Pasión por el vino español

conoce

todo sobre el
vino español
  • Gratias: de bobales, tardanas y crowdfunding
  • Gratias: de bobales, tardanas y crowdfunding
  • Gratias: de bobales, tardanas y crowdfunding
  • Gratias: de bobales, tardanas y crowdfunding
  • Gratias: de bobales, tardanas y crowdfunding
  • Gratias: de bobales, tardanas y crowdfunding
  • Gratias: de bobales, tardanas y crowdfunding
  • Gratias: de bobales, tardanas y crowdfunding
1. El equipo de Gratias. 2, 3 y 4. Tardana: viñas, suelo, vinos. 5. El altiplano. 6. Madera de poda de pintaíllo. 7. La bodega. 8. La gama de vinos singulares. Fotos: A.C., Y.O.A y Gratias.

Bodega destacada

Gratias: de bobales, tardanas y crowdfunding

Amaya Cervera | Sábado 06 de Febrero del 2021

Es una gota de agua en el mar de vino de Castilla-La Mancha, pero la originalidad de Bodegas Gratias en sus elaboraciones, la apuesta por las variedades locales y el uso del crowdfunding para salvar viñedos del arranque les ha convertido en un modelo muy del siglo XXI. 

Detrás están dos parejas de agrónomos: Ana e Iván, y José y Silvia. Ana y José además son hermanos. Todos residen en Valencia y tienen formación adicional en enología salvo Silvia, la cara siempre sonriente que se asoma a las redes sociales y está al frente del enoturismo. 

Ana e Iván tienen una larga trayectoria como enólogos y asesores en el sudeste que completaron con experiencias de vendimia en Chile. Iván se enganchó al mundo del vino en Alicante durante los tres años que trabajó con Pepe Mendoza antes de dar el salto a Celler del Roure en Valencia. Ana tuvo su particular epifanía en Capçanes (Priorat), trabajó en Heretat de Taverners (Valencia) y acabó montando la empresa de asesoría que ha tenido clientes como Lavia en Bullas o la cooperativa valenciana de Moixent.

Aunque no están acogidos a DO, el pequeño universo de los vinos de Gratias se sitúa en la zona de la Manchuela comprendida entre los ríos Júcar y Cabriel. La conexión emocional con la zona viene de una viñita de bobal heredada por el padre de Iván. Con la vinificación de esta pequeña parcela, situada en el municipio albaceteño de Alborea, nace Gratias en 2009. A ésta se fueron sumando otras viñas que elaboraban en “bodegas amigas” de Fontanars o Utiel, en la provincia de Valencia. En 2015 y con unas 8.000 botellas de producción, Ana e Iván seguían dedicando el 80% de su tiempo a asesorías, pero decidieron invertir las cifras y centrarse en desarrollar Gratias.

Hoy tienen un espacio propio en el polígono industrial de Casas Ibáñez (Albacete), entre una carpintería y una fábrica de piensos. Aunque dista mucho de ser un lugar con encanto, han conseguido crear un ambiente acogedor en la entrada con ayuda de las originales etiquetas de sus vinos y las flores de papel que confecciona la madre de Ana. La bodega consta de una única nave en la que conviven depósitos de acero inoxidable con cubas de plástico, barricas, tinajas de distintos tamaños y un espacio de cata. Pese a estar limitados ahora por la pandemia, han apostado por el enoturismo y ofrecen catas y comidas campestres no solo a aficionados al vino, sino a los turistas que llegan a la zona atraídos por los deportes de aventura que se practican en el cercano Parque Natural de las Hoces del Cabriel.

Frontera natural con la Comunidad Valenciana, el Cabriel configura gran parte el paisaje de la zona y permite a Gratias trabajar en dos áreas bien diferenciadas: el altiplano, a unos 800 metros sobre el nivel del mar, que responde a la imagen de viñedo en altitud que se tiene de la Manchuela, pero también en la depresión que forma el río. Aquí hay una brusca caída hasta los 400 metros en el municipio de Villatoya, donde se generan las condiciones necesarias para la maduración de una uva de ciclo particularmente largo como es la blanca tardana. Las parcelas son más pequeñas, adaptadas a una orografía más agreste. Para reponer las faltas en las viñas más viejas buscan aprovechar el pie americano que ya ha colonizado el suelo con sus raíces realizando un injerto. 

Desde el punto de vista de Iván, el río es más un elemento de unión que de separación, especialmente en lo que a variedades y suelos se refiere: “Dentro de un perfil general arcillo-calcáreo, dominan los suelos calizos en las cercanías del río y a medida que te alejas se van haciendo más rojizos, con mayor contenido en hierro”, señala. 

Descifrando la tardana

Conocida también como planta nova y utilizada en el pasado para mistelas, la tardana no ha gozado de excesiva fama enológica por su carácter neutro y poco aromático. Su principal atractivo era su doble utilidad como uva de mesa y vinificación. Según Iván, podía llegar a vendimiarse a finales de noviembre o incluso para el puente de la Constitución y venderse como uva fresca más tarde incluso que la moscatel, lo que permitía generar buenos ingresos. Sin embargo, el riesgo de heladas, los coletazos de la gota fría que llegaban del Levante y la pérdida de interés como uva de mesa le hicieron perder terreno frente a la macabeo. 

En Gratias han conseguido hacerse con cuatro de los cinco viñedos tradicionales de tardana que quedan en el municipio de Villatoya, dos en propiedad y dos arrendados. También han arrendado un viñedo de casi tres hectáreas en el altiplano, pero que por la dificultad de alcanzar una maduración plena, lo elaboran como ancestral. Las otras dos versiones de tardana de viñedos situados cerca del Cabriel son Sol (8.000 botellas, 9 €), elaborado por primera vez en 2013, donde la variedad sirve de vehículo para expresar un suelo muy calizo (el vino es pura piedra y tiza), y Terra (20 €), que procede de Los Bancales, su viña más soleada y menos expuesta a la niebla. Cuando sobrevive al ataque de las cabras, el principal “depredador de esta zona”, la pueden llegar a vendimiar una o dos semanas más tarde. La mayor maduración permite extraer más aromas de las pieles, lo que se refuerza más si cabe con una elaboración como vino naranja en tinaja. Lo más sorprendente es el partido que han sacado a la variedad y las expresiones tan diferentes que han conseguido extraer de ella.

Las otras caras de la bobal

El altiplano es el espacio natural de la variedad tinta dominante en Manchuela. Aunque el paisaje está salpicado por pequeños cerros y algunas ondulaciones, la orografía es más propicia a las espalderas y la mecanización, aunque el trabajo de Gratias se centra en viñedos en vaso

El viñedo de bobal de la familia de Iván que dio origen a Gratias se sigue elaborando por separado bajo el nombre Soy. Forma parte de la gama de vinos singulares sin sulfuroso añadido que sustituyen las etiquetas por un símbolo, en este caso el de “infinito”. La parcela se caracteriza por sus suelos profundos de arcillas férricas que se traducen en un perfil terroso y de cierta madurez, pero con buena textura. El vino fermenta en cubetas de plástico y hace la maloláctica y una crianza de unos seis meses en madera usada. 

Dentro de esta misma gama, en la cosecha 2019 han elaborado por primera vez un macabeo de maceración carbónica y, más interesante aún, una bobal de suelo arenoso a la que han bautizado como Arenas y distinguido con la letra “A” en lugar de etiqueta. El perfil es inusual para la variedad y totalmente opuesto a Soy, aunque ambos tengan la misma graduación (14,5% vol.): taninos finos, estructura media, buena acidez y sensaciones jugosas, con cierta sapidez final y un carácter casi aéreo.  

La bodega también ofrece expresiones más clásicas de bobal como Got (6.000 botellas), que busca el lado más frutal de la variedad con una crianza en tinaja, y el clarete con paso por madera Rosé. Más original es el espumoso ancestral, fresco, frutal, con gran vivacidad y una delicia para beber sin pensar demasiado (nos encantan las versiones burbujeantes de uvas tánicas como bobal o sumoll). Otro vino que sorprende es Tinaja, que vuelve a una elaboración en barro sin sulfitos añadidos, y resulta sorprendentemente herbal (tomillo, romero, regaliz) y exótico. 

Para Ana, las tinajas sin revestir, más porosas, funcionan muy bien con la bobal porque se beneficia de una oxigenación extra. En el caso de los blancos, se adapta mejor a la elaboración con pieles; para Sol, las utilizan brevemente para acabar la fermentación y conseguir una leve micro-oxigenación. 

Crowdfunding y algo de esperanza para la pintaíllo

En 2016, la idea que se le ocurrió al equipo de Gratias para evitar que Pepe, uno de los viticultores con los que trabajan, arrancara una viña que tenía una veintena de castas diferentes (entre ellas las plantas de pintaíllo con las que elaboraban unos pocos cientos de botellas del tinto Arroba), fue lanzar una campaña de crowdfunding.

De la iniciativa, que funcionó sorprendentemente bien y además les ha dado notoriedad en redes sociales, salió un tinto con el nombre ¿Y tú de quién eres? que elaboran de forma muy tradicional. De hecho, llevan las tinas de plástico de fermentación al propio viñedo, pisan una primera capa de uvas para liberar mosto que desencadene la fermentación y añaden el resto de racimos enteros. “Es el vino de pueblo que se hacía antes”, señala Ana, un tinto con toda su sinceridad y rusticidad. 

El tinto ¿Y tú de quién eres? va ya por su quinta edición y en la cosecha 2020 se nutrió de cinco viñedos. La bobal viene a representar el 60% y es habitualmente la variedad que se toma de referencia para la vendimia, aunque también se tiene en cuenta que las uvas blancas tengan un buen estado sanitario. La gama se ha ampliado posteriormente con un blanco que se comercializa bajo la misma marca.

El efecto colateral más interesante de haber podido conservar estas viñas es que este año han seleccionado madera de poda para plantar una pequeña parcela de pintaíllo y continuar con la recuperación de la variedad. Esta casta, muy reconocible por su hollejo moteado que está en el origen del nombre, madura algo más tarde que la bobal, tiene poco color, buena acidez, poca estructura y abundantes aromas herbales; características que la sitúan en línea con la tendencia de tintos ligeros, pero expresivos y aromáticos.

La pandemia ha trastocado sus planes de identificar el material vegetal de estos viñedos multivarietales, pero esperan poder retomarlos pronto. En breve, además, anuncian que algunos de sus vinos llevarán certificación ecológica.

En Gratias, 50.000 botellas dan para mucha diversidad, aunque los vinos se venden más en los mercados exteriores (80%) con Estados Unidos, Reino Unido y Brasil como principales destinos. En España, la mayor parte de la distribución se concentra en el sureste, aunque también se pueden encontrar en Cataluña y en la tienda Reserva y Cata de Madrid.

ARTICULOS RELACIONADOS

¿Vuelven las uvas ancestrales de Castilla-La Mancha?
Redescubriendo la bobal y sus secretos de calidad
Una nueva mirada sobre las variedades blancas poco aromáticas
0 Comentario(s)
Comenta este artículo*
Recuérdame:
política de privacidad
*Todos los comentarios serán validados por un moderador antes de su publicación: