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1. Eligiendo una botella en Despaña Viños y Más. 2. El concepto vasco de Txikito. 3. Malvar de Madrid en El Quinto Pino. 4. La Vara. 5. La carta de Pata Negra. Fotos cortesía de las respectivas tiendas y restaurantes.

Estados Unidos

Los consumidores americanos más audaces buscan vinos españoles

Bill Ward | Viernes 05 de Diciembre del 2014

Hasta no hace mucho los restaurantes españoles en Estados Unidos se limitaban a tener un pequeño surtido de tapas y platos típicos regados con sangría; y las pocas tiendas que ofrecían vinos españoles, se centraban en Rioja. Por suerte, el nuevo siglo ha traído muchos cambios.

El consumo global de vino en Estados Unidos ha aumentado de forma constante a lo largo de los últimos 15 años hasta el punto de sobrepasar a Francia a principios de 2014 como primer consumidor mundial de vino. Y España ha estado al frente de esta progresión. Las importaciones de vino español han crecido casi un 50% en cinco años, pasando de 46,9 millones de litros en 2009 a 69,6 millones en 2013.

Los consumidores americanos también empiezan a consumir vinos españoles más caros. A pesar de que las importaciones de vino español descendieron un 14,8% en volumen en 2013 con respecto al año anterior, crecieron un 6,8% en valor hasta alcanzar los 340,5 millones de dólares, según la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV).

De la misma manera, cada vez resulta más fácil encontrar restaurantes españoles en ciudades americanas y además muchos de ellos se han especializado en regiones concretas. Es el caso de Txikito en Nueva York, que ofrece vinos y gastronomía del País Vasco; o Mercat a la Planxa en Chicago, centrado en tapas y vinos catalanes.

Incluso la imparable moda de los cócteles ha dado cabida a los vinos españoles convirtiendo al jerez en el protagonista de algunos de los combinados más populares.

Este es un repaso a la situación del vino español en dos de las principales ciudades de Estados Unidos:

Nueva York

En la Gran Manzana se encuentra Despaña Vinos y Más, una de las pocas tiendas del país que se surte exclusivamente de vinos y destilados españoles. Situado en el SoHo, uno de los barrios más modernos de la ciudad, cuenta con alrededor de 900 marcas y un bar de tapas contiguo.

Rafael Mateo, propietario del bar de tapas Pata Negra está entusiasmado con la gran cantidad de vinos españoles que se pueden conseguir ahora. “Tenemos un nutrido grupo de pequeños importadores que tienen la posibilidad de encontrar, por ejemplo, una bodega pequeña en Galicia gestionada por una mujer que elabora vinos fantásticos para traerlos aquí”, explica.

En los siete años que lleva en el negocio, Mateo ha ido observando la evolución en los gustos de sus clientes, ahora más sofisticados y audaces. “La gente ahora pide txakoli, algo impensable hace apenas cinco años”, comenta. “Ahora tengo casi 30 jereces por copas, mientras que cuando abrimos solo tenía cinco”.

Otras regiones que empiezan a estar en el radar de la clientela de Pata Negra son el Bierzo y su mencía, Mallorca, Canarias y País Vasco.

El País Vasco domina la selección de vinos de Txikito, uno de los tres restaurantes españoles que tiene Alex Raij en la ciudad. El antes desconocido txakoli se ha hecho tan popular que ya es “casi un cliché”, dice Raij. De modo que tanto ella como su clientela están explorando a lo grande.

“Nos gusta tener vinos desconocidos para que cuando los clientes pidan algo nuevo, se lo podamos ofrecer de inmediato”, explica. “Cuanto más se van conociendo los vinos, más nos esforzamos en buscar etiquetas poco comunes. La gente quiere experimentar, así que buscamos vinos con gran personalidad”.

En El Quinto Pino esto quiere decir que los clientes pueden recorrer España de norte a sur con platos de todas las regiones vinícolas. 

En La Vara, el tercer restaurante español de Raij, el énfasis está en la cocina étnica y regional. “Es una celebración del impacto de la cocina judía y árabe”, señala, así que nos centramos en Galicia, donde la presencia judía ha sido más fuerte y en Andalucía por la influencia musulmana.

Chicago

De acuerdo con su fama, los restaurantes españoles de Chicago suelen ser más informales y bulliciosos que los de Nueva York. Lugares como el Cafe Ba-Ba-Reeba! o el Café Ibérico ofrecen comida auténtica pero pueden ser realmente ruidosos. Mercat a la Plantxa es algo más tranquilo y tiene una lista de vinos bastante digna aunque todavía promociona fuertemente la sangría.

Los amantes del vino se han reunido durante años en Bin 36, que desde su apertura en 1999 apostó por los vinos españoles. Su primer propietario Brian Duncan cree que los vinos españoles “ofrecen siempre mucho más de lo que cuestan. Por aquel entonces vendía vino español a cinco dólares y estoy orgulloso de que todavía haya muchos vinos que se puedan vender a siete dólares”.

Desde su actual puesto al frente del restaurante y la consultora Down to Earth Wine Concepts, Duncan alaba los godellos, los cavas de pinot noir y los tintos de precio medio. “La mencía, la graciano o la monastrell tienen tanta personalidad que casi no hay que explicarlas, lo dicen todo en la copa”, señala. “El verdadero arte y la historia que hay que contar es la gran capacidad de los vinos españoles para acompañar la comida alemana o la manera en que son capaces de saltar gastronómicamente de un lugar a otro del mundo”.

En Binny’s, el mayor detallista de vinos de la ciudad, aún dominan los vinos españoles de precio bajo, explica su responsable de compras Bob Calamia, al tiempo que señala dos categorías principales: los riojas de estilo tradicional y las garnachas de Campo de Borja. Estas últimas “causan un gran impacto en el paladar y tienen el tipo de fruta negra y estructura en boca que a la gente le gusta encontrar por debajo de 10 dólares”.

En general, Calamia aprecia la fiabilidad y relación calidad-precio de los vinos españoles. “Sería difícil encontrar un país que sea más consistente. Si lo que se busca es la relación calidad-precio, España es a dónde yo iría”, señala.

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