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Algunos de los locales de Vitoria destacados en el artículo. Fotos: Yolanda O. de Arri

Rutas

¿A qué sabe Vitoria?

Yolanda Ortiz de Arri | Viernes 20 de Marzo del 2015

De las tres ciudades principales del País Vasco, Vitoria es con diferencia la menos conocida. No tiene ni las playas ni los restaurantes estrellados de San Sebastián ni el porte orgulloso de Bilbao, una ciudad que se ha reinventado dejando atrás su pasado industrial para ser reconocida internacionalmente gracias al museo Guggenheim.

Vitoria es, como decía la canción del grupo alavés Potato, la “capital artificial de un país singular” que busca sus señas de identidad para atraer a más visitantes. Fue Capital Europea Verde en 2012 reivindicando su compromiso medioambiental y el lujo de disponer de 42m² de parques y jardines por habitante —una de las cifras más altas de España. En 2014 se convirtió en Capital Española de la Gastronomía, avalada por la tradición de los pintxos y del buen comer en general con eventos como la Semana de la Cazuelita y el Vino, Ardoaraba o las fiestas de San Prudencio (28 de abril) y La Blanca (4-8 de agosto). Rioja Alavesa a tiro de piedra y el Casco Medieval, con decenas de bares de pintxos y casas de comidas como Erkiaga, El 7, La Riojana, Amboto o Jango, contribuyen sin duda alguna a mantener las buenas costumbres enogastronómicas.

Mientras la ciudad busca cómo rentabilizar sus encantos, los vitorianos seguimos disfrutando de los mercados, sociedades gastronómicas, restaurantes y barras de pintxos que se multiplican por la capital vasca. Para los visitantes con ganas de probar in situ a qué sabe Vitoria, estas son varias direcciones interesantes:

El Clarete (Cercas Bajas, 18)
Lo hermanos Unai y Patxi Fernández de Retana llevan desde 1998 en este local que anteriormente fue bar y casa de comidas y que hoy en día es uno de los mejores restaurantes de la ciudad. Ofrecen un menú de cuchara a 20 € que recupera platos tradicionales como los garbanzos o las patatas en salsa verde además de un menú degustación por 45 € con platos bien elaborados y con ingredientes de calidad. La bodega de Patxi incluye 130 referencias españolas e internacionales escogidas con cariño. Recientemente El Clarete ha recuperado la antigua barra de bar y de jueves a sábado ofrece vinos por copas y vermú casero acompañados por bocados de su menú.

Kaskagorri (Plaza del Matxete, 6)
Después de su paso por los fogones de El Bulli, Iosu Sáinz volvió a su Vitoria natal para abrir el Kaskagorri, un restaurante de cocina vasca tradicional pero con toques creativos y de buena relación calidad-precio. Las pochas con almejas y el jarrete de cordero son perfectas para los frecuentes días de frío de la ciudad. La carta de vinos abarca diversas regiones y variedades de España.

Zaldiaran (Avenida Gasteiz, 21)
Con una estrella Michelin conseguida en 2003, el Zaldiaran es el único representante oficial de la alta cocina en Vitoria. Dirigido por el empresario Gonzalo Antón, propietario del grupo Artevino con marcas como Izadi y Orben (Rioja), Finca Villacreces (Ribera del Duero) y Vetus (Toro), ofrece un notable menú degustación de temporada a 55 €, un precio comedido y poco habitual en restaurantes estrellados.

El Portalón (Correría, 147-151)
Esta antigua casa de postas del siglo XV es uno de los restaurantes con más historia y renombre de la ciudad, especialmente por el edificio, un espectacular ejemplo de arquitectura medieval. Además del restaurante en la planta superior, de estilo tradicional, la planta baja se ha convertido en un animado bar los fines de semana donde se pueden tomar pocos pero buenos vinos por copas (Erre Punto, Artadi o Albariño Zárate, entre otros) o botellas seleccionadas de la bodega abierta al público en el sótano. También sirven pintxos y raciones como el delicioso pan de cristal a la brasa con jamón ibérico y pimiento o las croquetas.

The Bost (Florida, 5)
Los tres hermanos Santxotena han abierto recientemente este restaurante que ofrece dos cartas: una de picoteo sin muchas opciones pero bien elegidas y ejecutadas y otra con platos tradicionales vascos como el txitxarro al horno o las carrilleras al vino tinto. Para finalizar la opción más interesante es el Ramonísimo, uno de los postres estrella de El Portalón durante los años que la familia Santxotena dirigió el restaurante medieval. En la misma linea de sencillez, la carta de vinos es breve pero incluye opciones para todos los gustos. Un local agradable, de trato amable y con precios ajustados, que está convirtiéndose poco a poco en un favorito para muchos vitorianos. 

PerretxiCo (San Antonio, 3)
Este gastrobar dirigido por el chef autodidacta José Merino ha cogido el relevo del MarmitaCo, el restaurante que le dio a conocer con su cocina creativa y original. En el PerretxiCo la creatividad continúa, pero ahora está centrada en pintxos y raciones informales y muy variadas, con presentaciones originales y poco habituales en otras barras de la ciudad. Local agradable y cálido, con la cocina y los pintxos a la vista y una carta de vinos centrada en Rioja Alavesa pero con alguna opción de otras regiones, sobre todo en blancos.

Sagartoki (Prado, 18)
Con permiso de las tortillas manchadas del Deportivo, un clásico gasteiztarra, la tortilla de patatas y el huevo frito del Sagartoki son probablemente los pintxos con más fama de la ciudad gracias a los galardones que han recibido y a la ubicuidad mediática del chef Senén González. La barra de coctelería que se ha añadido al restaurante le da un aire moderno y urbano, diferente a la barra de pintxos, más tradicional y en la que se pueden tomar vinos por copas, especialmente de Rioja Alavesa.

Vintage (Ramiro de Maeztu, 5)
Ángel y Mónica son los propietarios de este local que se toma el vino en serio y que se preocupa por expandir la cultura del vino con catas mensuales. En consonancia con su filosofía, ofrece una amplia carta de vinos por copas de diversas procedencias, variedades y estilos que va cambiando regularmente. También sirven pintxos y raciones para acompañar los vinos.

Bericus (Areitio, 4)
Aunque un poco alejado del centro, Bericus es un lugar interesante para los aficionados al vino por su extensa vinoteca, en la que Rioja tiene un papel importante pero con buenas referencias de otras regiones españolas, francesas o alemanas. Los vinos se sirven en copas de calidad y se venden al precio de la tienda del local, al que se suma el descorche. También se pueden tomar raciones, elaboradas con productos de calidad y de temporada como los embutidos o las setas.

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