Pasión por el vino español

disfruta

del vino
en España
Una selección de tintos (y un par de rosados) para probar en 2022 Algunos vinos que nos han gustado en los últimos meses. Foto: A.C.

Vinos recomendados

Una selección de tintos (y un par de rosados) para probar en 2022

Amaya Cervera | Martes 12 de Julio del 2022

Iniciamos aquí una selección de vinos que hemos probado a lo largo de este año y que, por uno u otro motivo, no han encajado en nuestra sección de vino de la semana o en otras selecciones o temáticas que hemos abordado a lo largo de 2022.

Arrancamos por los tintos, a los que hemos añadido algún rosado, y en entregas posteriores vendrán los blancos y una selección de vinos espumosos y generosos.  

Legaris Olmedillo de Roa 2021 Rosado (Ribera del Duero)

Es la novedad de este año en la gama de pueblos que la bodega ribereña del grupo Raventós Codorníu arrancó en 2015 y que tantas alegrías les está dando. Han seguido el estilo de los antiguos claretes de la zona con un 60% de Tinto Fino y un 40% de Albillo procedentes respectivamente de una viña de 80 años en arcilla y otra de apenas seis años en suelo arenoso. Para la viña de tinto buscaron una orientación fresca que se pudiera vendimiar pronto sin que diera verdores. La fermentación comenzó en acero inoxidable y terminó en hormigón donde se ha hecho una crianza con lías de seis meses. El vino es muy limpio y fresco, con notas de fruta roja y de hueso y recuerdos de piel de mandarina, con entidad en boca, sapidez y persistencia. Un rosado que hace salivar para triunfar este verano con los wine lovers más exigentes. 4.400 botellas; 23 €.


Pago de los Abuelos Vino de Villa San Pedro de Trones Rosado 2021 (Bierzo)

Otro de los rosados favoritos que han llegado a nuestra mesa este año. No hay más secreto que el origen de las uvas: una viña centenaria a 700 metros de altitud en una cara norte casi en la frontera del Bierzo con Galicia y con un delicioso popurrí de variedades (50% mencía y resto aramón, estaladiña, palomino, negreda o garnacha tintorera). Los tres meses que ha pasado en barrica de 600 litros lo han redondeado fantásticamente. A una nariz bien seria con notas silvestres de frutillos rojos y hierbas, sigue un paladar profundo, amplio, jugoso y delicado a la vez. Persistente, con gran textura y ecos finales de hierbas en infusión. Este rosado, que cerró la cata de vinos del Bierzo que impartimos hace unos días en The Wine Studio, es un regalo. ¡Qué gran tarea está haciendo Nacho Álvarez recuperando viñedos viejos y señalando cada parcela con los nombres de las personas que las cuidaron y evitaron su arranque! El que fuera director técnico de las bodegas del grupo Jorge Ordóñez en España ha regresado a su pueblo para hacer realidad un proyecto que le sale del corazón. 3.000 botellas, 18 €. 


Las Mamblas 2019 Tinto, Viñedos Olvidados (Arlanza)

Esta es una de las etiquetas más destacadas del nuevo proyecto de recuperación de viñedos de la bodega de Ribera del Duero Valtravieso en regiones vinícolas menores. De las tres en las que trabaja, Ribera del Júcar, Jumilla y Arlanza, esta última es quizás la más interesante y donde cuenta con un mayor acceso a viñas viejas gracias a la colaboración con el distribuidor y productor Luis Martín, con larga experiencia en la zona. El vino toma el nombre de la sierra que protege el municipio de Covarrubias de los fríos vientos del norte y que contribuye a crear un microclima único en una zona en la que el viñedo puede llegar a cultivarse ligeramente por encima de los 1.000 metros. Este vino, fruto de la mezcla de distintas parcelas del municipio, se ha criado 12 meses en barricas de distintos formatos, de 228 a 500 litros. Es fragante, con toques florales y frutillos maduros; cuerpo medio, con tensión pese a sus 14,5% vol. y los originales matices que aporta la mezcla de variedades de los viñedos viejos (acompañan a la tempranillo, monastrell, bobal, garnacha…). Un vino con personalidad y un precio (alrededor de 40 €) que busca poner en valor la diferencia y, de momento, más orientado a mercados internacionales. 3.230 botellas.


Territori 2019, Josep Grau Viticultor (Montsant)

Originario de un pueblo no vitícola de Pla de Bages (Barcelona), Josep Grau dejó atrás el estresante mundo de las finanzas para encontrar su lugar en el escenario mediterráneo de las DO Montsant y Priorat, donde la mayoría de sus elaboraciones actuales se apoyan en las variedades autóctonas garnacha y cariñena. Con una notable evolución en los últimos tiempos hacia perfiles más finos y elegantes apoyados en viñas viejas trabajadas en ecológico, es difícil decantarse por uno de sus vinos (tuvimos la oportunidad de catar prácticamente toda la gama en el salón que organizó su distribuidor Montenegro hace unos meses en Madrid). Nos ha parecido que este Territori que combina garnacha y cariñena a partes iguales y se cría 14 meses en fudre de roble austriaco es una buena puerta de entrada a su mundo y su estilo de trabajo. Fino, expresivo, manda el carácter de fruta roja. Paladar jugoso con buen equilibro entre ambas variedades: la golosidad de la garnacha y la tensión que aporta la cariñena. El paisaje y las variedades tienen todo el protagonismo. 23 €.


Os Dunares Tinto Atlántico 2020, Anónimas Wines (Rías Baixas)

Aunque aún es relativamente difícil de encontrar en el mercado (y a menudo los precios son elevados), la caíño tinto se perfila como una de las variedades tintas con más futuro de Galicia y una de las bases más sólidas para elaborar vinos de corte atlántico. Este que destacamos está elaborado por Anónimas Viticultoras, el proyecto conjunto de Cristina Yagüe y María Falcón, dos mujeres con gran experiencia en el sector vinícola que fueron uno de nuestros descubrimientos en la última edición de la BWW. Lo mejor del vino es que ofrece toda la frescura que se le presupone a las Rías Baixas (zarza, fruta roja silvestre), pero sin las notas rústicas o de verdor que a veces enturbian las elaboraciones de esta zona. La textura, muy bien conseguida, hace el vino más amable e invita a seguir bebiendo. La elaboración es muy sencilla: despalillan y fermentan en tinas de plástico casi sin tocar, por lo que quedan muchos granos enteros y se produce un efecto de semi-maceración carbónica. El vino hace luego la maloláctica, parte en madera y parte en inoxidable, trasiegan y lo dejan decantar varios meses en depósito. Un tinto ideal para el verano. 17 €.



Mikaela Bobal 2019 Tinto, Micaela Rubio (VT Castilla)

Nuevo y muy interesante proyecto en la zona de la Ribera del Júcar, aunque los vinos se comercializan como VT Castilla.  Detrás está la pareja formada por los enólogos Micaela Rubio, con gran experiencia en esta zona y quien da su nombre al proyecto, y Aurelio Rubio, conocido en el sector por estar al frente de las elaboraciones de Bodegas Valquejigoso, en Madrid. El foco de su trabajo está en el triángulo formado por los municipios de Pozoamargo, Casas de Benítez y Casas de Guijarro, en el sureste de la provincia de Cuenca, cuyo elemento diferencial son suelos de canto rodado de gran tamaño que recuerdan a los de Châteauneuf-du-Pape y que preservan la humedad y evitan la evaporación. La gama de vinos se construye en función de la profundidad a la que se asienta la caliza: entre dos y tres metros para el entrada de gama El Reflejo de Mikaela; solo 30 centímetros para el top parcelario La Infanta de Mikaela; y 80 para este Mikaela, concebido como un vino de paraje, ya que se elabora a partir de tres viñas cercanas entre sí. Es otra dimensión de bobal: fina, floral, especiada, con un fondo tizoso y un concepto más aromático que estructurado. Imprescindible. 32 €.


Abeica Carronillo 2020 Tinto, Bodegas Abeica (Rioja)

El cambio generacional está dando muchas alegrías a esta bodega de cosecheros de la Sonsierra. Ricardo Fernández, que figuraba este año en la lista 100 Jóvenes Talentos de la Gastronomía (de menos de 30 años) del Basque Culinary Center, está llevando a la botella las mejores viñas que cultiva su familia en Ábalos. Después de atreverse con un maceración carbónica de viñas viejas o un mazuelo de zona fría, este parcelario le coloca, sin duda, entre las estrellas ascendentes de Rioja. Elaborado con un viñedo de algo más de 50 años cultivado en la zona alta del pueblo (630 metros de altitud) sobre suelos arcillo-calcáreos poco profundos, es probable que una de las claves de su expresividad esté en la mezcla de variedades: 88% tempranillo, 8% garnacha y 4% viura. La garnacha asoma en nariz con toques de fruta roja (fresa) que aportan expresión y delicadeza. El paladar es sabroso, frutal, con muy buena acidez y persistencia. Un excelente tinto de terruño riojano. 36 €.


Cuevas de Arom Os Cantals 2020 (Calatayud)

El segundo proyecto de Bodegas Frontonio en Aragón ha cambiado radicalmente al abandonar su ubicación originaria en Campo de Borja para asentarse en Calatayud gracias a la colaboración con Bodegas San Alejandro. La razón principal de este movimiento tan poco habitual está en la búsqueda casi obsesiva de frescura en sus garnachas. La orografía de sierra de Calatayud permite ganar en altitud (hasta los 900 metros) y jugar con las orientaciones más favorables. Otros elementos muy valorados son los suelos de pizarras, el cultivo en laderas y la existencia de viñas viejas en las que la garnacha está a menudo acompañada de otras variedades. De momento, el foco está en los municipios de Alarba, Acered y Murero. La gama se mantiene prácticamente intacta, aunque sí hay rediseño de etiquetas. Este Os Cantals parcelario procede de un viñedo viejo en vaso cultivado a unos 700 metros sobre suelos ferrosos. Elaborado con 50% de raspón y criado en hormigón, es mucho más fluido y menos estructurado respecto a lo que se conseguía en la anterior etapa en Campo de Borja. El perfil es más floral y herbal, con fruta muy directa, textura bien trabajada y buena persistencia. Aragón sigue ganado terreno entre los vinos de calidad españoles. El lanzamiento está previsto para finales de este mes. €44


El Alma de Gildo 2020 Tinto, Spanish Palate (Toro)

Originaria de Sheffield (Reino Unido), pero asentada en Castilla y León desde hace más de 20 años, Nicola Thornton lleva años dedicándose a la exportación de vinos españoles. En 2016 fundó Spanish Palate para crear una extensa gama a partir de viñedos tradicionales repartidos por distintos puntos del país, actividad que conjuga con la representación de bodegas sin capacidad de contar con un departamento de exportación propio. Este vino, junto a un original blanco que mezcla uvas de distintos puntos de Castilla y Léon, inaugura su particular gama alta que ha bautizado como Secret Cellar.

El Alma de Gildo es una tinta de Toro que rinde homenaje al viticultor toresano Hermenegildo García de Tiedra, “Gildo”, a quien considera su “abuelo adoptivo” en la región -y ha cumplido ya los 100. Es un ensamblaje de viñedos viejos (40 a 90 años) cuidadosamente escogidos asentados en suelos arenosos, con presencia de arcilla, pero también calizos, mucho menos abundantes en la zona. Las parcelas fermentan conjuntamente y hacen la maloláctica en hormigón; luego se cría en barricas de distintos formatos y rotando algunas partidas a depósitos, lo que consigue moderar notablemente el aporte de madera. Es un tinto profundo, con gran carga frutal, tensión en el paladar, taninos de calidad y buena persistencia. Con la estructura que se espera en un toro, pero una elegancia fuera de lo habitual. La evolución en copa es realmente interesante. Y la etiqueta un alarde de dificultad ¡que se monta a mano! Hay que levantar la pestaña situada en el centro para leer el nombre del vino completo. 12.944 botellas. 45 €.

j

Sedella Romé “Las Jacintas” 2019 Tinto (Sierras de Málaga)

Lauren Rosillo, enólogo del grupo Martínez Bujanda, tiene su particular campo de juegos en la Axarquía malagueña, donde desde el principio se interesó por la casta tinta romé, una variedad con la que se hacía el vino de casa y que quedaba, por tanto, bastante alejada del refinamiento de la moscatel que domina la región. Con paciencia, ha demostrado que los tintos también tienen futuro en esta región de orografía escarpada y pendientes de vértigo. La particularidad de este nuevo vino son sus suelos de pizarra blanca o amarilla ricos en cuarzo. Para elaborarlo utiliza las cepas de romé dispersas en la parcela plantada en 1920 con la que elabora su Laderas de Sedella Blanco. De ahí que la producción sea especialmente reducida (989 botellas). El vino tiene el perfil fresco (solo 12% vol.) y la mineralidad que caracteriza a la zona, sin renunciar a un cierto carácter rústico, pero con una textura sedosa y vibrante acidez. Importante decantarlo porque al principio puede estar muy reducido. En contrapartida, estos vinos de baja intervención aguantan perfectamente e incluso tienen un interesante desarrollo durante varios días después de haber descorchado la botella, siempre que estén conservado a buena temperatura. Un vino para paladares abiertos y curiosos. 30 €.


ARTICULOS RELACIONADOS

Selección de vinos 2022 (II): blancos y naranjas
Selección de vinos 2022 (y III): burbujas y generosos del sur
0 Comentario(s)
Comenta este artículo*
Recuérdame:
política de privacidad
*Todos los comentarios serán validados por un moderador antes de su publicación: