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1. Secadero de La Rioja Alta. 2. La tonelería de Muga 3. Gonzalo Iturriaga, enólogo de Vega Sicilia. 4. Bosque de roble en EE.UU. 5. Barricas en La Rioja Alta en los años 70. 6. Tonelería de Viña Tondonia. Fotos: A.C., La Rioja Alta, Seguin Moreau.

Estados Unidos

¿Qué queda de la sólida alianza entre Rioja y el roble americano?

Bill Ward | Lunes 13 de Julio del 2020

Ha sido un matrimonio vínico perfecto: uvas tintas españolas, principalmente Tempranillo, y madera de roble americano. Aún hoy en día, en un mundo cada vez más diversificado, venerables bodegas de Rioja como R. López de Heredia y La Rioja Alta apuestan firmemente por barricas elaboradas con los robles blancos (quercus alba) que crecen en el este y centro de Estados Unidos.

“Desde nuestro punto de vista, el roble americano es el mejor complemento para resaltar las cualidades de La Rioja Alta", afirma su enólogo Julio Sáenz. "Aporta aromas balsámicos, cremosos y especiados que enriquecen los aromas a frutas rojas del tempranillo, el graciano y la garnacha. En boca ofrece suavidad, cremosidad y un paladar más fino y elegante. Creemos que refuerza la capacidad de envejecimiento de nuestros vinos”.

Durante más de un siglo, el roble americano ha impregnado el intenso sabor del tempranillo con notas  suaves de vainilla, cacao, caramelo y coco. Se ha convertido en el sello distintivo por excelencia de los vinos de Rioja, un factor que millones de consumidores en todo el mundo han llegado a apreciar.

Sin embargo, en un mundo cada vez más heterogéneo, este matrimonio ya no se ve tan estable. Algunos productores de Rioja, especialmente los más jóvenes, están evolucionando no sólo hacia el roble francés, con sus notas más firmes y especiadas, sino que también deciden criar sus vinos en barricas de roble de Europa central y oriental.

Un traje a medida para cada vino

"Tradicionalmente en nuestra bodega la mayor parte del roble ha sido americano", señala Jorge Muga, enólogo de Bodegas Muga. "En los últimos 30 años hemos diversificado el origen y ahora también contamos con madera húngara, eslovena, rusa y rumana. Y por supuesto, hemos estudiado detenidamente todas las zonas de Francia y EE.UU. Después de muchos años, hemos aprendido a adaptar las virtudes de cada roble para realzar diferentes vinos. Así que ahora usamos diferentes tipos de roble en función del vino”.

Jorge Muga sigue utilizando roble americano, pero envina las barricas nuevas con el Crianza para quedarse con las notas más complejas y elegantes del roble ya usado donde envejece durante nueve meses el Gran Reserva Prado Enea.
Otras bodegas han optado por una combinación de roble americano y francés. A veces eso supone envejecer diferentes lotes o diferentes variedades en un tipo u otro de recipiente. Bodegas como Beronia incluso utilizan barricas mixtas, es decir, duelas americanas y fondos franceses, o viceversa

Por su parte, Cvne utiliza barricas de roble 100% americano para sus vinos de crianza, asegura Javier Moreno Cañaveras, community manager del grupo riojano. Moreno añade que los tintos de reserva se crían en una combinación de barricas de roble americano y francés, y que a la bodega le sigue gustando el aporte de la madera americana a sus vinos de más larga crianza.

Ese aporte del roble americano es parte del atractivo para el emblemático productor de Ribera del Duero, Vega Sicilia, que también trabaja con tempranillo. "Es importante cuidar la redondez, la sensación de dulzura y que el vino tenga profundidad en boca", asegura el enólogo Gonzalo Iturriaga.

Como muchos de sus compañeros enólogos, Iturriaga utiliza distintas maderas en el envejecimiento de sus vinos de más larga crianza: del 20 al 30% de roble americano nuevo el primer año y del 15 al 25% de barricas usadas el segundo año antes de pasar el vino a tinos de madera más grandes (entre 85 y 200 hectolitros).

Un ensamblaje casi siempre necesario

Como muchos de sus compañeros enólogos, Iturriaga compra e importa duelas de roble de la tonelería Canton de Kentucky y cuenta con un equipo en España que monta y tuesta las barricas. 

Sáenz dice que La Rioja Alta seca las duelas americanas sin tratar en sus propias instalaciones durante tres años antes de ensamblar las barricas. Cvne es la famosa excepción que confirma la regla, trayendo barricas ya ensambladas de varias tonelerías de EE.UU., incluyendo Canton y Seguin Moreau.

Esta última suministra la madera no sólo a Cvne sino también a bodegas como Artadi y Marqués de Riscal. El técnico de ventas en España, Rodrigo Pérez, indica que aunque el roble francés se ha popularizado en los últimos años, las bodegas de más alto nivel todavía aprecian el roble americano.

"En Rioja, el roble americano es muy buscado para algunos tipos de vinos de la Denominación de Origen, especialmente los clásicos", dice Pérez. "Históricamente, los productores de Rioja han trabajado mucho con este roble porque la madera americana aporta dulzura y complejidad a los vinos”.

Aparte de Seguin Moreau, otras tonelerías de EE.UU. —que en casi todos los casos se limitan a enviar madera sin tratar para que se trabaje en España— no respondieron a las reiteradas solicitudes de comentarios. Sin embargo, sabemos que sus lazos comerciales tienen una larga historia, prácticamente desde que Rioja se convirtió en una importante zona vitivinícola.

A finales del siglo XIX, después de que Burdeos quedara devastada por la filoxera, muchos productores se dirigieron al sur, a Rioja. Aportaron su experiencia en la elaboración de vinos de clase mundial en esta zona, pero tuvieron problemas para conseguir barricas de su tierra natal. La escasez de barricas francesas hizo que muchos de ellos buscaran al otro lado del océano un roble más barato y más fácil de conseguir.

Pronto descubrieron que esta madera (quercus alba) compartía con su homólogo europeo (quercus robur) el elagitanino, un tanino que protege el vino de la oxidación, pero también un componente llamado tilosa, que impide las fugas. Y se forjó una unión que aún hoy en día perdura.

El vínculo continúa en Marqués de Murrieta, asegura la enóloga María Vargas, donde alrededor del 85% de su roble proviene de Estados Unidos. "El roble americano que utilizamos es realmente respetuoso con los aromas y la estructura del vino, y encaja perfectamente con el tiempo que necesitamos para envejecer nuestro Reserva o Gran Reserva", señala.

CVNE también está entre los devotos de este tipo de madera. "El roble americano se adapta muy bien a la crianza en barrica", indica Moreno Cañaveras. "Además, los aromas que el roble americano proporciona al vino son los que se asocian a los vinos de Rioja".

Es un matrimonio que dura ya más de 100 años.

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