas Máximo Abete en San Martín de Unx, a tan solo 10 kilómetros de Olite. Situado en la subzona de Baja Montaña, San Martín es el pueblo de Julián, donde tanto él como su padre cultivan viñas, y uno de los paraísos de la garnacha en Navarra. Casalasierra “es un rosado tradicional de Navarra, elaborado 100% con garnacha tinta y por el método de sangrado. Lo elijo por su frescura, su golosidad, por todo lo que te hace disfrutar... Es un buen compañero para estos días de #YoMeQuedoEnCasa. Vienen tiempos duros, esto va a ser difícil y cada persona tenemos nuestras circunstancias; por eso es tan importante que nos apoyemos y estemos juntos en esto... Y, sin duda, #MejorConVino”, nos dice. A.C.

Fintan Kerr, Rack and Return

Nacido en el Reino Unido pero viviendo en Barcelona, la cuarentena y el encierro en España está resultando muy difícil para él, su familia y su trabajo. 

"Cancelamos todos los cursos WSET, el de Spanish Wine Scholar, todas las catas y todos los eventos de enoturismo, lo que ha derivado en una pérdida casi total de ingresos y en la paralización de proyectos", dice Fintan. "Creo que está dañando mucho a toda la industria del turismo y la hostelería y es probable que el impacto económico afecte a cualquiera que no sea un accionista importante de Netflix o un productor de mascarillas y desinfectante de manos”.

Además de conservar su sentido del humor, Fintan intenta ver el lado positivo de este período de reclusión. "Estar encerrado con mi mujer y mi hijo de dos años, que se está tomando todo esto con una calma admirable, es donde elegiría estar en una situación como esta. Estoy aprovechando el tiempo para ponerme al día con las cosas que tengo pendientes de leer y escribir y en particular, estamos centrándonos en crear guías de estudio para los alumnos en diferentes niveles del WSET en Rack and Return; ¡cuando llegue el momento de volver a la normalidad, estaremos preparados!” Recientemente han lanzado los primeros cursos online de los niveles 1 y 2 del WSET.


Fintan, también conocido como @Wine_Cuentista en las redes sociales, asegura estar tremendamente feliz de tener una buena colección de vinos. "Aunque estoy catando vinos de todo el mundo, he probado estos días una botella de Lousas Viñas de Aldea 2016 de Envínate que me ha vuelto loco. Ribeira Sacra quizás sea la región más fascinante de España de los últimos años, y esta botella supera todas y cada una de las añadas. Cuando estás atrapado en un pequeño apartamento durante días, tener una botella de vino tan cautivadora que pueda transportarte a las escarpadas laderas de la Ribeira Sacra es un gran aliciente", añade Fintan, que concluye sus palabras con un buen consejo. 

"Vivimos tiempos difíciles, pero lo superaremos juntos. ¡Cuidaros mucho, y si tenéis buen vino a mano, ahora es el momento de abrirlo!" Y.O.A.

Santiago Rivas, Colectivo Decantado

Ha traído unas buenas dosis de socarronería e irreverencia al vino español con sus famosas Instacatas, breves vídeos publicados en redes sociales, tan frescos como inclasificables. El tono atrevido, con abundantes referencias a la cultura pop, lo traslada también a sus colaboraciones en medios como Sobremesa o Esquire. Quién lo hubiera imaginado de alguien que se gana la vida trabajando para un fondo de inversión americano. 

La consigna de Santi Rivas para tiempos de aislamiento es “descorchar masivamente”. Desde su punto de vista, “ahora, más que nunca, hay que darle a lo que haya en nuestras cavas, no dejarse nada, para que cuando podamos salir repongamos a base de bien, que falta le va a hacer al sector”.

Rivas, más conocido por su nombre artístico de Colectivo Decantado, se ha inventado el concepto de “carné wine lover” y aconseja a sus seguidores cuáles son los vinos tendencia que les permitirán sumar más puntos en su carné. 


Uno de los vinos que tiene claro que va a disfrutar estos días es Viña Tondonia Gran Reserva 2009 Rosado. “A circunstancias excepcionales, inéditas, apocalípticas lo mejor es un rosado fuera de lo común, una de mis referencias fetiche, para mí además el vino más winelover de este país”, señala. “Por muy enclaustrados que estemos, no debemos descuidar, en la medida de lo posible, los puntitos de nuestro carnet ni dejarse nada guardado”, añade.  

También nos confirma que, siempre y cuando montaje y edición puedan seguir trabajando, hay Instacatas rodadas por lo menos hasta junio, y que seguirá realizando sus colaboraciones habituales para revistas. Acostumbrado a una vida de mucho ajetreo, estos días está disfrutando de su pareja y de su pequeñín. “Cocinamos bastante y, al tener más tiempo, también estamos aprovechando para preparar cócteles y disfrutar de algún vermut”. A.C.

Nico Montaner, Taberna Maitea

Tristes y con mucha incertidumbre ante la necesidad de hacer un Erte para sus 23 trabajadores, pero “con ganas de salir adelante e ilusión y empeño en intentarlo”. Así es como se siente Nico Montaner, propietario junto a su hermano Andrés de esta taberna vasca en el Eixample barcelonés. 

Como muchos hosteleros, espera que lleguen las ayudas, “que sean efectivas, y que haya fondos suficientes o capacidad de endeudamiento para financiar a la gente y empresas y pagar el paro a tantas personas”. Pero hasta que la amenaza del virus no desaparezca, para Nico "no queda otra que ser positivos y centrarme en lo poco bueno que tiene la situación”: estar con la familia y jugar y cocinar con su hija Laia (8) y su hijo Guim (5), “dejando solo un rato para las noticias y las redes sociales y disfrutar entre nosotros”.

Normalmente no suele beber en casa, pero Nico se ha traído de Maitea algunas botellas para pasar el confinamiento: alguna manzanilla; un vino del Ródano, Octobre, que le gusta mucho a su mujer; vinos como Confiança, de Salvador Battle, que reflejan el estado de ánimo que se necesita en estos momentos, o Vega de Ribes Sasserra, un vino que lo distribuía el añorado Lluís Pablo y que se elabora con una variedad, la malvasía de Sitges, que estuvo a punto de desaparecer pero salió adelante gracias al esfuerzo de algunas personas.

También Cható Pqta 2018, “un vino que nos chifla añada tras añada y que elabora el gran Eloi Cedó. Será su última añada antes de comenzar su proyecto en Terra Alta. Un vino que nos muestra que todo final tienen un principio.” Y.O.A.

Patricia Regidor, periodista y sumiller

Alma mater de Pintan Copas, una agencia de comunicación para el sector del vino, Patricia está pasando el distanciamiento en su casa en Aldeamayor de San Martín, un pequeño pueblo a siete kilómetros de Tudela de Duero, de donde es originaria, en la provincia de Valladolid.

De carácter jovial y siempre con la sonrisa en la boca, esta periodista y sumiller intenta llevar la situación con humor, optimismo y algo de vino. A Patricia siempre le ha gustado vivir en un pueblo, pero el coronavirus le está haciendo apreciar aún más la pequeña ventana de libertad que son su patio y las vistas al prado de enfrente.

“Yo me quedo en casa pero estos días tenemos que seguir pensando en estrategias e ideas para que la comunicación de nuestro clientes continúe”, comenta Patricia, que ha decidido involucrar a Gonzalo, su pareja “y winelover casi por obligación”, y a Betty (“nuestra gata, porque ella siempre está en el medio y opina sobre casi todo”) en el cometido de contarnos con qué vino están acompañando estos primeros días de aislamiento.


El vino es Cifras 2016, de Bodegas Tierra. ¿Por qué? Contesta el propio Gonzalo: “Es una de mis bodegas favoritas, sobre todo después de visitarla, me encantó la personalidad de Carlos y como la imprime en sus vinos. Me gusta muchisísímo la garnacha de todos los colores y los blancos con fuerza. Además, ¿qué mejor manera de solidarizarse con Rioja Alavesa?”.

Como su ocupación no le permite teletrabajar, Gonzalo tiene bastante tiempo libre estos días. “Al final lo he fichado de becario y publicaremos unos mini-videos en redes sociales en los que él mismo hablará de los vinos. ¡Diversión con vinos!”, concluye Patricia. Y.O.A.

Ruth Troyano, periodista

Lleva desde el viernes confinada en su piso de Barcelona, saliendo solo para lo imprescindible, lejos de su familia y de la gente que quiere aunque muy conectada por videoconferencia. “Quizás el virus nos haga revisar nuestra manera de relacionarnos y de decirnos 'te quiero', algo que muchas veces obviamos o descuidamos”, reflexiona la autora de los libros Retrats de Vi.

“Vivo justo delante de la Sagrada Familia, y el panorama no tiene nada que ver con una semana atrás, cuando todo era alborozo y actividad. El parque junto a mi casa está silencioso, cerrado, no hay movimiento, y esto causa cierta intranquilidad pero creo que debemos ser solidarios. Al menos tenemos suerte de tener una casa y muchos libros para leer”, concluye Ruth, que vive su clausura leyendo mucha poesía y cuidando su alimentación con una dieta saludable que incluye vino. “Lo tomo con comidas pero también en las videoconferencias de estos días y sobre todo con lecturas. Creo que los maridajes culturales los podemos potenciar aún mucho más”, asegura.

Estos días se ha decantado por dos etiquetas del Priorat, “una tierra maravillosa, única, mágica, telúrica, donde puedo refugiarme, entender los ciclos de la vida, y reflexionar, todo esto que el coronavirus nos está obligando a hacer”, indica la periodista catalana.

“De Celler Vall Llach estoy tomando Embruix. Su elaborador, Albert Costa, me fascina como ser humano y por su trabajo enológico preciso. También me atrae la conexión de Lluís Llach con el poeta Miquel Martí i Pol. Es un vino que nos deja una dimensión poética además de hacernos bien cuando lo bebemos”, explica Ruth.

Otro vino que le acompaña durante el confinamiento es la garnatxa joven de Scala Dei. “Hace un par de semanas subí al viñedo de Sant Antoni de Celler d’Scala Dei y desde allí todo se ve desde otra perspectiva, con más amplitud, calma y con mucha serenidad, que es lo que necesitamos estos días. Allí entiendes que el viñedo, desnudo, tiene que pasar un tiempo de pausa para volver a renacer, a activarse”. Y.O.A.

ARTICULOS RELACIONADOS

El papel del vino en la restauración a domicilio
La crisis del coronavirus en el sector del vino en España
Opciones para practicar enoturismo en el verano de la pandemia
4 Comentario(s)
Buscar
Rafa escribióMartes 21 de Abril del 2020 (07:04:01)Soberbio trabajo y gracias ppr compartir. Enhorabuena. Por cierto parece que puede estar gestándose algo bonito alrededor del vino en los balcones. En sepa algo más concreto os aviso. Un abrazo
Miguel Pérez escribióLunes 27 de Abril del 2020 (10:04:38)Gran artículo! muy currado. Después de leer el artículo he tenido que ampliar la lista de "vinos a probar".. Por mi parte, durante el confinamiento he disfrutado con Clunia Malbec y Citius.. me suscribí a un club nuevo (Enonautas) y me ha encantado.. lo recomiendo! Un saludo y gracias por el artículo.
Christian escribióMartes 12 de Mayo del 2020 (11:05:13)Gran articulo de verdad muy elaborado. Después de leer este articulo me e tenido que poner a ver la clase de vinos que yo tenía y realmente tenía varias botellas de reserba, de las cuales me siento muy orgulloso de tener. Les deseeo de verdad, el buen trabajo realizo por este gran articulo. Un saludo y un buen articulo.
Agustina escribióLunes 01 de Junio del 2020 (02:06:32)excelente artículo! me encanta toda la variedad! por suerte el fin del mundo me agarró con una cajita mixta de bodega sinfin en casa, así que tengo de todo (sauv blanc, bonarda, malbec, cab franc) ... menos con quién tomarlo jajaja
 
Comenta este artículo*
Recuérdame:
política de privacidad
*Todos los comentarios serán validados por un moderador antes de su publicación: